Software y hardware sensorial
Olores enviados por Internet para recordar a la persona
amada o para detectar los síntomas del Alzheimer.
Dedales que transmiten sensaciones táctiles desde
una imagen en 3D y que permiten sentir, tanto al visitante
de una página web para adultos como a un cirujano,
el tacto de una piel. Software y hardware desarrollados
para imprimir sushi comestible. Los sentidos tienen
cada vez más interfaces humanos por los que recibir
estímulos sensoriales.
La vista y
el oído siempre han sido los sentidos principales
del ser humano y la principal ventana al mundo y a la
percepción. Trasladado a las nuevas tecnologías,
la evolución de los interfaces humanos para audio
y video en los ordenadores han dado lugar a un sinfín
de aplicaciones que ahora se consideran simplemente imprescindibles:
nadie imaginaría hoy un ordenador con monitor monocromo
y sin tarjeta de sonido, o incluso sin ratón.
Ahora, la tecnología de los ordenadores, en lo
referente a su comunicación con los usuarios, evoluciona
y se desarrolla hacia la conquista de la percepción
sensitiva integral. El olfato, el tacto y el gusto son
las nuevas fronteras a conquistar.
Aunque en la especie humana el olfato es quizá
el sentido menos desarrollado, existen estudios que demuestran
que “los
poderes de la nariz”, como les llama la revista
divulgativa Muy
Interesante, tienen un fuerte influjo sobre el comportamiento
y los sentimientos.
Ya en el año 2000 la empresa estadounidense Aromajet
desarrolló artilugios como Pinoke,
para oler aromas relacionados con juegos de ordenador;
Olfactometer,
para uso médico en la detección de desordenes
mentales, y E-Commerce
Kiosk, orientado al uso en grandes almacenes para
la creación y prueba de fragancias nuevas. Pero
es la posibilidad de proporcionar sensaciones olfativas
directamente desde Internet lo que ha relanzado el desarrollo
de estas tecnologías.
En febrero de 2004, el servidor de comunicaciones británico
Telewest
creo el servicio ScentMail,
que permitía el envío de olores por Internet
y su recepción, por parte del usuario, a través
del periférico que ellos mismos proporcionaban.
La empresa japonesa K
Opti.com puso a prueba durante el verano de 2004 el
servicio Kaori
scent Web, con el que los usuarios de los cybercafés
optic@fe podían disfrutar de olores asociados a
páginas web. Este sistema fue desarrollado conjuntamente
por la escuela nipona de hostelería y restauración
Tsuji
Wellness y el departamento de I+D
de France Telecom, como informó el portal
sobre tecnología TechJapan.
Y a finales del pasado año USA
Today informó de la presentación, también
en Japón, del Internet
Aromatherapy Service, un sistema con el que el usuario
podía recibir olores asociados a la fecha, el horóscopo
o los contenidos consultados en la Red. Los diferentes
olores eran producidos por una esfera
de cristal que contenía hasta 36 esencias diferentes,
como eucalipto, aceites naturales o lavanda, y eran emitidos
por una paleta difusora. El software y el periférico
fueron desarrollados por la empresa japonesa Mirapro
Co y presentados por la empresa de telecomunicaciones
japonesa NTT
Communications.
Otros periféricos que proporcionan sensaciones
aromáticas han sido desarrollados por la empresa
norteamericana Trisenx,
especializada en sistemas sensoriales, como el Senx
Sampler, dispositivo de uso promocional que genera
un solo aroma y comercializan por poco más de un
dólar.
Una de las dificultades que presenta el acceso a las sensaciones
reside en los estándares de programación,
los lenguajes informáticos y los periféricos
que hacen llegar, finalmente, la sensación al usuario.
Buscando la conquista de la sensación olfativa
asociada a las aplicaciones informáticas, un grupo
de investigadores de las universidades de Huelva,
Sevilla
y Granada,
encabezados por Francisco José Martínez
López, catedrático de Gestión de
los Recursos de la Información, han desarrollado
un lenguaje informático que permite transmitir
y, por tanto, “imprimir”
olores vía Internet. Este lenguaje, el XML Smell,
permite estandarizar la transmisión del olor en
bytes codificados y, según informa el periódico
digital universitario CampusRed,
los investigadores están trabajando en la creación
de un periférico que contenga una paleta de olores
que reproduzca los diferentes aromas.
La
posibilidad de recibir aromas por e-mail permitiría
oler los productos comercializados por Internet antes
de comprarlos: el olor vía ordenador al servicio
del marketing de las empresas.
Aunque éste no es su único uso. En el ámbito
médico puede ser muy útil para el diagnóstico
a distancia de enfermedades como el Alzheimer,
ya que las sensaciones olfativas son las que más
fielmente se recuerdan.
