Hogares micro-flexibles
Paredes que se esconden, cuartos que desaparecen y cocinas
dentro de armarios, son algunas de las propuestas para
mejorar el problema del continuo “encogimiento” de la
vivienda. Pero estas soluciones, en realidad, han sido
utilizadas por otras culturas durante siglos.
La casa japonesa con las paredes regulables, las casas
flotantes asiáticas, los igloos o las chozas africanas
ofrecen soluciones prácticas y económicas para acotar
el espacio y compartimentarlo y que en muchos casos son
adoptadas por la arquitectura contemporánea.
La exposición Living
in motion, design and Arquitectura for flexible living
organizada por el Vitra Design Museum, y
que lleva desde el 2002 recorriendo Europa, hace un recorrido
histórico por este tipo de viviendas “flexibles” desde
los nómadas de la antigüedad hasta el día de hoy mostrándonos
también el mobiliario utilizado y las soluciones técnicas.
Uno de los mejores ejemplos de flexibilidad se encuentra
en la tradicional
casa japonesa. La revista Nipponia
cuenta como para conseguir vivir en sus reducidas dimensiones,
sus habitantes tenían que llevar una rutina diaria muy
cronometrada. Cuando se levantaban recogían los tatamis
y sacaban una mesa baja que después de las comidas se
recogía, vestían la habitación con cojines sobre los que
se recibía a las visitas o se disfrutaba del ocio y, a
la hora de dormir, otra vez aparecían los tatamis. Así
se lograba, con pocos elementos, tener comodidad y orden.
Todo esto en 1800.
Las casas flotantes
asiáticas y las chozas africanas, también de reducidas
dimensiones, presentan espacios diáfanos multiusos en
los que la intimidad se consigue mediante telas divisorias
que se corren o descorren según las necesidades.
En
Europa fue después de la Primera Guerra Mundial, cuando
se empezó a teorizar sobre el concepto de vivienda
mínima debido a la escasez de suelo y a la consiguiente
subida del precio de la vivienda. En España, ya en 1929
se convocó el primer “Concurso de la Vivienda
Mínima” para buscar soluciones constructivas
para las viviendas orientadas a las clases populares.
Paralelamente, el arquitecto Amós
Salvador, representante español en la CIAM de 1929
en Frankfurt, presentó un informe técnico sobre las reformas
a acometer para abaratar la vivienda. Muchas de las soluciones
que plantea siguen estando vigentes.
El conocimiento de las soluciones constructivas tradicionales
en culturas diferentes de la occidental, unido a su propia
búsqueda de las posibles soluciones para la “crisis
de la vivienda”, llevaron a arquitectos como
Frank Lloyd Wright
o Mies van der
Rohe a tomar prestados diseños habituales en otras
culturas. La Casa Schröder,
de Gerrit
Rietveld, los tabiques correderos utilizados por Le
Corbusier en sus Unités,
los paneles
móviles de Charles
y Ray Eame y otros ejemplos que aparecen en la revista
Via Arquitectura
son bastante ilustrativos de estas soluciones.
Pero si se observan las viviendas
sociales construidas en los últimos tiempos,
parece que no ha quedado mucho de todos estos avances.
Por el contrario, en general se ha vuelto a un modelo
de vivienda de estructura rígida, que necesita
una compleja intervención estructural para cambiar
su compartimentación.
Hasta ahora, para el diseño de esta vivienda social
se tomaba una familia tipo y se pensaba en sus necesidades.
Pero el encarecimiento del suelo hace que las dimensiones
de la vivienda disminuyan y, por tanto, no es fácil
aplicar estas estructuras. Además la aparición
de nuevos modelos de familia, los nuevos usos sociales
y la cada vez mayor tendencia a trabajar en casa, hacen
muy difícil adaptar las necesidades de los usuarios
a un patrón habitacional tan estereotipado.
Sin duda, la alternativa al tipo vivienda rígida,
llega a través del concepto de transformabilidad,
entendido como la posibilidad de modificar la estructura
interna. La vivienda flexible contempla factores como
la diversidad, la variabilidad y la movilidad, que adquieren,
de este modo, una gran importancia al tiempo que factores
como el estado de ánimo, el clima, la hora del
día y otros que tradicionalmente no han sido tenidos
en cuenta, encuentran su lugar en este nuevo hábitat.
