Egonomy
La era del consumo de masas ha terminado y desde luego
no debido a que nuestra fiebre consumista haya decaído,
sino a que nadie quiere ser considerado parte de la masa.
Cada consumidor se considera único y exige productos
y servicios que se adapten a cada matiz de su personalidad.
El sueño igualitario ya no convence a nadie. Del
revolucionario
“Egalité”
hemos pasado a un más matizado
“Todos
Iguales, todos diferentes”, que a día
de hoy también resulta insuficiente. Todos somos
diferentes, o al menos a sí nos gusta imaginarnos.
Y es que en el fondo, todos sentimos que somos mejores que
nuestro vecino y desde luego no queremos que nadie nos confunda
con
“él”.
Nunca antes había sido tan patente la
necesidad
de diferenciación. Parece que con la globalización,
la reivindicación de la propia diferencia se ha convertido
en una obsesión. Sin duda la ausencia de estructuras
de pensamiento sólidas, ha provocado que los que
hasta hace muy poco se consideraban orgullosos ciudadanos,
reclamen para si el papel de individuos. Seres diferenciados,
complejos e irrepetibles que defienden su propia identidad
y su ego, como su tesoro más preciado.
Y esto por supuesto tiene un fiel reflejo en el mundo del
consumo.
De hecho, esta tendencia no constituye una novedad. Desde
mediados de los años 80 se habla de
Mass
Customization o
Personalización Masiva,
un fenómeno que básicamente consiste en adaptar
la fabricación en serie de productos y servicios
a las necesidades individuales de cada cliente.
Técnicamente, para las empresas aplicar los conceptos
de
Mass Customization significa elaborar
sus productos en series muy cortas para poder responder
a pedidos de los clientes con mínimos stocks y en
muy poco tiempo. Además supone exprimir al máximo
las herramientas (tecnológicas o no) que facilitan
la información sobre las variaciones del gusto de
sus clientes.
En sectores concretos como el textil, la
Mass Customization
ha supuesto una completa transformación de los procesos
de producción. Así por ejemplo, cada vez más
empresas textiles duplican la frecuencia de lanzamiento
de sus colecciones, para poder reflejar con mayor precisión
los cambios de gusto del mercado. El grupo español
Inditex,
con
Zara
a la cabeza, es un ejemplo evidente de este tipo de estrategias.
En su
dossier
de prensa se explica con todo detalle
“El
éxito de las colecciones reside en la capacidad para
reconocer y asimilar los constantes cambios en las tendencias
de la moda, diseñando en cada momento nuevos modelos
que respondan a los deseos particulares de los clientes.
Inditex aprovecha la flexibilidad de su modelo de negocio
para adaptarse a los cambios que se producen durante las
campañas y, de este modo, reaccionar a ellos con
nuevos productos en las tiendas en el período de
tiempo más corto posible”.
Pero la
Mass Customization supone sobre
todo una nueva forma de relación entre empresas y
clientes, basada en el intercambio de información
y el reconocimiento mutuo. El trato personalizado y el intercambio
de información resulta gratificante para ambos. La
eclosión de tarjetas de fidelización, que
crean la ilusión de un trato personalizado, es solo
un ejemplo de este tipo de actuaciones. Al fin y al cabo
es bien sabido que es mucho más caro captar un nuevo
cliente que mantener uno ya existente.
Actualmente es posible definir las características
de toda clase de productos, desde
ordenadores
personales, a
coches,
pasando por la
propia
casa. A partir de unos pocos parámetros prefijado
de antemano, cada cliente puede definir multitud de opciones
y acabados hasta construir un producto completamente
“diferente”.
Pero en este universo de productos
mass customizados,
el consumidor intenta ir más allá. No es suficiente
con que las compañías tengan presentes sus
necesidades y sus gustos, él reclama además
productos que blinden su identidad, que generen la ilusión
de que él y sólo él es el gran protagonista
de la ceremonia del consumo. Quiere ver su imagen reflejada
en cada producto como
Narciso veía
la suya reflejada en el lago.
Desde hace tiempo hay muchas empresas dedicadas a la personalización
de todo tipo de objetos.
Personalcreations.com
y
Agiftpersonalized.com
son algunos de los innumerables sitios en los que podrá
encontrar su nombre (o el de su empresa) grabado sobre cualquier
soporte imaginable desde un
bate
de béisbol hasta un
iPod.

