All you need is porn
Nota: Algunas de las páginas que se enlazan en este artículo tienen carácter pornográfico.
El porno esta de moda. Cada vez cuenta con mayor presencia
social y los y las “porno stars” se han convertido en
figuras mediáticas, auténticas celebridades, casi líderes
de opinión. Ante esta avalancha, una vez más el porno
se reinventa a sí mismo. Los
Beatles lo hubieran cantado: All You Need is Porn.
Si a principio
de los 80, la aparición del video, supuso un revulsivo
para la industria del porno, la aparición
de Internet la ha transformado completamente, facilitando
a cualquier usuario la posibilidad de disfrutar de contenidos
y productos de carácter pornográfico, con
la facilidad de acceso, comodidad y anonimato que ofrece
la Red.
Como consecuencia de ello, la industria del porno
está experimentando un crecimiento sin precedentes.
Actualmente la el porno mueve 60.000
millones de euros al año y sin duda las webs
de contenido sexual constituyen una de las mayores fuentes
de negocio en la Red.
El consumo de pornografía cada día
está más normalizado. Además
de encontrarlo en los sex-shop, se compra porno
desde la habitación de un hotel, se descarga masivamente
de Internet y, como señalábamos en nuestro
artículo El
consumidor exclusivo, empieza a encontrarse incluso
en grandes almacenes.
Junto a este crecimiento o quizás como consecuencia
del mismo, el porno se ha filtrado a todos
los ámbitos del día a día, desde los
productos comerciales al mundo de la cultura. Los contenidos
pornográficos en arte, literatura, cine... son cada
vez más frecuentes. En ocasiones, demasiado frecuentes,
casi una moda.
Los
actores porno disfrutan de una presencia mediática
y de un prestigio social que hasta hace poco era impensable. En
España, resulta paradigmático el
caso de Nacho
Vidal, sin duda el hombre de moda, que cuenta con una abrumadora
presencia en los medios
de comunicación y cuyo libro Confesiones
va camino de convertirse en un best-seller.
Pero lo cierto es que, hasta ahora, todo este interés
por el porno no se ha reflejado en un aumento
de la calidad de los contenidos, que con demasiada frecuencia
repiten fórmulas estereotipadas
y en la mayoría de los casos francamente casposas.
Aún es difícil encontrar en Internet
propuestas nuevas e imaginativas, webs que sean capaces
de dar una vuelta de tuerca a la definición convencional
del porno.
Sin embargo, lo cierto es que junto al modelo más
tradicional, esencialmente falocrático, producido
y destinado por y para varones y frecuentemente asociado
a valores relacionados con la violencia y la explotación,
empieza a surgir un “nuevo porno”,
más acorde con los actuales modelos y valores sociales.
Se trata de un tipo de porno, capaz de
abordar los contenidos explícitamente sexuales desde una
óptica nueva, más fresca, elegante, participativa, divertida
y, por que no, también más bella. Un porno dignificado,
capaz de estimular no sólo los genitales, sino también el
cerebro.
Así, empiezan a surgir sitios que seleccionan la
calidad de los contenidos y enlaces y que procuran
ofrecer un enfoque de los mismos más personal. En
este sentido los numerosísimos blogs eróticos
están contribuyendo de manera decisiva a dignificar
el sector, aportando una buena dosis de imaginación
y dinamismo. Fleshbot,
blog dedicado a la actualidad erótica propiedad del
súper-blogger Nick
Denton, Erosblog
o Sexblo.gs
son algunos de los más importantes.
Pero sin duda, para entender el “nuevo porno”,
resulta imprescindible analizar el nuevo rol
que empieza a tomar la mujer en la industria del
sexo. Es evidente que el sector sólo puede
evolucionar de la mano de las mujeres que, superando su
papel tradicional de simple objeto de las fantasías
masculinas, toman las riendas del negocio e imponen su propio
punto de vista, su propia visión de la sexualidad
y del porno.
