Verás mi marca, te lo prometo
Esta es la promesa o amenaza, según se quiera
mirar, que pone sobre la mesa la publicidad de nuestro
tiempo. Pero está omnipresencia a la que las sociedades
consumistas están sometidas, tiene sus riesgos.
En los últimos años la presión publicitaria
ha crecido en progresión directamente proporcional
a la inmunidad que los consumidores, hastiados de tanto
mensaje publicitario, han desarrollado. La solución
podría estar relacionada con la ubicación
de sus mensajes. Y es que los nuevos soportes publicitarios
son garantía de impacto.
Si los
espacios publicitarios de los medios
de comunicación resultan un recurso manido,
o las grandes vallas publicitarias tienen un impacto relativo
en los consumidores, el reto de marcas
y publicistas es buscar nuevos
soportes que aguanten el tirón y desafíen
la curiosidad del consumidor, vacunado frente a la publicidad
convencional. No importa que se trate de formatos y soportes
efímeros si estos logran llegar al público
objetivo y si, además, se le contacta
en su momento de ocio, todo se da por bien empleado.
Fórmulas
hay muchas, empezando por una de las más agresivas
que se recuerdan en los últimos tiempos. Según
una información
recogida por El
Mundo, la agencia de publicidad Remo D6
ha desarrollado un sistema que permite al propietario
de cualquier establecimiento enviar mensajes SMS
al móvil de los peatones que pasen junto a su negocio,
invitándoles a entrar y conocer sus productos.
Este es sin duda un paso más en la conquista de
los pequeños reductos de libertad a los que la
publicidad aún no había tenido acceso.
Pero para publicidad invasiva, la protagonizada
por la presentación en sociedad del nuevo logo
de Movistar.
La inclusión de la gelatinosa M
en las portadas de algunos periódicos,
ha dado una vuelta de tuerca en las directrices comúnmente
aceptadas sobre la inserción de publicidad en la
prensa escrita española. Por ejemplo, el diario
deportivo Marca
ha “permitido” que los titulares de algunas
de sus portadas
incluyeran la famosa M.
Y si en el ejemplo anterior la deontología
periodística parece ponerse a
disposición del suculento negocio publicitario,
también determinadas expresiones artísticas
supeditan parte de su parcela creativa al influjo de un
puñado de dólares, nunca mejor dicho. La
cadena de comida rápida Mc
Donalds ha ofrecido a los raperos norteamericanos
5 dólares por casa ocasión en la que se
escuche el nombre de su hamburguesa estrella, la Big
Mac, en sus canciones, según informa
la BBC.
Pero la interacción con el posible
cliente se busca por todos los caminos, incluso a través
de la proyección de imágenes en
tres dimensiones. De hecho los hologramas
publicitarios son una tecnología en auge
ofrecida por empresas como Provision
o IO2
Technology, en Estados Unidos, y The
Special Things, en España, con su sistema ImagePro3D
para proyectar imágenes en el aire.
Y es que la interacción parece
ser la piedra filosofal de la publicidad. Los escaparates
interactivos desarrollados por Marketing
Innovation Group son otro de los ingenios llamados
a captar la atención de los peatones. Este novedoso
sistema, basado en pantallas táctiles
que hacen las veces del tradicional escaparate, permite
a los clientes consultar información
acerca de los productos del establecimiento. La experiencia
piloto en una tienda londinense ha arrojado resultados
espectaculares: sus ventas crecieron en un 41%
en la primera semana desde la instalación.
Otras iniciativas, concentran todos sus esfuerzos en potenciar
la complicidad con los consumidores.
Alt
Terrain, agencia estadounidense especializada en marketing,
ha desarrollado campañas enteras en torno a los
llamados free-posters,
carteles colocados “ex profeso” para ser arrancados
de su ubicación.
Esta misma agencia, pionera en la experimentación
con nuevos soportes publicitarios, ha
llevado sus persuasivos mensajes hasta las cajas de comida
china de un restaurante de Nueva York.
Las cajas de cartón que contienen los noodels,
son un soporte tan bueno como cualquier otro para insertar
publicidad, por ejemplo sobre la telefonía móvil
Cingular
Wireless, como informa
el New York
Times.
Si una cosa está clara en esto de los nuevos soportes
publicitarios, es que la ciudad, el territorio
urbano, es el lugar idóneo para la experimentación.
