Nuevas mascotas
Las mascotas están de moda. No se puede aspirar
a ser chic sin un pequeño amigo de cuatro patas
metido en el bolso. Si además está ridículamente
vestido, mejor. Sin embargo, para los niños
de 11 años sacar al perro a pasear comienza a parecer
un hábito obsoleto. Ellos prefieren crear sus propias
criaturas o presentar a su mascota virtual a un concurso
interactivo.
En el principio fue... el
Tamagotchi.
Hace casi diez años que apareció este juguete
en forma de huevo, en cuyo interior habita un extravagante
ser virtual al que debemos cuidar y educar. Desde el mismo
momento en que despertamos al
Tamagotchi necesita
ser atendido; hay que alimentarle, limpiarle, curarle, jugar
con él y hasta regañarle cuando no se porta
bien. Sin nuestra atención y cuidados el
Tamagotchi
morirá.
Considerado como uno de los negocios más espectaculares
del mundo del juguete, la primera generación de
Tamagotchi
tuvo en un tiempo record, unas ventas de más de
40
millones de unidades en todo el mundo.
La moda fue tan intensa como fugaz. Poco después
de su fulgurante aparición, los
Tamagotchi
se extinguieron. Sin embargo en 2004 su fabricante, la compañía
japonesa
Bandai,
encontró la ocasión de resucitar al personaje
lanzando
Tamagotchi
Connexion, una versión del juguete adaptada a
los nuevos tiempos, que incorpora conexión por infrarrojos
y nuevas opciones de juego basadas en la comunicación
con otros tamagotchis, lo que permite a nuestra mascota
no solo hacer amigos, sino incluso tener sexo.
No contentos con esto, los chicos de
Bandai
lanzaron en Enero de 2006
Tamagotchi
Conettion. The Corner Shop un juego para la
Nintendo
DS que permitirá a los amantes del
Tamagotchi
disfrutar por primera vez de sus aventuras fuera de su limitado
cascarón.
Sin embargo, los fans del
Tamagotchi son
insaciables y se han alzado en pie de guerra contra
Bandai.
Nunca perdonarán a la compañía, que
a finales de 2004 lanzará únicamente en Japón
la versión
Shuku
Keitai Kaitsuu del
Tamagotchi. Una
actualización que permite la conexión a través
de infrarrojos a teléfonos móviles y canjear
los puntos conseguidos en el juego por descuentos en compras.
Este agravio ha provocado que desde el sitio
TamaTalk.com
se haya iniciado una campaña de recogida de firmas
para solicitar su lanzamiento mundial.
La sombra del
Tamagotchi se extiende sobre
muchas otras mascotas virtuales.
ChibiBotto,
creado por
Tiger
Electronic la división electrónica del
gigante
Hasbro,
consigue ser un buen compañero a pesar de su apariencia
de despertador barato. El artilugio es capaz de comunicarse
con nosotros mediante un lenguaje similar al Morse, obligándonos
a prestarle mucha atención ya que de forma inesperada
pueden aparecer en su pantalla códigos secretos de
la
"máxima importancia".
Como no podía ser de otro modo, en
China
y
Taiwán no han dudado en crear
toda clase de plagios del producto original, en ocasiones
no exentos de encanto. Es el caso de
Mulder
& Scully dos criaturas de color azul y rosa respectivamente,
que se venden de forma conjunta con un cable para unirlos.
Aparte de las actividades típicas de este tipo de
mascotas (alimentarlo, cuidarlo, limpiarlo…) también
pueden jugar conectados un partido de tenis. Pero esta simpática
pareja no solo serán amigos, sino que pueden llegar
a ser amantes y tener un descendiente. El tiempo de gestación
de
Scully son cuatro largos días
y son solo las mascotas hembras las que se pueden quedar
embarazadas, como en la vida real.
Hoy los descendientes del
Tamagotchi están
de moda y son muchas las webs y comunidades dedicadas a
su creación y cuidado.
Neopets
es una de ellas. Cuenta con más de setenta millones
de usuarios registrados y además de crear tu propia
mascota virtual, permite adoptar las mascotas
“abandonadas”
por usuarios poco constantes.
En esta misma línea
Zetapets
permite a cada usuario crear su propia criatura, definiendo
no solo su apariencia física, sino también
aquellos rasgos de su personalidad que sean más acordes
con los de su propietario..
Marapets
ofrece la posibilidad de que la mascota acuda al colegio,
se eduque y pueda optar a un buen trabajo. Además
este sitio cuenta con una comunidad de usuarios en la que
las diferentes mascotas pueden comunicarse, luchar, etc.
Ipetsite
brinda la oportunidad de crear una web para tu mascota.
Además permite diseñar la mascota y sus complementos.
