Bookcrossing: hacia la biblioteca universal
“Los libros están vivos”, “haz
del mundo una biblioteca”, “la generosidad
es adictiva” o “ellos están aburridos
de tu estantería”, son algunos de los reclamos
que aparecen en las páginas en español de
Bookcrossing. Porque Internet se ha convertido también
en herramienta para el intercambio de objetos reales.
Por ejemplo: libros.
La existencia
de Internet ha hecho posible el nacimiento de iniciativas
basadas en los intercambios globales.
Pero más allá de la posibilidad de compartir
de manera casi ilimitada información, de los flujos
de ideas y de cosas virtuales, en la Red se han desarrollado
conceptos como Bookcrossing.
Inspirado en iniciativas como PhotoTag.org,
red creada para compartir y seguir el rastro de cámaras
de foto desechables, y wheresgeorge.com,
que sigue el rastro de billetes estadounidenses de un
dólar, Bookcrossing
fue creado en abril de 2001 por el informático
Ron
Hornbaker.
Este estadounidense, fundador y presidente de la empresa
de software gratuito HumanKind
Systems, junto con sus colaboradores en el proyecto
Bookcrossing, idearon un procedimiento por medio
del cual es posible compartir un libro, que éste
pase de mano en mano a lo largo de todo el mundo y que
su recorrido pueda ser conocido y seguido por su propietario
original. Así, de alguna manera, éste lo
mantiene siempre en su propia estantería pero dentro
de una gran biblioteca universal virtual.
La Enciclopedia Libre, Wikipedia,
define Bookcrossing
como la acción de dejar un libro en un lugar público
para que sea tomado y leído por otros, y para que
éstos, a su vez, lo dejen de nuevo en otro lugar
público. Este movimiento mundial está formado,
hasta el momento, por más de 329.000 miembros
que se han sentido atraídos por el slogan “I
am, therefore I read”, que exhibe en ocasiones
la Web en inglés, y que han liberado ya más
de 1.750.000 libros por todo el mundo.
El procedimiento para “liberar”
un libro, que es como se denomina al hecho de abandonarlo
a su suerte, exige un sencillo procedimiento de registro
con el que se asigna a cada libro su propio Bookcrossing
ID number, BCID,
número de identificación único que
permite que el recorrido del libro sea rastreado. Hasta
aquí el procedimiento es
gratis. Pero si, además, se quiere apoyar económicamente
al proyecto, existe la posibilidad de completar la liberación
con etiquetas específicas, bolsas
protectoras o sellos que, previo
pago, se obtienen con el Kit
de Libertad.
La liberación de libros es fácil,
basta con identificar el libro en cuestión y dejarlo
en un lugar público: un vagón de metro, la
sala de espera de un hospital, el probador de una tienda,
una cafetería o un rincón especial de la ciudad,
cualquier lugar puede ser bueno. Básicamente existen
dos tipos de liberación. La salvaje,
que consiste en dejar libros en lugares públicos
para que otras personas puedan disfrutar de esas obras,
y la liberación controlada, realizada
a través de intercambios entre los propios bookcrossers.
Bookcrossing
llega por primera vez a España a principios de 2002
vía Internet, como cuenta el portal especializado en el
mundo del libro y de las bibliotecas Absysnet.com,
pero no empieza a tener cierta repercusión hasta 2003. En
la actualidad existen más de 16.000
miembros registrados en España, lo que confirma su progresiva
aceptación e implantación.
En todo el mundo los bookcrossers se organizan,
tanto virtual como presencialmente, en los “meet-ups”.
El Día
de la Quedada Bookcrossing Internacional es el segundo
martes de cada mes a las 7 de la tarde hora local, en un
lugar determinado por cada comunidad. Además, se articulan
grupos de debate por e-mail, como el Grupo
Bookcrossing de Yahoo,
y foros con discusiones
y consultas on-line, como el Bookcrossing-spain
de Msn-grupos.
Esta comunidad es una de las más activas en España y anuncia
en sus páginas tanto Zonas
Oficiales de BC como Zonas
de Liberación.
Entre las zonas de liberación en
España, algunas convertidas en clásicas entre
los aficionados, están el casi mítico Árbol
de Yago en Barcelona, que con frecuencia esconde en
sus huecos obras liberadas, y el León
de Wam, en la Plaza de Oriente de Madrid.
Curiosamente estos dos puntos de liberación
de bookcrossers madrileños y barceloneses
son nexos entre las respectivas comunidades que se intercambian
premeditadamente libros dirigidos de una ciudad a la otra.
Desde su aparición en España, las convocatorias
de BC se han multiplicado por toda la geografía.
Ya en octubre de 2003 los bookcrossers
gallegos liberaron libros en Santiago y en A Coruña.
Un activo bookcrosser de Gavá (Barcelona),
con la colaboración de libreros de la zona, inauguró
en marzo de 2004 una Zona
Oficial de BC. En abril de 2004, los alumnos del Master
de Gestión de Ocio de la Universidad
de Deusto organizaron su particular ”búsqueda
del tesoro” liberando libros por el campus bilbaíno.
