¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
En la carrera por crear un androide capaz de interactuar
con los humanos nadie quiere quedarse atrás. Grandes
corporaciones como Honda,
Sony
y Toyota
están invirtiendo mucho dinero y esfuerzo en su
desarrollo. ASIMO,
QRIO
y HUBO
son el resultado. Juguetes cuidadosamente diseñados
para entretener, sin cuestionar la frágil identidad
humana. Mientras, otros robots, mucho menos populares,
se encargan del trabajo sucio. No despiertan la imaginación
humana como lo hacen los androides pero viajan a Marte
y ejercitan su puntería en Irak.
En
la entrada a la expo de Aichi
una encantadora joven, Actroid,
da la bienvenida a los visitantes. Aunque a simple vista
parece una eficaz recepcionista japonesa, en realidad se
trata de un humanoide capaz de contestar más de 2.000
preguntas en inglés, japonés, chino y coreano.
Una vez recuperados de la impresión, se puede asistir
a un concierto de androides en el Pabellón
de Toyota o pasear a bordo de un i-foot,
un robot bípedo que pasea visitantes cual dromedario
en el Teide. La visita perfecta debe finalizar con un paseo
por la Exposición
de Robots Prototipo, donde se muestran más de
60 proyectos robóticos diferentes.
Sin embargo, a pesar de los evidentes avances técnicos,
lo cierto es que en los últimos 100 años apenas
hemos asistido a cambios relevantes en la concepción
que los humanos tienen de los robots. Desde sus inicios,
los robots han presentado dos funciones: la de esclavos
y la de mascotas. De hecho, la palabra
robot debe su origen a la palabra checa robata
(que significa trabajo) empleada por el
al escritor Karel
Capek, en 1922, en su obra R.U.R.
(Rossum's Universal Robot) para denominar
a uno de los personajes: una máquina con forma humana
que se empleaba para realizar todo tipo de trabajo físico.
Actualmente, Wikipedia
define robot
como un dispositivo generalmente mecánico que sustituye
al hombre en sus tareas.
Durante mucho tiempo estas máquinas han encarnado
las esperanzas de la humanidad en el futuro, sustentado
muchas de las fantasías en torno a la capacidad liberadora
del progreso industrial.
Sin duda, de entre los diferentes tipos de robots, los androides,
robots humanoides capaces de imitar la conducta del hombre,
son los que, en mayor medida, han estimulado la imaginación
humana.
Del mismo modo que los niños proyectan sus sentimientos
sobre un muñeco, parece que la humanidad precisa
de los androides para proyectar sus anhelos e ilusiones.
La Ciencia Ficción ha contribuido a este hecho. Escritores
como Asimov
o Philip
K. Dick intuyeron las posibilidades de los androides
y crearon en sus obras mundos y atmósferas, poblados
de estos seres, que muy pronto se hicieron hueco en la imaginación
de los humanos. Rápidamente, la realidad intentó
alcanzar la ficción.
ASIMO
(Advanced Step In Innovative Mobility)
es el androide en el que trabaja Honda
desde hace más de 18 años, su auténtico
niño mimado. Representa, junto con
QRIO
y HUBO,
a la generación de androides más avanzada
que nunca ha existido. Pero lo cierto es que todavía
se encuentran más cerca del Hombre de Hojalata
de “El
mago de Oz” que del ser humano. Los avances que
aporta corresponden más al campo de la ingeniería
mecánica que al de la inteligencia artificial. Se
trata de un robot con, obviamente, aspecto de robot, de
pequeña estatura y, sobre todo, con rasgos amigables,
minuciosamente diseñado para eliminar de su fisonomía
cualquier apariencia amenazadora.

ASIMO es capaz de andar, correr, desplazarse
lateralmente, subir y bajar escaleras, hablar en varios
idiomas, ejecutar hasta 50 órdenes y saludos diferentes
y bailar Saturday Night Fever. Sin embargo,
aún falta mucho para que pueda sorprendernos con
tareas realmente importantes.
Nunca será un rival, tan sólo es un juguete.
