Paraísos a la carta
Jugar en una replica de Las Vegas mientras contemplamos
una imitación de las pirámides de Egipto,
conversar con un dios de la Mitología Hindú,
alojarnos entre hielo sin pasar frío, esquiar en
el desierto sin sentir calor; han dejado de ser fantasías
para convertirse en actividades casi comunes.
La pujante industria del Ocio pone al alcance de ”casi
todos los bolsillos”, paraísos artificiales
que nos abducen con promesas de una felicidad prefabricada
y cuyo fin último es el consumo indiscriminado.
Baudrillard lleva más de veinte
años anunciándolo. Vivimos en la hiperrealidad,
en la cultura de la simulación. Los parques temáticos,
los resorts y todo tipo de paraísos artificiales
se han convertido en los nuevos centros de peregrinación.
Aunque estos lugares responden a tipologías muy
diferentes, todos ellos se rigen por algunas pautas comunes
que los hacen fácilmente identificables:
- Constituyen un mundo placentero alejado
del trabajo, en donde prevalecen reglas de convivencia
basadas en lo efímero. La vida
cotidiana con sus obligaciones es puesta entre paréntesis.
- Funcionan como franquicias. Cualquier
paraíso puede estar en cualquier lugar. Todos
tienen la misma apariencia independiente del contexto
en que se sitúen, ya que su estructura se basa
en aislar elementos de otros entornos y convertidos
en objeto de consumo.
- Para disfrutar hay que pagar. El
consumo, es el factor clave que impulsa su creación.
De hecho, los escenarios de estos paraísos siempre
están cargados de puntos de venta. Como no podía
ser de otra manera, aquí se paga no tanto por
conseguir mercancías como por conseguir experiencias.
- Están creados para llegar al mayor
número de consumidores, aunque suelen
envolverse con un halo de elitismo kitsch. En ellos
las promociones y descuentos están siempre presentes.
La sublimación de estos paraísos artificiales
se da sobre todo en los
parques
temáticos. Son sinónimo de artificialidad,
tanto de lo expuesto como del contexto en el que se dan.
Todo se mezcla, se agranda, se distorsiona y brilla. Conviven
formas clásicas de la arquitectura con la última
tecnología, las tradiciones, la aventura, la gastronomía
y los centros comerciales.
No es de extrañar que la
arquitectura
posmoderna de los ochenta bebiera de sus fuentes para
crear un modelo de arquitectura que se acercara al gran
público. Llegaron a afirmar:
"Creemos
que la documentación y el análisis cuidadoso
de la forma física (del Strip de Las Vegas), es tan
importante para los arquitectos y urbanistas de hoy como
fueron los estudios de la Europa Medieval y de la Grecia
y Roma antiguas para las generaciones precedentes".
Por lo general en un parque temático, el turista
no se limita a mirar. Se convierte en protagonista. Participa
de esa realidad fingida, interactúa como actor con
sus personajes favoritos, los conoce, habla con ellos y
protagoniza esa historia al margen de la Historia.
El escritor Julián
Barnes en su novela “Inglaterra Inglaterra”
recrea el paraíso del ocio por excelencia. En ella,
un magnate convencido de que Inglaterra no es más
que una cáscara vacía de sí misma,
apta sólo para turistas, construye Inglaterra Inglaterra,
un parque temático para anglófilos de todo
el mundo que contiene todos los lugares, todos los mitos,
todas las esencias e incluso todos los tópicos
de lo inglés.
La ciudad de Las
Vegas, icono arquitectónico posmoderno por
excelencia, sobre el que Robert
Venturi, Denise Scott Brown y Steven Izenour, escribieron
su tratado de arquitectura Aprendiendo
de Las Vegas, ha sabido alimentar el atractivo popular
que la hizo famosa, logrando salvar su supremacía
como paraíso del juego, a pesar de la competencia
ejercida sobre todo por los cruceros de lujo.
Las Vegas es un paraíso de lo kitsch,
donde tiene cabida toda la familia. Mediante pasarelas y
cintas mecánicas se viaja durante dos kilómetros
visitando
un mundo de maravillas, que van desde el bosque del
Mago
de Oz al
skyline de Manhattan.
Además, se puede acudir a un concierto o al último
espectáculo del
Cirque
du Soleil. Y para olvidarse del dinero perdido, nada
mejor que comer una buena langosta por
14 dólares
o descansar en la playa artificial del
Hotel
Mandalay Bay.