Conceptos como casa-oficina, donde se vive y trabaja;
home-theatre, para disfrutar el ocio; sala de Internet;
cocina-reducida, para gente que no come casi nunca en
casa, o librerías sin libros, porque todo se guarda en
los ordenadores, deben ser tenidos en cuenta al plantearse
el diseño de la nueva vivienda.
Por todo esto, muchas de las investigaciones y desarrollos
arquitectónicos actuales se dirigen al diseño de sofisticadas
soluciones. Desde el desplazamiento de las paredes hasta
las cocinas escamoteables dentro de armarios, los baños
abiertos e integrados en otras estancias o los dormitorios
que desaparecen durante el día.
Como explica la revista de arquitectura ARQ,
existen sobre todo tres tipos de transformación que puede
sufrir una vivienda en la actualidad: de planta libre,
si tiene una mínima estructura interior; de planta móvil,
si posee algún elemento divisorio movible, y plantas de
recinto neutro, con espacios fijos utilizables de distintas
maneras por su tamaño. Se trata de viviendas con nivel
de intimidad es graduable, dependiendo de las necesidades
de cada habitante y de sus deseos de exposición o aislamiento,
y en las que lo más difícil es conseguir es que los núcleos
húmedos y los que conllevan mayor carga técnica y coste
sean móviles.

Para hacer que la vivienda pequeña sea más flexible se estudian
alternativas como la creación de espacios de uso vecinal
común, como lavaderos, trasteros, gimnasios o puntos de
reciclaje, y la posible adición de superficies colindantes,
si las necesidades de la familia aumentan.
Otros elementos que hay que tener en cuenta al hablar de
la creación del nuevo hábitat son las claves que da
Luis
de Garrido, director de la
Asociación Nacional
para la Vivienda del Futuro,
ANAVIF, en su
proyecto "
Vivienda
del Futuro". En las casas futuras se utilizarán
materiales naturales, sanos, carentes de emisiones, reutilizables
y reciclables. Habrá un cambio al uso de energías renovables,
las casas se calentaran solas en invierno y se enfriaran
solas en verano. El uso de la tecnología, las cocinas funcionales
equipadas con robots, los sistemas de auto limpieza, el
control del consumo de energía, la seguridad y la comunicación
total con el exterior también influirán en el aspecto, en
el diseño estructural y en el propio uso de las casas.
Afrontar todas estas complejas premisas y aplicarlas con
resultados satisfactorios no es fácil, aunque hay ejemplos
que demuestran que se puede hacer. En algunos casos son
todavía proyectos y prototipos, mientras que otros se han
construido ya y se están utilizando. Muchas soluciones son
caras por el momento pero, a medida que aumente la demanda
y se desarrollen procesos de producción más baratos, podrán
llegar cada vez a más gente.
Basada en los principios de flexibilidad
Naked
House, del japonés
Shigeru
Ban, consta de una sola habitación interior que pueden
utilizar hasta 4 personas. Las paredes son de metacrilato
y el interior está forrado de un lienzo de nylon que tamiza
la luz, todo está a la vista y los pocos elementos de compartimentación
existentes se pueden utilizar tanto en el interior como
en el exterior. Aunque no es muy pequeña, su uso en espacios
más pequeños parece fácil.
La empresa japonesa
Nendo
ha creado una casa indudablemente transformable. En la
Drawer
House todos los muebles y elementos divisorios desaparecen
dentro de las paredes pudiendo construirse en cada momento
el espacio que mas interesa al habitante.
En Australia el arquitecto
Sean Godsell, con su creación
Future Shack, nos presenta una casa
para uso en casos de emergencia. Se monta en 24 horas, se
puede transportar y tiene una simple estructura de contenedor.
La casa es autónoma, en el interior vienen embalado un tanque
de agua, células solares, rampas de acceso, escaleras, puertas
de cristal y la estructura de la azotea. El baño se sitúa
detrás de un armario y la cocina está escondida, al igual
que la mesa y las camas. Todo mínimo pero con la máxima
funcionalidad.
Es inevitable, por ser una de las propuestas mas interesantes,
volver
a hablar de la versión casa del
Loftcube
Project de
Werner
Aisslinger para depositar sobre los tejados urbanos.