En el mejor de los casos pretende ser un criado
hi-tech. Nunca podrá sustituir al hombre,
especialmente si tenemos en cuenta que “su
coeficiente intelectual sería el equivalente al de
un insecto”. El autor de la frase, el profesor
de la City
University of New York, Michio
Kaku, añade que quizá en el plazo de diez
años se podrían conseguir máquinas
con el intelecto de un ratón, y probablemente en
unos cincuenta años, se pudieran lograr robots semejantes,
intelectualmente, a un ser humano. Sin embargo agrega que
esto resultará casi imposible debido a la escasez
de silicio que se prevé para entonces.
Por desgracia o por suerte, su presencia nunca resultará
tan turbadora como la de aquellos entrañables “replicantes”
de Blade
Runner. Porque, ¿qué ocurriría
si los robots Spirit
y Opportunity,
que pasean alegres por la superficie de Marte, tuvieran
aspecto humano? Probablemente, el júbilo que demostramos
hacía su labor no sería el mismo. ¿Y
los robots-soldado
que ha enviado Estados Unidos a Irak? Quizá su presencia
resultaría aún más inquietante si tuvieran
apariencia humana.

Hoy por hoy, en algunas tareas sencillas, los androides
pueden sustituir la acción del hombre, sin embargo,
salvo excepciones, aún parecen salidos de la peor
película de Ed
Wood. Sin duda, tras este hecho se esconden algunos
de los miedos que se asociaron a estas máquinas desde
el momento de su aparición. Influida por la ficción,
la humanidad siempre ha fantaseado con el momento en el
que las máquinas se revelen contra su papel de esclavos
y utilicen su fuerza para acabar con sus creadores.
Las Leyes
de la Robótica de Asimov surgen como un intento
de fijar unas garantías capaces de proteger al hombre.
Aparecidas en su novela "Yo,
robot", la industria robótica las adquirió
rápidamente como punto de partida a la hora de crear.
Son las siguientes:
1ª: Un robot no puede dañar
a un ser humano o, a través de su inacción,
permitir que se dañe a un ser humano.
2ª: Un robot debe obedecer las
órdenes dadas por los seres humanos excepto cuando
estén en contra de la Primera Ley.
3ª: Un robot debe proteger su
propia existencia, siempre y cuando no entre en conflicto
con las Primera y Segunda Leyes.
Los robots TALON,
fabricados por la empresa Foster-Miller,
que dentro del programa SWORD
el Pentágono acaba de enviar a Irak,
están diseñados especialmente para contravenir
estas leyes, aunque sean uno de los inventos más
cool del 2004 según la revista Time
tal como muestran con orgullo en la propia Foster-Miller.
Son capaces de disparar 750 balas por minuto y ya han probado
su eficacia en Bosnia, aunque es ahora
cuando se enfrentan a su verdadero bautismo de fuego.
No más tranquilizador resulta Future
Combat System, el programa militar más caro de
la historia que según los propios especialistas de
la US
Army supondrá una transformación total
de las actuales técnicas de combate.
Así, mientras el presidente de Sony,
Nobuyuki Idei, presenta a QRIO
con la sugerente invitación “Let’s
discover the future together”, en Foster-Miller
no parecen interesados en el futuro ni en la fantasía.
Prefieren la cruda realidad: “We
engineer ideas into reality”. También
en iRobot
apuestan por el presente. Su lema “Robots
for the real world” se vuelve inquietante
observando la naturaleza de sus productos. Su gama Consumer
Robotics produce aspiradores inteligentes con sensores
capaces de detectar la suciedad, mientras que su línea
G&I
Robotics (Government & Industrial) produce robots
militares.
En realidad, estos robots diseñados para contravenir
las Leyes de Asimov no suponen una gran novedad ya que,
antes que ellos, muchas máquinas, en mayor o menor
medida inteligentes, han sido diseñadas con la misma
función. Pero sin duda su presencia obliga a revisar
el papel que tomarán los robots en el futuro inmediato
de la humanidad.
¿Romperán también los androides con
las Leyes de Asimov? Parece evidente que, a día de
hoy, nos preocupa menos que una máquina inteligente
pueda hacernos daño que el hecho de que pueda cuestionar
nuestra identidad.
