En busca de lo auténtico
Cambian las formas de hacer negocios, de buscar ocio,
las fórmulas para relacionarse. Vienen tiempos donde la
sinceridad, el valor de lo auténtico adquiere una importancia
superlativa. Este nuevo concepto comienza a alcanzar a
todos y cada uno de los mercados y sectores sociales.
Desde los hobbies, con viajes verdaderos, que conecten
con las raíces, a la nueva forma de ver los negocios,
mediante una comunicación verdadera y a través de unas
marcas que no deben esconder nada, que deben ser simples,
claras y diáfanas.
David Boyle es el gurú de
esta tendencia de búsqueda
de lo auténtico. En sus libros explica que podría
estar surgiendo un nuevo humanismo, que
no supone tanto un retorno al pasado como la consecuencia
del asentamiento definitivo de los avances tecnológicos
que nos rodean. Boyle afirma que los
seres humanos precisan experiencias auténticas, piden
a gritos relaciones de primera calidad, alimentos naturales…
En definitiva, que el ocio y los negocios se acercan cada
vez más a lo natural y verdadero, a lo
simple y sencillo.
A la hora de trabajar, las personas están evolucionando
en el campo de las relaciones humanas. Se han dado cuenta
de que, en cuestión de negocios, el contacto directo
con los clientes es esencial. Un ejemplo de ello
lo muestra el libro “The Cluetrain Manifiesto: the
end of bussines as usual”, que marca 95
pautas de relaciones comerciales. Entre todas ellas,
llama la atención su pauta o pista número 2, donde indica
que los mercados son seres humanos, no sectores
demográficos; o el número 11, que rechaza la
retórica corporativa de frases tan gastadas como "valor
añadido”. Aunque el resumen de todas estas pistas,
es la primera de ellas: “Los mercados son conversaciones”
y "como en una conversación" se utiliza un lenguaje
natural, directo, divertido, en muchos casos impactante
y que no puede ser falsificado. Esta y otras afirmaciones
del Manifiesto comienzan a tener seguidores
en todos los ámbitos, tanto comerciales como no comerciales.
El Manifiesto ha tomado consistencia
y expone una idea fundamental: escuchar a los
clientes. Hablar con el destinatario en persona,
o con mensajes directos pero honestos, simples y claros.
Esta tendencia hace que los negocios huyan de túneles
y oscurantismos, de preguntas sin respuesta a las que
induce, también, la publicidad confusa de muchas
marcas. Estas deberán tender a una mayor transparencia
y a una comunicación más directa y sincera.
En
el libro “Beyond-Branding” catorce
autores exponen esta idea indicando la necesidad de transparencia
de las marcas, puesto que éstas están en el día a día
del consumidor y de alguna forma éste también las hace
crecer, formarse y desarrollarse. Hasta ahora, Young and Rubicam había hablado
de las marcas como la nueva religión y Kevin Roberts, CEO de
Saatchi and
Saatchi, definió el concepto de lovemarks. Pero estas dos
empresas hablan de las marcas como elementos comerciales
que debían acercarse al cliente y resultarle afable, pero
nunca como elementos reales, verdaderos, como elementos
que deben ser auténticos. Máxime cuando el consumidor
medio está saturado de publicidad y es un verdadero experto
en su decodificación, desconfiando de todo aquello que
le parece adulador, falso, oscuro o poco transparente.
Dejando de un lado los negocios, el ocio se basa cada
vez más en lo real y en lo auténtico. En la actualidad,
por ejemplo, la cartelera muestra cada vez más documentales,
que se convierten en éxitos de taquilla. El último Festival
de San Sebastián (2005) atestigua este hecho
y premió “Las
tortugas también vuelan” con la Concha de Oro. Otro
ejemplo, en España es “El cielo
gira”, que narra la dura vida de un pueblo soriano,
o el éxito de los documentales de Michael
Moore, capaces de levantar las iras de la Casa Blanca.
Hoy en día, junto a las grandes superproduciones, el auge
de los documentales supone un nuevo tipo de cine que elude
la espectacularidad y los efectos especiales para centrarse
en lo real. La realidad de edificios “En
construcción” o explicar qué catastróficas consecuencias
puede tener la talla “Super Size me” de las
hamburguesas de McDonald’s.
