¿Eres chapero?
Si llevas pequeños trozos de plástico
circular enganchados con un imperdible a la ropa eres
“chapero”. No te ofendas, las chapas son obras
de arte. Y es que son muy pocos los objetos que pueden
decir tanto en tan escasos milímetros. Desde creencias
a disconformidades, las chapas albergan cualquier tipo
de mensaje. Es un medio de expresión que, aunque
existe desde hace tiempo, en la actualidad merece exposiciones
en museos. ¿Cuánto tiempo durará
el furor esta vez?
El
British
Museum de Londres acogió, desde julio de 2004 a enero
de 2005, una exposición que exploraba los temas y las
creencias manifestadas en las chapas
más famosas de la historia. Planificada como acompañamiento
de la exhibición Status
Symbols: identity and belief on modern badges, la
muestra incluía chapas de todas las partes del mundo y
estaba dividida en dos secciones: identidad
y creencia. En el primer grupo se encontraba,
entre otras, la famosa AntiNuclear y
en el segundo chapas sobre guerra
y la lucha por los derechos
civiles. La exposición incluía un concurso
para diseñar tu propia chapa. El ganador recibía un ejemplar
del libro Badges
escrito por Philip
Attwood, responsable de medallas del museo y delegado
en Gran Bretaña de la Fédération
Internationale de la Médaille.
Las
chapas, o button
badges en inglés, son insignias hechas de plástico
o metal, normalmente circulares, cuyo diámetro varía
de los 25 a los 77 milímetros. Generalmente llevan
un imperdible en la parte posterior para sujetarlas, en
sitio visible al atuendo, ya sea la solapa del abrigo o
la mochila. También pueden tener un imán,
una pegatina o un clip. Existen otras insignias con las
que adornar la ropa como los pins,
que ya tuvieron su momento, los broches
y los colgantes; pero ya sea por el tamaño,
por la moda o por el precio, no tienen la misma aceptación
que las chapas. Éstas son baratas,
atractivas, llenas de colorido
y se han convertido en una de las maneras más populares
de promoción.
Son
un mecanismo fácil para comunicar al mundo las preferencias
de cada uno. Y es que resulta menos llamativo llevar una
chapa de las más conocidas, ya sea la clásica
de los Rolling
Stones o la entrañable de El
Fary, que cantar sus canciones por las calles mientras
se “apatrulla” la ciudad. Porque,
básicamente, la función de las chapas es hacer
saber al mundo de qué pie se cojea.
No
sólo dan a conocer las aficiones musicales. Las primeras
chapas se fabricaron en Roma en el siglo XII para los peregrinos
y la imagen que llevaban era de San Pedro
y San Pablo. En el siglo XIX, se festejaron
los sesenta años en el trono de la reina Victoria
I de Inglaterra mediante el reparto de chapas
con su rostro por todo el Imperio Británico. Fue
la primera vez que se usaron en Gran Bretaña. Mientras
en Estados
Unidos, con la invención de los materiales derivados
del celuloide por parte de John
Wesley Hyatt, empezaron a fabricarse en masa, como alternativa
a los costosos medallones y colgantes.
Ya
en el siglo XX, en la década de los 60, el monopolio
pasó a manos de los jóvenes. El apartado de
historia
de la web Wearitwithpride.com
cuenta que los estudiantes las comenzaron a fabricar y a
colgárselas porque John
Lennon las usaba, haciendo mítica la
famosa Listen
to this button. Y más tarde, en los 80, porque
los Sex
Pistols transmitían sus mensajes a través
de ellas. La música dicta la moda pero, en la actualidad,
las chapas han trascendido a otros ámbitos e, incluso,
se han utilizado para informar sobre la talla
de sujetador de las vendedoras de una tienda danesa
de lencería.
Muchas
de las imágenes que nacieron con las chapas se han
convertido en iconos globales, propagándose a otros
formatos como camisetas, banderas, pancartas o pegatinas.
La famosa cara Smiley
es un ejemplo. Creada en Estados Unidos a finales de los
60, tenía dos acepciones: “Have a nice
day” y “Smile, Jesus love you”.
A partir de ahí, el significado ha ido cambiando
hasta asociarse con el consumo de drogas. Otra chapa famosa,
que se convirtió en sinónimo de la lucha a
favor de los derechos civiles y de los negros, fue la de
Free Mandela, que sigue estando entre las
más vendidas aunque el surafricano ya no está
en la cárcel.
También el universal símbolo
de la paz, logotipo de la Campaign
for Nuclear Disarmament (CND), que simboliza la oposición
a las armas nucleares surgió con una chapa. Fue creado
en 1958 por Gerald
Holtom, adaptando las letras N y D del código
naval para crear las tres rayas blancas. Fue Eric
Austin el que fabricó la chapa con arcilla blanca
pintando el símbolo en negro, repartiéndolas
con una breve inscripción que decía que en
caso de Guerra Nuclear sería uno de los pocos objetos
humanos que no se desintegraría, como cuenta Designboom.
En
la actualidad los valores que se manifiestan en las chapas
siguen siendo los mismos, pero el foco de atención
recae sobre otros conflictos, convirtiéndose en objetos
de persuasión y propaganda. Las elecciones americanas
mueven millones de dólares en productos de merchandising
y, entre ellos, las chapas son una forma más de dar
a conocer las simpatías políticas de cada
uno. Irregulartimes
es una página que vende chapas anti-Bush
y en E-bay
una subasta muy visitada es la de chapas pro-Bush.
También son una forma de expresión artística,
ya que unen creatividad y diseño. El museo virtual
Labor
Arts expone chapas y la galería de arte So&So’s
las vende en ediciones limitadas diseñadas por sus
artistas.
Pero
lo que realmente triunfa es el diseño personalizado
y que sean los propios usuarios los artistas. Éstas
chapas se encuentran entre las más vendidas. La empresa
española Chapas.tv
recibe el diseño
que la gente les manda y, rápidamente, se lo devuelven
convertido en chapa.
Para los fervientes “chaperos”,
o simplemente para hacer negocio, en ButtonsOnline
se puede comprar a un precio más que asequible la
máquina
para fabricar las chapas.
En España ya es imposible salir a la calle sin asistir
a un desfile de chapas. En conciertos o bares de moda hay
una nueva tribu de gente que se conoce como chapaspipol;
"verdaderos amantes de la chapa”.
Webs
como Chapasatutiplen
se dedican única y exclusivamente a la venta de este
producto. En dos días, pidas la cantidad que pidas,
aunque sólo sea una, te la mandan a casa. A veces
los gastos de envío salen más caros que la
propia chapa. Los precios,
en Fanci-pop.net,
oscilan entre los setenta y cinco céntimos y los
dos euros, dependiendo de cantidades y formatos.
Es una realidad que los 80’ han vuelto y, con ellos,
la música, la ficción y la moda. Las chapas,
a pesar de que su historia viene de más lejos, se
asocian a esta época. Ahora, además de las
camisetas,
las chapas son también una forma de expresión
y de identidad cómoda, barata y visible: las chapas
son poderosas. Cada opinión, cada grupo musical y
cada tendencia tienen la suya propia, así como las
películas más famosas de la historia del cine,
los lemas más divertidos y las reclamaciones políticas.
Una pequeña chapa para el hombre significa un gran
mensaje para la humanidad.
>Subir