Actualmente las grandes compañías empeñadas
en el desarrollo de androides saben muy bien con qué
sueñan sus creaciones. En Sony son
muy claros: “QRIO's
dreams are limitless. But one is clear to make your life
fun and happy”. Pero, ¿con qué sueñan
los robots-soldado que combaten en Irak?
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¿Eres chapero?
Si llevas pequeños trozos de plástico
circular enganchados con un imperdible a la ropa eres
“chapero”. No te ofendas, las chapas son obras
de arte. Y es que son muy pocos los objetos que pueden
decir tanto en tan escasos milímetros. Desde creencias
a disconformidades, las chapas albergan cualquier tipo
de mensaje. Es un medio de expresión que, aunque
existe desde hace tiempo, en la actualidad merece exposiciones
en museos. ¿Cuánto tiempo durará
el furor esta vez?
El
British
Museum de Londres acogió, desde julio de 2004 a enero
de 2005, una exposición que exploraba los temas y las
creencias manifestadas en las chapas
más famosas de la historia. Planificada como acompañamiento
de la exhibición Status
Symbols: identity and belief on modern badges, la
muestra incluía chapas de todas las partes del mundo y
estaba dividida en dos secciones: identidad
y creencia. En el primer grupo se encontraba,
entre otras, la famosa AntiNuclear y
en el segundo chapas sobre guerra
y la lucha por los derechos
civiles. La exposición incluía un concurso
para diseñar tu propia chapa. El ganador recibía un ejemplar
del libro Badges
escrito por Philip
Attwood, responsable de medallas del museo y delegado
en Gran Bretaña de la Fédération
Internationale de la Médaille.
Las
chapas, o button
badges en inglés, son insignias hechas de plástico
o metal, normalmente circulares, cuyo diámetro varía
de los 25 a los 77 milímetros. Generalmente llevan
un imperdible en la parte posterior para sujetarlas, en
sitio visible al atuendo, ya sea la solapa del abrigo o
la mochila. También pueden tener un imán,
una pegatina o un clip. Existen otras insignias con las
que adornar la ropa como los pins,
que ya tuvieron su momento, los broches
y los colgantes; pero ya sea por el tamaño,
por la moda o por el precio, no tienen la misma aceptación
que las chapas. Éstas son baratas,
atractivas, llenas de colorido
y se han convertido en una de las maneras más populares
de promoción.
Son
un mecanismo fácil para comunicar al mundo las preferencias
de cada uno. Y es que resulta menos llamativo llevar una
chapa de las más conocidas, ya sea la clásica
de los Rolling
Stones o la entrañable de El
Fary, que cantar sus canciones por las calles mientras
se “apatrulla” la ciudad. Porque,
básicamente, la función de las chapas es hacer
saber al mundo de qué pie se cojea.
No
sólo dan a conocer las aficiones musicales. Las primeras
chapas se fabricaron en Roma en el siglo XII para los peregrinos
y la imagen que llevaban era de San Pedro
y San Pablo. En el siglo XIX, se festejaron
los sesenta años en el trono de la reina Victoria
I de Inglaterra mediante el reparto de chapas
con su rostro por todo el Imperio Británico. Fue
la primera vez que se usaron en Gran Bretaña. Mientras
en Estados
Unidos, con la invención de los materiales derivados
del celuloide por parte de John
Wesley Hyatt, empezaron a fabricarse en masa, como alternativa
a los costosos medallones y colgantes.
Ya
en el siglo XX, en la década de los 60, el monopolio
pasó a manos de los jóvenes. El apartado de
historia
de la web Wearitwithpride.com
cuenta que los estudiantes las comenzaron a fabricar y a
colgárselas porque John
Lennon las usaba, haciendo mítica la
famosa Listen
to this button. Y más tarde, en los 80, porque
los Sex
Pistols transmitían sus mensajes a través
de ellas. La música dicta la moda pero, en la actualidad,
las chapas han trascendido a otros ámbitos e, incluso,
se han utilizado para informar sobre la talla
de sujetador de las vendedoras de una tienda danesa
de lencería.