En mayo, el grupo de bookcrossers de Msn
organizó el I
Maratón de Bookcrossing en Fresnedilla
de la Oliva (Madrid), en el que más de 100
participantes liberaron sus libros. En la Semana
Negra de Gijón, en julio de 2004, los bookcrossers
de la ciudad asturiana consiguieron crear una zona de
intercambio para liberar obras, consiguiendo la colaboración
de libreros presentes en la cita cultural. Y recientemente,
el 19 de diciembre de 2004, la Plaza de Oriente de Madrid
fue el escenario de la liberación de 350
libros.
La
introducción de esta iniciativa en las escuelas
y bibliotecas
americanas comenzó a dibujar los trazos del camino que
puede tomar una tendencia socio-cultural. España va ligeramente
por detrás de la iniciativa americana pero son muchas las
instituciones y organismos que se han adherido a Bookcrossing.
La Universidad de
Cádiz fue, probablemente, el primer centro universitario
español que se hizo eco de esta iniciativa poniendo en
marcha en marzo de 2004 una campaña
de Bookcrossing con la liberación de 60
libros. De nuevo la Universidad
de Deusto se sumó a una iniciativa de BC,
liberando obras de autores relacionados con la propia universidad,
aprovechando la conmemoración del Día
Internacional del Libro. En la capital de España en
abril de 2004, con motivo de La Semana de Lectura y del
Día del Libro, la Comunidad
de Madrid liberó 1.500
libros en 13 universidades. En Cantabria,
apoyada la iniciativa por la Consejería
de Cultura del Gobierno Autónomo,
la biblioteca municipal de Camargo
se sumo a la iniciativa liberando 300
de sus libros.
También el negocio editorial se ha interesado por
esta tendencia que, pese a lo que en algunos casos pueda
parecer, no va en contra de los intereses comerciales
de libreros y editores por los beneficios que emanan
de iniciativas derivadas de la promoción de la lectura
a medio y largo plazo.
En Estados Unidos los portales dedicados a la venta de libros
por Internet ya se han interesado por el tema. El gigante
de la venta online Amazon
dispone de una página específica para impulsar
donaciones
para Bookcrossing. También colaboran
webs dedicadas al comercio de libros en Internet como Paypal,
Ebay,
Alibris,
Barnes
& Noble o Powells,
entre otros, y no solo facilitando la liberación
controlada de libros sino aportando pequeñas
donaciones a la comunidad Bookcrossing
por cada compra realizada a través de sus páginas.
Quizá lo más interesante es el uso
promocional del fenómeno Bookcrossing
que empieza a tener por parte de algunas editoriales, como
DeBolsillo.
El sello editorial, propiedad de Random
House Mondadori, inició el lanzamiento de la
obra El
enigma Vivaldi, liberando 100
ejemplares en toda España.
Pero no sólo el mundo editorial se ha interesado
por esta actividad. La compañía naviera Celebrity
Cruises donará un total de 450
ejemplares de los albergados en las bibliotecas de sus
buques. Además, invita a los propios viajeros, con
acciones promocionales en los barcos, a
liberar sus libros en lugares tan exóticos como las
Islas Galápagos, la Antártida, las Bermudas
o Alaska.
Bookcrossing
comienza a ser referencia en muchos ámbitos. De hecho
ostenta uno de los puestos de privilegio del ranking Lovemarks,
denominación que según sus creadores, la agencia
de publicidad Saatchi
& Saatchi, se aplica a marcas que “alcanzan
el corazón y la mente de los consumidores creando
con ellos una íntima conexión emocional”.
¡Casi nada!
De momento todo es muy bonito y todos muy contentos con
la promoción de la lectura. Todo fluye por Internet
y el encanto que envuelve los intercambios globales se reproduce
en otros ámbitos y sectores y puede incluso convertirse
en arma arrojadiza contra ciertos intereses comerciales.
Será interesante saber qué pasará con
las sociedades de derechos de autor, por
no hablar de las productoras y distribuidoras de cine y
vídeo, si el fenómeno se reproduce masivamente
con CD´s y DVD´s.
Porque los primeros casos de CD/DVD
Crossing en España aparecieron ya en octubre
de 2003. A partir de la imposición
del canon sobre los CD vírgenes la Asociación
de Internautas puso en marcha esta iniciativa, con un
mecanismo similar al del Bookcrossing,
liberando copias de discos originales grabados en
CD´s o DVD´s sujetos al canon. El resultado:
12.000
copias en circulación por toda España.
Aunque lo normal, en esto que podría denominarse
snail
mail, world-crossing o land-crossing,
son las iniciativas creativas: piezas de arte,
como las que libera Found
Art, o diarios personales transferibles
como los que libera 1000journals,
en los que se pierde la privacidad habitualmente asociada
a un diario y se invita a quien los encuentre a volcar en
ellos sus historias, dibujos e impresiones.
Y objetos insólitos, como los 500 patitos
de goma que I
found a Duck puso en libertad en Londres y los enanos
de jardín que libera el Gardengnome
Liberation Front, como el famoso Roel,
“liberado” de su jardín
original de Groningen.
Mientras, Swappingtons
propone registrar y liberar todos aquellos
discos, libros, videos y otros objetos
que ya no se quieren para que otros los disfruten. ¿Generosidad
“World Wide Web”, Copyleft
y saber libre, o nuevas técnicas de marketing?
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