Atendiendo a este criterio, el metro
es uno de los lugares urbanos consagrados a la publicidad
y un laboratorio idóneo para la
experimentación sobre las masas que a diario recorren
sus galerías. El metro de Hong Kong,
gestionado por MTR
Corporation, ya está preparando la instalación
de publicidad en los hasta ahora oscuros y aburridos túneles
del metro, según informa
el portal asiático dedicado al marketing Upstreamasia.
En el “tube” londinense,
la innovación publicitaria está a cargo
de la empresa Viacom
Outdoor, que utiliza la proyección
de videoposters en las escaleras mecánicas
del metro, segun informa el blog we-make-money-not-art.
También en el metro, pero esta vez en el de Bilbao,
la agencia Adclick
ha desarrollado una campaña
para promocionar el nuevo sitio web del suburbano bilbaíno,
proximaestacion.com,
que utilizó en su primera puesta en marcha el reclamo
de actores profesionales desarrollando
performances en las mismas estaciones
y trenes.
Para moda urbana, la del graffiti.
La agencia de publicidad Saatchi
& Saatchi ha cubierto parte de Londres
con grafittis inspirados en el Cristo del Corcovado
de Río de Janeiro en una polémica
campaña de lanzamiento en
el Reino Unido de la cachaça brasileña Sagatiba.
Los servicios y aseos de los establecimientos
de moda son también lugares presentes desde hace
tiempo en la revolución publicitaria.
Su principal ventaja: el nivel de concentración
que pueden acaparar de la audiencia, cautiva de sus necesidades.
Los anuncios que se activan con un líquido caliente
son de lo más apropiados para estos espacios. Según
informa
el New
Zeland Herald, así lo han pensado las autoridades
neozelandesas del transporte, Land
Transport NZ, que han utilizado este sistema para
una campaña realizada en los urinarios y que pretende
frenar el crecimiento de accidentes mortales debido al
consumo de alcohol.
La ubicación de publicidad en
los baños está siendo explotada en España
por agencias como Cincoeslabones.com,
que inserta sus mensajes en los espejos,
sobre los urinarios
o junto a los secamanos de los baños de discotecas
y bares. El negocio parece boyante, tanto
que I
heard it media ha desarrollado una emisora
de radio, WizRadio,
dedicada en exclusiva a emitir anuncios en los baños
de los establecimientos americanos.
También hay sistemas de promoción
más radicales, que ponen en juego el físico
de los más osados, tanto anunciantes como consumidores.
Entre
las primeras, sin duda, destaca la campaña de 3M
destinada a anunciar sus cristales blindados, en la que
ha encerrado en marquesinas blindadas con su producto
fajos y fajos de dinero real. Por su
parte Lycos
lanzó el año pasado un concurso para sus
usuarios más temerarios. La competición
consistía en dibujarse la cuenta de correo
electrónico en cualquier parte del cuerpo,
con el aliciente de 1.000 euros de premio. Los participantes
debían enviar las fotos
de su singular creación para que los internautas
eligieran al ganador. Y hay quien por “pintarse”
entendió tatuarse.
Aunque no es la primera vez que una marca paga
a un particular por tatuarse el logo de turno.
La compañía canadiense TatAD
Inkorporated, ofrece dinero contante y sonante a las
personas que quieran tatuarse
el nombre de su marca favorita, haciendo
de intermediario entre las empresas y los particulares
que desean ser “marcados”, nunca mejor dicho.
Aunque sin la eterna impronta del tatuaje,
hay otros modos de llevar encima una marca comercial.
La agencia de publicidad californiana Brand
Marketers, comercializa camisetas
con pantallas de televisión incorporadas
cuyo principal objetivo es exhibir publicidad. Y la nipona
Universal
Planner traslada el mismo concepto a sus peculiares
mochilas Chibivision.

Visto lo visto, los límites de la innovación
publicitaria parecen la imaginación
de los creativos y la rentabilidad
de los nuevos soportes. Así, el canal que se usa
para la comunicación, sobre todo si es alternativo,
se convierten en un atributo más de la marca, que
obtiene de él una imagen de actualidad,
modernidad y cercanía
al consumidor. Ya no sólo importa
lo que se dice, también donde se dice.
El futuro del éxito publicitario pasa por la capacidad
de sorprender en los momentos de ocio, en aquellos
en los que el receptor del mensaje está más
relajado para recibirlo. La incógnita a despejar
es la acción–reacción por
parte de los consumidores. La sorpresa
y el impacto suelen ser garantía
de éxito, pero si estos se transforman
en acoso, el efecto puede invertirse.