El consumo de material pornográfico entre
mujeres -tanto heterosexuales como lesbianas- está
creciendo de un modo muy significativo hasta el punto de
convertirse en un fenómeno económico y social
muy relevante. Según Nielsen/NetRatings,
el estándar de la industria para medir audiencias
en Internet, en 2004 alrededor del 30% de los visitantes
de webs porno eran mujeres.
Pero lo que es aún más importante, la mujer
adquiere también un papel protagonista en la producción
de porno. El “chick
porn” es porno hecho por y para mujeres,
claramente diferenciado del porno destinado
a los hombres. El “chick porn”
ofrece una visión del sexo esencialmente positiva,
dotada de mayor línea argumental, muy centrado en
las fantasías femeninas y que da más importancia
a la componente de intimidad y emoción propias del
sexo. Por supuesto, hay hombres desnudos y con frecuencia
parejas. Sssh.com
o
Female-fantasies son dos buenos exponentes de “chick
porn”.
En otro sentido, también encontramos sitios orientados
hacía un consumidor masculino, pero que ofrecen una
visión de la mujer que intenta superar los estereotipos
del porno tradicional. Si bien todavía
la frontera entre lo nuevo y lo convencional es muy quebradiza
(con frecuencia los sitios mezclan los links más
cool y los más cutres con total desparpajo), lo cierto
es que muestran la tímida aparición de una
"nueva sensibilidad”.
En Project
ISM (I Shot Myself) se muestran fotografías
de chicas no profesionales, que las propias modelos
hacen de sí mismas y cuelgan en la web. Se definen
como un proyecto artístico y lo cierto es que un
paseo por su Free
tour muestra que no les falta razón.
Nakkidnerds
reivindica un tipo de mujer real frente a las “barbies”
tan presentes en el mundo del porno. Verdaderas “amateurs”
con granitos en la cara y actitud rabiosamente comprometida.
Cloei, "alma matter" del sitio
y que se define así misma como "cyber punk/geeky
girl" confiesa que la mayor parte de las modelos
son sus propias amigas o amigas de sus amigas, a las que
convence con su tímida sonrisa, para que posen en el sitio.
Toda una demostración de lo sexy que se puede resultar al
margen de los consabidos 90-60-90.
The Sensual
Liberation Army reivindica la revolución a través
del sexo. Consideran que ver cuerpos desnudos es
una buena forma de contribuir a salvar el mundo. Algo así
como el famoso “haz el amor y no la guerra”
pero en versión web. Ofrecen cientos de links, que contemplan
cualquier tipo de orientación sexual imaginable, desde grupos
naturistas a ONG's, blogs, grupos políticos... siempre con
el denominador común de un carácter abierto y reivindicativo.
Por su parte, las peleonas Suicide
Girls, ya casi un fenómeno mediático, ofrecen su particular
definición de la pin-up contemporánea,
bastante rockera, inteligente y nada sumisa. Su presencia
en Internet cuenta con unos índices de visitas imbatibles
y, además, el Suicidegirls Book, disponible
también en su tienda
virtual llegó a ser superventas en Amazon.
Pero quizás una de las propuestas más interesantes sea Beautiful
Agony, sitio en el que se muestran videos del primer
plano de rostros de hombres y mujeres que se filman así
mismos experimentando un orgasmo. El resultado
es emocionante y hermoso. Una joya, estrechamente
emparentada con algunas películas de Andy
Warhol y muy especialmente con su cult-movie
Blow Job. Alto contenido sexual sin mostrar contenido
sexual.
Se trata sólo de algunos ejemplos que muestran como se va
estrechando el abismo entre los deseos privados y el comportamiento
público. Todo indica que vamos a asistir a una redefinición
del valor del porno en la sociedad, de la que deberían
surgir actitudes frescas e imaginativas. Al fin y al cabo,
si estamos convencidos de que el sexo no es algo
sucio, tampoco la pornografía debería serlo.
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