Tiene una estructura que divide los distintos recintos mediante
paneles móviles, pudiendo quedar completamente diáfano.
La cocina y el cuarto de baño aprovechan una pared común,
para compartir las canalizaciones de agua, y algunos muebles,
como el sofá, están hechos de
Corian, el mismo material utilizado
en las paredes. El resto del mobiliario es de la línea
Casa and Cube de Interübke.
La propuesta del diseñador italiano
Luigi Colani,
que ya apareció en
Flylosophy,
es la
Hanse Colani Rotor House.
Como cuenta la revista
Mocoloco,
su interior es un espacio con un cilindro de 6 metros cuadrados
formado por el dormitorio, el baño y la cocina. Mediante
control remoto el cilindro gira y queda a la vista cada
una de las dependencias. Está pensado para estudiantes que
necesitan poco espacio.
En Inglaterra
Piercy
Conner ha creado el sistema de apartamentos para zonas
urbanas,
Microflat. El baño y el dormitorio
son independientes y el resto diáfano, tiene una gran ventana
y un balcón. El interior se puede customizar a gusto del
comprador.
Las
casas
prefabricadas, según
Newsweek,
deben ser tenidas en cuenta como solución habitacional,
como quedó patente en la última edición de la
Feria
Internacional del Mueble de New York, donde se
presentó el sistema de casas prefabricadas
Flatpak,
diseñado por
Lazor Office. Las casas están
equipadas con calefacción, aire acondicionado, agua caliente,
separaciones móviles, cocina integrada en el comedor, baño
independiente y pueden tener doble altura si se desea.
En España el
Ministerio de la Vivienda
lanzó una propuesta habitacional basada en el
Proyecto
APTM, presentado el pasado abril en
Construmat. Las
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propuestas están basadas en el bajo coste, sostenibilidad
y ahorro energético, en un espacio mínimo de 30 metros.
En algunos se aprovecha la gran altura de techos y los espacios
comunes del exterior para dar más amplitud.
Una realidad, en la que se han plasmado conceptos de flexibilidad
aplicada a pequeños espacios es el PAU del
Ensanche
de Vallecas creado por la
Empresa Municipal de la Vivienda de
Madrid. Se basa en la
filosofía
“trabajar de día y habitar de noche, y todo en un
mismo espacio”. Para ello las casas cuentan con
pasillos elevados y tabiques plegables, que permiten variar
la forma del espacio de la casa, En las horas de mayor actividad
las paredes se recogen en los pasillos de la vivienda y
las camas se ocultan en huecos bajo los armarios. Cuentan
con gran número de armarios empotrados y baldas móviles
para trabajar.
Construmat 2005 también
presentó
Vitrohouse, prototipo desarrollado
por la
ANAVIF,
Asociación
Nacional para la Vivienda del Futuro. En esta casa
de cristal la tecnología multimedia y virtual interactúa
con el espacio para crear o disolver espacios mediante la
proyección de imágenes, videos, textos y sonidos en soportes
transparentes y semitransparentes. Otra originalidad de
este proyecto es que los cuartos húmedos son reubicables.
En Manhattan dentro de la carcasa de un apartamento al uso,
el equipo de
AvroKO
ha ideado los interiores de
Smart.Space basándose
en paneles móviles, pasarelas y muebles escamoteables, todo
en un espacio mínimo y con apariencia muy high tech.

El
mejor modo de ver las soluciones que los neoyorkinos dan
a sus necesidades de espacio en una gran urbe está el
Concurso
Smallest Coolest Apartment, organizado por la consultora
de New York especializada en diseño de pequeños espacios
interiores
Apartament
Therapy. Las bases ponen como condición para participar
tener un apartamento pequeño e ingenioso.
Mientras el boom inmobiliario sigua alcanzando cotas insospechadas,
que obligan a plantearse vivir cada vez en
espacios
mas pequeños, y esperando que la opción de habitar otra
galaxia dentro de una sofisticada
nave
espacial llegue pronto al pueblo, la idea del minipiso
transformable se dibuja como una solución temporal razonable
para los que se resisten a vivir con padres, hermanos, amigos,
abuelos...
Eso si, mejor no perder nunca el manual de instrucciones.