Pero si lo que se demanda es cultura, pero de la “buena”,
en el Bellagio
se puede comer contemplando un Picasso
o pasear por una exposición
de Monet. Para los más exigentes, el Guggenheim
Hermitage Museum diseñado por Rem
Koolhaas es una visita obligada.
En verano del 2006, en la ciudad húngara de Bezenye,
un grupo de inversionistas americanos proyectan la construcción
de Euro
Vegas, para que pronto Europa tenga una replica exacta
del paraíso de la copia.
Otro interesante universo paralelo es Disney,
el principal destino turístico del planeta. Cada
año más de 30 millones de turistas
viajan a Orlando para visitar un parque temático
2 veces mayor que la isla de Manhattan.
Se presenta como el lugar mas feliz de la tierra y en
el se encuentran animales salvajes, princesas encantadas,
aventura... Las fuentes no paran de brotar, todo está
limpio y brillante y por al noche se encienden miles de
luces. Ley y orden se respiran en sus perfectas calles,
aunque sea un país gobernado por La Bella
Durmiente y Mickey. La vida
en Disneyland se muestra más real
que en la realidad misma.

Según el filósofo
Louis
Marín en su ensayo
Utopic
Degeneration: Disneyland, el mundo
Disney
cumple una función ideológica obvia. Alienar
al visitante con una representación distorsionada
de la vida cotidiana recurriendo a símbolos que se
asocian al confort, al bienestar, al progreso científico
y una moralidad puritana y sentimental.
Que el visitante consuma es el objetivo y para ello no dudan
en utilizar en algunas de sus calles, un asfalto elástico
que permite caminar todo el día sin cansarse.
Con un claro espíritu de franquicia ya han exportado
a otros países su universo de dibujos animados, abriendo
sucursales
en París, Tokio y Hong Kong.
Pero no sólo los personajes de
Disney
están representados en un parque temático.
Los muñecos
Lego
viven en los
Legoland
de 4 ciudades de Europa y América.
Hello
Kitty en el
Sanrio
Puroland de Tokio.
Dalki,
uno de los personajes más populares entre los adolescentes
coreanos, habita el innovador
Dalki
Theme Park referido en las principales publicaciones
sobre Arquitectura.
Asterix
es el anfitrión del
Parc
Asterix en Francia y
Snoopy
el de
Snoopy
Fun Fun Garden de China.
En África, el primer parque temático construido
está dedicado a la aventura. El
Ratanga
Junction en
Ciudad del Cabo ofrece
26 juegos que recrean la vida de un país habitado
por guerreros.
La modalidad de parque temático-deportivo, ofrece
la práctica de un deporte, sin tener que preocuparse
por la condiciones climáticas o las distancias. Para
esquiar se ha creado en
Dubai,
Sky
Dubair,
22.500 metros cuadrados repartidos
en
5 pistas cubiertas con nieve real. El
complejo cuenta con restaurantes, tiendas y un hotel alpino.
Para disfrutar del agua, el
Ocean
Dome de
Japón es el mayor parque
acuático indoor del mundo. Por su parte, la empresa
SurfPark
va a construir en
Orlando y en
Manhattan
piscinas con grandes olas para practicar surf.
El
Tropical
Island de
Berlín más
que aventura, propone pasar un día disfrutando de
un paraíso artificial construido en un hangar que
simula una isla tropical. En su interior se pueden encontrar,
falsos mares de agua templada, islas con cabañas,
amaneceres proyectados y sonido ambiental de animales.
Más real es la naturaleza que previo pago, como no,
ofrece el
Proyecto
Eden de
Cornualles,
Inglaterra.
El invernadero tropical más grande del mundo permite
conocer todas las plantas que existen en el planeta.
También famoso por su vegetación, el
Valle
de Napa se ha convertido en una especie de parque temático
en el que todo gira en torno al vino y su cultivo. Está
integrado por más de 270 bodegas en las que degustar,
vino con arte, vino con cuevas, vino con arquitectura, vino
con un jardín japonés, o vino con cine, en
la casa
Niebaum
Coppola de
Francis
Ford Coppola.
Parques temáticos con propósitos
“supuestamente”
educativos son cada vez más frecuentes. En algunos
la temática es de lo más original.
En
Transilvania,
Rumania,
Se construirá un
parque
temático, sobre el mito de
Drácula.
Se llamará
Draculand
y además de recrear la vida del famoso vampiro contara
con un espacio para mostrar a los visitantes la cultura
y la historia medieval de este país. La idea no es
muy bien acogida entre otros por la iglesia que teme se
convierta en un centro de peregrinaciones satánicas.
