En brazos de Morfeo


zzzzzzzz

Cuando llegan las tres de la tarde, la sexta hora según los antiguos romanos, empieza el tiempo de la siesta. Los españoles adoptaron esta sana costumbre hace mucho tiempo y la han convertido casi en símbolo nacional, ahora, en otros países, se está intentando buscar un hueco en la vorágine diaria, para practicar esta saludable costumbre.

Nuestra bella durmiente ha hecho las maletas y ha abandonado España para viajar a destinos como Estados Unidos y Japón. Y es que las investigaciones alrededor de la siesta llevan despertando desde hace varios años la curiosidad de muchos expertos fuera de nuestras fronteras. Es el caso de Justin Blau, profesor de Biología en la Universidad de Nueva York, que ya en 1999 escribió un artículo en la revista científica Neuron, analizando el origen genético de la siesta.

Pero más allá de que los orígenes de este comportamiento humano sean genéticos o no, en Estados Unidos, uno de los grandes impulsores de la siesta, el doctor James Maas afirma que lo que allí llaman power nap, siesta en el horario laboral de entre 30 y 60 minutos, aporta beneficios como la reducción de los accidentes laborales. Maas explica en su libro “Power Sleep”, que una siesta mejora el rendimiento de los trabajadores a la vez que combate una de las epidemias menos valoradas pero más dañinas del mundo moderno: la falta de sueño.

National Sleep FoundationPorque el ser humano cada vez duerme menos horas. En los siglos XVIII y XIX una persona dormía diez horas de media al día. En el siglo XX, sobre todo a partir de los años 50 y 60, el promedio había bajado a siete horas, cifra que va reduciéndose a pasos agigantados, hoy se duerme un 25% menos que hace cien años. Para estudiar los problemas del sueño y su repercusión en el envejecimiento, la salud, el aprendizaje, los accidentes de trafico y laborales, etc. nació en 1990 en Estados Unidos la National Sleep Foundation. Esta fundación realiza estudios e imparte enseñanzas para mejorar la calidad del sueño en todas las edades analizando, entre otros, temas como el insomnio o la apnea del sueño.

Esta ancestral costumbre mediterránea de dormitar ha llegado muy, muy lejos... a la luna, ya que hasta la NASA valora este reparador descanso y lo incorpora a la rutina diaria de sus astronautas en los viajes espaciales.

Con el lema “I came, I saw, I slept” nació en 2002 el Power Nap Club, fundado por el profesor Anton Anderson y que reúne estudiantes adolescentes después de las clases para dormir la siesta. Mediante técnicas basadas en el yoga, en estas reuniones, se consigue paliar la carencia de sueño que provoca en estos alumnos las largas horas de estudio. El club vende el Power Nap Kit, que incluye “todo lo que necesitas para aprender Power Nap”, con todas las técnicas de relajación que utilizan en sus siestas comunitarias.
Power Nap kit

En España la siesta sobrepasa los límites del hogar. Desde julio hasta septiembre de 2005, los visitantes de la Casa Encendida, en Madrid, podrán tomar una siesta mientras disfrutan de música relajante en los Audiolabs. Estos modernos módulos pueden ser visitados y usados a cualquier hora del día, desde las diez de la mañana a las diez de la noche, pero seguro que estarán más concurridos en la “sexta” hora.

Y la cadena Masajes a Mil, con establecimientos por toda la península Ibérica, ha implantado un nuevo concepto de siesta. Consiste en descansar en una silla ergonómica, y en un ligero masaje facial acompañado de relajante música para obtener así durante 30 minutos la máxima relajación.

Y más allá del océano encontramos un equivalente, aunque de inspiración oriental. En Estados Unidos y en Canadá, las Metronaps son instalaciones que invitan a un reparador descanso de 20 minutos en los sofás que tiene instalados en lugares tan curiosos como el Empire State Building de Nueva York y en el Aeropuerto Internacional de Vancouver. Por supuesto ofrecen franquicias.

Mientras, compañías como Nike, Deloitte & Touche y Union Pacific Railroad, entre otras, han incluido la siesta en su horario laboral introduciendo nap lounges en sus instalaciones, que no son más que salones a media luz con sillones donde se puede echar una cabezadita después de comer.

napmosphere

Y la falta de espacio ya no es una excusa. Una buena solución para empresas con pocos metros cuadrados es el prototipo de escritorio hohe luft, diseñado por el ingeniero alemán Mattias Knigge. Lo mismo que la silla polivalente Sedus open up que, en su posición descanso, permite una cómoda siesta sin moverse del despacho.

Y sin necesidad de gastar dinero en mobiliario, la empresa Brookstone ha creado la Brookstone Nap Pillow, confeccionada con un material especial que por sus efectos calmantes invita a la siesta, y tiene la ventaja que se puede guardar en cualquier cajón de la oficina. Esta misma empresa ha creado el Tranquil Moments, que sumerge en el sueño a través de sonidos relajantes.

Hasta la infatigable Alemania ha llegado el fenómeno del power napping y así, en la Universidad de Stuttgart, cuatro grupos de jóvenes arquitectos han ideado prototipos, para disfrutar de una siesta de la manera más cómoda y creativa.

Napshell
En Estados Unidos ha salido a la venta Pzizz, un gadget que permite a su usuario disfrutar de una siesta en cualquier lugar aislándose del entorno. Con apariencia de mini-disc y con auriculares, posee un software actualizable que combina palabras con sonidos agradables y música produciendo un efecto relajante, llegando a dormir al que lo escucha. Otro aparato que ayuda a la siesta es el Zen Master CD Player que combina luces y sonidos con la apariencia de un reproductor portátil de Cds.

Pero quizás sea en Japón donde la siesta se ha implantado con más fuerza y donde los productos destinados a su práctica resultan más sorprendentes. Los japoneses, los amos de la tecnología, no podían dejar de inventar una máquina de dormir, de la empresa Matsushita Electric Works. Se trata de un sillón cama con música suave y una pantalla de televisión que emite imágenes bucólicas. Se puede comprar por 25.000 euros y está controlado por ordenador. La maquinaria asegura que duerme y hace descansar a las mentes más estresadas. El usuario lo programa según el tiempo que desee dormir y el despertar es de lo más placentero: se escucha un suave cantar de pájaros y en el televisor aparecen imágenes de prados verdes.

Subway Sleeper's ScreenPero en Japón no sólo se han desarrollado complejas y elaboradas máquinas de sueño, como propone con mucho sentido del humor la International Chindogu Society también se puede utilizar el ingenio para aprovechar el menor instante y echar una cabezadita. El metro puede ser un buen lugar para ello. Un casco con ventosa, para evitar que se caiga la cabeza, y un cartel que indica a los otros pasajeros la parada en la que tienen que avisar al dormilón, son buenas herramientas para la siesta. También es posible utilizar la banda que aísla la luz y permite al viajero disfrutar de su trayecto mientras sueña con un mundo mejor.   

Ahora que toca reincorporarse al trabajo y que es el momento de pensar en los proyectos y cambios que nos gustaría emprender en este periodo, sería recomendable contar con la siesta como actividad saludable y económica que debería practicarse con constancia y dedicación.

Pon una siesta en tu vida, será más feliz y vivirás más.

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