Casi
siempre se trata de algo tan obvio como reforzar el sentido
de la propiedad, marcando con nuestra huella aquello que
nos pertenece, ya sea un
anillo
de diamantes o un
trozo
de carne asada. Sin embargo, en otras ocasiones, la
personalización responde a razones más complejas
y tras un objeto irrepetible se parapeta una personalidad
también
irrepetible. Verdaderos
monumentos al ego.
Por 100 $
National
Geographic, ofrece un
estudio
genético personalizado de su linaje hasta su
primer antepasado humano, incluyendo una descripción
on line de su evolución. El análisis revela
dónde y cuando se originó su grupo familiar
y cómo vivieron. Además recibirá un
mapa dinámico personalizado, que muestra las migraciones
realizadas por sus parientes a lo largo y ancho del planeta.
También basado en el análisis genético
de una muestra de su saliva,
Protein°
Profiler ofrece imágenes personalizadas elaboradas
a partir de la interpretación grafica de su
DNA.
El proceso, está avalado por prestigiosos laboratorios
de análisis genético y cuenta con todas las
garantías de privacidad imaginables. Pronto estará
disponible la posibilidad de imprimir estos diseños
sobre toda clase de soportes.

¿Qué
puede resultar más exclusivo que un
anillo
realizado a partir del propio tejido oseo?. Si hasta
ahora los anillos de boda tenían grabado el nombre
de la pareja, la propuesta de
Biojewelry
va mucho más allá. A partir de una muestra
de tejido óseo cultivada en el laboratorio, crean
un anillo que para colmo es bonito.
Menos elegantes pero también muy apropiadas para
parejas de recién casados son las
figuras
personalizadas para pasteles de boda. Pero para los
que están fascinados con su propia imagen nada como
un muñeco personalizado. En
AndGor
Toy Company fabrican uno exactamente igual a nosotros
y lo personalizan con la ropa y los complementos que mejor
se ajusten a nuestra personalidad. Los italianos
Youyou,
ofrecen bonitos retratos pixelados, casi un logo personal.
Pero sin duda es el arte contemporáneo uno de los
reflejos más precisos de esta obsesión con
nosotros mismos. La artista alemana
Karin
Sander crea a partir de un escaneado 3D, replicas exactas
de personas reales a escala
1:10. No menos
interesante es la obra del fotógrafo
Paul
M. Smith, cuyos retratos muestran con toda lucidez un
universo de egos multiples.
Pero sin duda una de las grandes obsesiones de todo verdadero
narcisista, es ver su nombre impreso por todas partes. Ya
sea dando forma a un
elegante
jarrón de porcelana elaborado a partir de nuestra
firma, impreso en un
caramelo
o encabezando sus e-mails con una inconfundible dirección
de correo electrónico con el formato tu
nombre(arroba)apellido.name.
Y es que si antes la marca transfería sus atributos
a los clientes, hoy cuando estos rebosan personalidad, es
cada individuo el que proyecta su aura sobre la marca, el
que la completa y la dota de sentido. El logo adquiere todo
su sentido cuando el nombre del consumidor figura junto
a él.
Nike,
siempre tan atenta a las veleidades del ánimo de
sus clientes, lo pone muy fácil. En su sitio
Nikeid.com
permite personalizar un buen número de sus productos,
desde zapatillas de deporte a bolsas o relojes. A partir
de una estructura básica, puede personalizar hasta
el último detalle. Y por supuesto, es posible tener
su nombre (o cualquier otra palabra que desee) bordado en
la parte posterior de sus zapatillas. Justo en el espacio
dedicado al logo..
Y es que todo parece indicar que la frontera entre logos
y nombres, se va a volver cada vez más difusa. Las
marcas pronto empezarán a contemplar la creación
de líneas especiales de productos diseñados
para ser personalizados, ediciones especiales muy reducidas
y otros señuelos para aquellos que quieran acceder
a los productos sin contaminarse con la vulgaridad de la
masa. En una sociedad de individuos fascinados consigo mismos,
dispuestos a celebrar cada detalle de su personalidad, aquellos
que sepan transferir a su marca estas cualidades tienen
mucho terreno ganado.