El
Holy
Land Experience de
Orlando es como
un museo vivo e interactivo de la Biblia y el
Danga
Dham Park que se creará en la
India
en el 2007, está concebido como un parque mitológico
donde las familias pasaran un divertido día aprendiendo
historias sobre los dioses hindúes a orilla del Ganges.
Algunas casas habitadas por personajes famosos son susceptibles
de convertirse en pequeños parques temáticos
a los que acuden los fans para conocer más sobre
sus mitos. Una de las más famosas es la mansión
de
Elvis
Presley,
Graceland,
que además cuenta con un hotel y una capilla para
celebrar bodas.
También los
parques
naturales o rurales funcionan como paraísos artificiales
donde en muchos casos se ha tenido que reconvertir la infraestructura
de la zona para adaptarse y sobrevivir. En ellos se combinan
elementos tan de moda como la gastronomía, la ecología,
la artesanía, la salud o la
búsqueda
de lo auténtico.
Los
lagos
del carbón de Lausitz en
Alemania,
aprovecha las instalaciones de su antigua industria minera
para ofrecer una experiencia turística con lagos
artificiales y edificaciones que quedaron abandonados cuando
se cerraron las minas.
Las
Minas
de sal de Wieliczka en
Polonia ofrecen
una visita a través de pasillos esculpidos en roca
salina, para encontrar formaciones naturales y lagos subterráneos,
así como numerosas esculturas y capillas, realizadas
por los mineros que trabajaron allí.
También en torno a la naturaleza pero esta vez bastante
adulterada se ha
“fabricado”
The
Palm Islands, un resort de ultra lujo en la costa de
Dubai. Son tres complejos de islas artificiales
con forma de palmera unidas a la costa,
Palm
Jumeirah con,
2.500 casas y más
de
2.400 apartamentos de lujo, marinas,
zonas verdes, restaurantes, boutiques, cines, centros comerciales
y más de
40 hoteles de lujo entre
ellos el
Burj
Al Arab el hotel mas alto y fastuoso del mundo y
Palm
Jebel Ali, y
Palm
Deira que son de mayor tamaño. Completa este
paisaje
The
World un conjunto de unas
300 pequeñas
islas privadas cuyo conjunto forma la imagen del
mapamundi.
También en
Dubai se proyecta un
resort bajo el agua.
Hydropolis
prevé su apertura en junio del 2006 y será
un paraíso artificial en el que se disfrutará
de todos los lujos de la superficie pero bajo el agua.
Por ahora sólo hay un pequeño hotel submarino
el
Refugio
de Jules, construido en los noventa en
Florida
aunque está en proyecto un hotel de cinco estrellas
bajo el agua de las
Bahamas,
Poseidón
que estará equipado con
20 suites,
restaurantes biblioteca, sala de conferencias.
Como una ciudad flotante está concebida
Freedomship
y sus instalaciones y forma de vida son las propias de una
urbe de medio tamaño, eso si, con una muy muy alta
renta per cápita. Casas, hoteles escuelas hospitales
zonas de recreo, calles tiendas, oficinas se desplazan por
el mar para que sus habitantes puedan conocer mundo.
Si se ha ganado terreno al mar el espacio exterior no puede
ser menos. La empresa
Space
Adventure desde el 2001 comercializa estancias de
8
días en una estación espacial a
3
millones de millas de distancia de la Tierra. Para
los que no les llega el presupuesto el hotel
Elqui
Domos en
Chile ofrece habitaciones
concebidas como carpas con techo transparente acondicionadas
para disfrutar de la astronomía. Cada una cuenta
con un telecopio para observar desde tierra lo que hacen
los millonarios en el espacio.
Otros hoteles, esta vez efímeros, son el
Icehotel,
en la
Laponia sueca y el
Ice
Hotel Quebec-Canada. Duran mientras las temperaturas
no suben de los 0º y están construido en hielo
lo que les da un cristalino color azulado. La temperatura
dentro del hotel no sube de los 5º bajo cero incluso
para dormir. En el
Absolute Ice Bar las
copas se sirven directamente en vasos de hielo y entre las
actividades que ofrecen hay paseos en trineo, en moto de
nieve y cursos para crear esculturas en hielo.
Si entre estas opciones no reencuentra su paraíso
en la tierra, nada como irse a un país inventado,
como
Molvania
o
Phaic
Tan o ¿por qué no? uno de cosecha propia.
Si el problema es que todo esto le viene demasiado grande,
la solución puede estar en las islas
Park(ing)
de fácil acceso y bajo coste en las que podrá
disfrutar en cualquier momento de su ajetreada vida
“real”.