Los únicos requisitos son estar registrado y pagar
una pequeña cantidad por el dominio. Unas nociones
básicas de HTML y algo de imaginación te permitirán
crear tu propio mundo de criaturas virtuales.
Pero sin duda la mayor aportación al mundo de las
mascotas virtuales ha llegado a través de
Nintendogs.
Este juego permite interactuar con un cachorro virtual que
responde a los estímulos de un modo similar a como
lo haría uno real, pero sin zapatos destrozados ni
pis y caca en las alfombras. La pantalla táctil de
la
Nintendo
DS, permite a los cachorros sentir las caricias y cosquillas
de su dueño. También es posible comunicarse
con ellos a través del micrófono incorporado
en la consola y así enseñarle trucos simplemente
hablando con él..
Nintendogs
cuenta con tres versiones diferentes:
Chihuahua
y compañía,
Labrador y compañía
y
Teckel y compañía. Cada
una de ellas ofrece seis razas, desde el Yorkshire al Husky.
En total 18 perros entre los que escoger.
Al alcanzar determinados objetivos del juego se obtienen
objetos, como cepillos de dientes, champú, o juguetes
que a su vez podrán intercambiar con otros jugadores.
El
“Modo Guau” permite que
cuando dos jugadores se aproximen con sus consolas a una
distancia inferior a
30 metros, un ladrido
les avise de sus respectivas presencias intercambiando,
a través de infrarrojos, datos acerca de sus mascotas
y objetos. Sin duda una buena alternativa a la tradicional
estrategia de ligue basada en charlar en un parque con otros
propietarios/as mientras las mascotas de carne y hueso retozan
juguetonas.
Sin embargo es evidente que estos amigos virtuales no podrán
satisfacer las necesidades de aquellos que necesitan sentir
físicamente a su mascota sin querer tener que recoger
sus excrementos con una bolsa de plástico. Para ellos
las
mascotas robot son ideales.
Sin duda,
AIBO
de
Sony
es el máximo exponente de este tipo de mascotas.
Su aparición se remonta a comienzos de los 90´s
y cuenta con siete versiones anteriores a la actual. Es
el referente absoluto de este tipo de juguetes. De hecho
con frecuencia, es el soporte sobre el que investigadores
en robótica realizan sus ensayos. Así por
ejemplo, científicos del
MIT’s
Media Lab están desarrollando un prototipo de
perro
robotizado que ayudará a su propietario a cuidar
su dieta a partir de un
Sony Aibo modificado.
La mascota controla inalámbricamente qué tipo
de alimentación lleva su propietario y si hace suficiente
ejercicio. Además le anima en los momentos de debilidad.
En la línea de
AIBO han surgido
más mascotas robotizadas. El
idog
de
Sega,
es otro perrito robot que convenientemente conectado a un
reproductor mp3 permite escuchar música
por sus altavoces. Además mueve su cabeza y sus orejas
al compás de la música mientras en su cara
se encienden luces de colores para animar el ambiente. Si
se le toca la cola gruñirá. Para conocer su
estado de ánimo solo hay que acariciarle la nariz.
Su equivalente acuático,
ifish
acaba de ser lanzado al mercado.
Similares son
i-Cybie
y
Robopet
aunque este último tiene un aspecto menos juguetón
que sus antecesores. Está creado por
WowWee,
compañía especializada en mascotas robotizadas,
que también es autora de uno de los regalos estrella
en la campaña de Navidad 2005, el amenazador
Roboraptor,
un velociraptor de casi un metro de longitud, que gracias
a un sofisticado sistema de sensores ambientales puede detectar
sonidos y la dirección de donde proceden. Además
es capaz de coger objetos con la boca. Dispone de tres modos
diferentes: caza, cautela y juego. Verle hacer presa con
sus fauces es algo difícil de olvidar.
La psicóloga británica
Susan
Quilliam afirma que al igual que las mascotas reales,
estos personajes son un refuerzo positivo para la formación
del niño ya que le ayudan a adquirir compromisos
y aceptar responsabilidades.
Pero, no todo son elementos positivos. Multitud de anécdotas
debidas a estas criaturas recorren las aulas. Los niños
llegan a olvidar sus tareas o a pedir permiso en medio de
clase tan solo para poder atender a su mascota.
El boom de las mascotas no es algo nuevo. Reales o virtuales,
nuestros pequeños compañeros son unos interlocutores
perfectos. Nos ofrecen compañía y cariño
a cambio de un poco de atención. Nunca entran en
competencia con nosotros y salvo excepciones suponen una
agradable compañía, sin los problemas propios
de la comunicación humana.
Sin duda la fiebre tecnológica en que vivimos favorece
el interés por estas mascotas sin corazón
pero con alma. Si a esto añadimos que no hace falta
levantarse del sofá para sacarles a pasear, nos encontramos
ante una mezcla perfecta ¿o no?