En cuanto al tacto, han aparecido sistemas que emulan
en la pantalla del ordenador sensaciones táctiles
recogidas por el ratón. Y con la vista puesta en
la venta on-line de ropa, Nicola Davison
ha diseñado un software llamado Click
2 Touch capaz de reproducir a través de imágenes
en 3D en la pantalla hasta 10
texturas de la superficie de un tejido, para dar idea
de su tacto.
Aunque el verdadero reto es el de encontrar un dispositivo
que reproduzca realmente las sensaciones táctiles
en la piel del usuario.
En esta dirección el New
York Hall of Science, junto con otros museos de ciencia
de diferentes partes del mundo, exhibieron la instalación
Internet
Arm Wrestling Challenge, de la que se hizo eco PCMag.com.
La aplicación permitía echar un pulso vía
Internet, mediante un brazo y una mano de aluminio conectados
a un ordenador a través de engranajes mecánicos,
sintiendo la fuerza del oponente como si estuviera presente.
El proyecto ha sido desarrollado por Allison
Okamura, profesora de Ingeniería Mecánica
de la Universidad
Johns Hopkins de Baltimore (EE.UU.) en su laboratorio
de realidad virtual Haptics,
como informa
el diario de ciencia y tecnología La
Flecha.
La Universidad
de Buffalo, en su laboratorio
de realidad virtual, ha desarrollado el sistema Virtual
Clay que permite experimentar la sensación
táctil a través de un ordenador. Y basado
en este sistema, un dispositivo conectado al ordenador
y similar a un brazo robótico, llamado Phamton
y desarrollado por Sensable,
permite al usuario sentir el contorno, la rigidez o la
elasticidad de un objeto proporcionando el “tacto”
de las lecturas en 3D. El sistema puede también
transmitir las sensaciones al usuario a través
de un dedal.
Las posibilidades que abren estos sistemas en el campo
de la medicina, con las operaciones quirúrgicas
a distancia; en el comercial, con la posibilidad de sentir
la textura de lo que se va a comprar, o en el ocio por
Internet, y no únicamente en sus usos relacionados
con el placer, son casi son inimaginables.
La transmisión del gusto por bytes es una frontera
difícil de superar aunque ya es posible “imprimir
sabores”. El restaurante Moto,
de Chicago, utiliza software y hardware para imprimir
sus platos de sushi, por supuesto comestibles. Esta cocina
imaginativa, realizada por el chef Homaro
Cantú, se basa en el uso de un papel especial,
de soja y harina de maíz, tintas a base de diferentes
salsas… ¡y de una impresora Canon
i560!
Y aunque empiezan a aparecer tecnologías que aúnan
varias percepciones, como color, olor y sabor, el problema
sigue siendo hacer llegar al cerebro humano los datos
que se obtienen. Con el proyecto wine-panel,
promovido por las bodegas Matarromera,
se ha conseguido una nariz electrónica que permite
“catar” un vino como lo haría
una nariz humana.
Aunque a simple vista pudieran parecer sólo gadgets,
estos desarrollos tecnológicos pueden utilizarse
para facilitar la accesibilidad de los discapacitados.
Victor
Wong estudiante invidente de la estadounidense Cornell
University ha desarrollado un software que transforma
los colores de los mapas meteorológicos en notas
musicales. Su esperanza es que esto pueda aplicarse en
un futuro también a la fotografía y a otras
imágenes.
Por otra parte, la incorporación activa de sentidos
que no son la vista y el oído al campo del entretenimiento
no es nueva y sigue siendo otro gran objetivo. El IMAX
de Viena ha tomado esta vía y exhibe, desde
este año, proyecciones acompañadas de olor
gracias a un sistema controlado por ordenador, según
informó El
Mundo en septiembre de 2004.
En esencia, la percepción no es más que
el procesado por el cerebro de los estímulos recibidos
por los sentidos. Si la tecnología no tiene problemas
para captarlos ya está recorrido la mitad del camino,
sólo falta hacerlos llegar al cerebro a través
de un interface humano adecuado. Vista y oído van
por delante; tacto, olfato y gusto son ahora el objetivo
de la tecnología sensorial a la busca de nuevas
aplicaciones y oportunidades de negocio: marketing sensorial,
mercado del entretenimiento, incluso medicina y accesibilidad
para discapacitados.
Aunque, como dice Allison
Okamura, “se puede mostrar algo visualmente
sin afectarlo, pero si se quiere mostrar algo mediante
el tacto es necesario interactuar con éste, de
modo que es algo mucho más complejo”.
Los límites casi los pone la imaginación
humana… y, quizá, la amortización
comercial de los proyectos.
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