Los viajes son otro ejemplo de esta tendencia. Según La
Coctelera, cada vez son más los viajeros que se rinden
a la aventura, a los viajes
excéntricos, al auténtico
viaje. Se buscan sensaciones reales. Saber que lo que
se ve, se huele o se toca, es de verdad, no un sucedáneo
para turistas.
Sin embargo, el campo estrella de este nuevo movimiento
puede que sea el diseño de artículos que o bien, muestran
la realidad con pelos y señales, o bien se simplifican
de tal forma que demuestran que la sencillez es, también,
un valor demandado por el consumidor, y casi un arte.
En el primer grupo, se encuentran los juguetes que, lejos
de los sofisticados robots, imitan cada detalle de lo
real. Los Reborn
Baby Dolls son verdaderas copias de bebes y, a los
que los hacen, se les podría llamar artistas.

De todas formas, el hiperrealismo de estos bebés requiere
una detallada y muy elaborada preparación y los expertos
en juguetes aseguran que son los juguetes más sencillos
los mejores para los niños. Eso dice el tercer punto del
Decálogo
de la
Federación de Asociaciones de Consumidores
y Usuarios de Andalucía (España).
Por eso, parece que nunca pasa de moda jugar a la cuerda,
al aro, a la goma o darle vueltas a una peonza. El
Fórum
de Barcelona se dio cuenta de ello y se inspiró en el
reciclaje para organizar actividades centradas en la creación
de
juguetes sencillos: los más divertidos,
al fin y al cabo.
Otro de los aspectos clave de este movimiento de recuperación
de lo real es el reciclaje. Utilizar materiales desechados
para crear objetos útiles y con un gran diseño. Esta es
la filosofía que prospera en la mente de muchos artistas
hoy en día y la que sigue el estudio
Vaho.
Reutilizan materiales para crear nuevos productos. Actualmente
es todo un éxito.
Y es que son los materiales naturales los que aproximan
al consumidor a la realidad. Por eso, son los más requeridos.
La marca
Nike
lo sabe y ha lanzado al mercado un nuevo estilo de
zapatillas
nada artificiales. Pero no hay que irse tan lejos para vislumbrar
esta filosofía en los pies.
Camper
lleva años vendiendo zapatos con materiales
reciclados y naturales
y, además, a través de una publicidad que muestra la vida
auténtica.
Lo que se quiere, cada vez con más fuerza, es huir de lo
artificial, de lo sintético. Por eso, hasta el mobiliario,
de esas casas que algún día tendrán vida propia, parece
estar unido a la naturaleza en su estado puro. Así lo demuestran
diseños de
sillas
que parece que emergen de la tierra rodeadas de hierba fresca,
cisternas
para el inodoro llenas de peces,
flexos
que simulan la luz solar y
alfombras
que transportan a cualquiera a las laderas más verdes y
floridas.
En la búsqueda de lo auténtico se recorre también el camino
de lo sencillo. Lo bueno, si fácil, bueno para siempre.
Esta filosofía es la que impulsa el crecimiento de productos
de una sola pieza, simples como el
Toro
Tissue Ring, la compacta cartera
Jimi
o el sencillo mecanismo
Magic
Cone, que
“convierte” a una chica en
chico, a la hora de ir al baño.
Ahora, la tecnología complicada, ya no está de moda. Se
abren paso nuevas visiones, más sencillas pero igual de
eficaces. Podríamos decir que, en un futuro, triunfará lo
que en su momento se denominó
“tecnología
calmada”. El objetivo de toda esta tecnología es crear
un mundo con mensajes menos agresivos y facilitar las relaciones
de todo tipo: comerciales y personales, de una manera más…
“calmada”.
Si cambian las formas de relacionarse entre las personas,
en los negocios y en el ocio, las empresas deben saber que
cuanto más maquillen su comunicación más riesgo tendrán
de ser rechazadas. En definitiva, deberemos abandonar las
poses y efectos artificiales para cuando vuelva a tocar.