Muchas
de las imágenes que nacieron con las chapas se han
convertido en iconos globales, propagándose a otros
formatos como camisetas, banderas, pancartas o pegatinas.
La famosa cara Smiley
es un ejemplo. Creada en Estados Unidos a finales de los
60, tenía dos acepciones: “Have a nice
day” y “Smile, Jesus love you”.
A partir de ahí, el significado ha ido cambiando
hasta asociarse con el consumo de drogas. Otra chapa famosa,
que se convirtió en sinónimo de la lucha a
favor de los derechos civiles y de los negros, fue la de
Free Mandela, que sigue estando entre las
más vendidas aunque el surafricano ya no está
en la cárcel.
También el universal símbolo
de la paz, logotipo de la Campaign
for Nuclear Disarmament (CND), que simboliza la oposición
a las armas nucleares surgió con una chapa. Fue creado
en 1958 por Gerald
Holtom, adaptando las letras N y D del código
naval para crear las tres rayas blancas. Fue Eric
Austin el que fabricó la chapa con arcilla blanca
pintando el símbolo en negro, repartiéndolas
con una breve inscripción que decía que en
caso de Guerra Nuclear sería uno de los pocos objetos
humanos que no se desintegraría, como cuenta Designboom.
En
la actualidad los valores que se manifiestan en las chapas
siguen siendo los mismos, pero el foco de atención
recae sobre otros conflictos, convirtiéndose en objetos
de persuasión y propaganda. Las elecciones americanas
mueven millones de dólares en productos de merchandising
y, entre ellos, las chapas son una forma más de dar
a conocer las simpatías políticas de cada
uno. Irregulartimes
es una página que vende chapas anti-Bush
y en E-bay
una subasta muy visitada es la de chapas pro-Bush.
También son una forma de expresión artística,
ya que unen creatividad y diseño. El museo virtual
Labor
Arts expone chapas y la galería de arte So&So’s
las vende en ediciones limitadas diseñadas por sus
artistas.
Pero
lo que realmente triunfa es el diseño personalizado
y que sean los propios usuarios los artistas. Éstas
chapas se encuentran entre las más vendidas. La empresa
española Chapas.tv
recibe el diseño
que la gente les manda y, rápidamente, se lo devuelven
convertido en chapa.
Para los fervientes “chaperos”,
o simplemente para hacer negocio, en ButtonsOnline
se puede comprar a un precio más que asequible la
máquina
para fabricar las chapas.
En España ya es imposible salir a la calle sin asistir
a un desfile de chapas. En conciertos o bares de moda hay
una nueva tribu de gente que se conoce como chapaspipol;
"verdaderos amantes de la chapa”.
Webs
como Chapasatutiplen
se dedican única y exclusivamente a la venta de este
producto. En dos días, pidas la cantidad que pidas,
aunque sólo sea una, te la mandan a casa. A veces
los gastos de envío salen más caros que la
propia chapa. Los precios,
en Fanci-pop.net,
oscilan entre los setenta y cinco céntimos y los
dos euros, dependiendo de cantidades y formatos.
Es una realidad que los 80’ han vuelto y, con ellos,
la música, la ficción y la moda. Las chapas,
a pesar de que su historia viene de más lejos, se
asocian a esta época. Ahora, además de las
camisetas,
las chapas son también una forma de expresión
y de identidad cómoda, barata y visible: las chapas
son poderosas. Cada opinión, cada grupo musical y
cada tendencia tienen la suya propia, así como las
películas más famosas de la historia del cine,
los lemas más divertidos y las reclamaciones políticas.
Una pequeña chapa para el hombre significa un gran
mensaje para la humanidad. >Envía
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Software y hardware sensorial
Olores enviados por Internet para recordar a la persona
amada o para detectar los síntomas del Alzheimer.
Dedales que transmiten sensaciones táctiles desde
una imagen en 3D y que permiten sentir, tanto al visitante
de una página web para adultos como a un cirujano,
el tacto de una piel. Software y hardware desarrollados
para imprimir sushi comestible. Los sentidos tienen cada
vez más interfaces humanos por los que recibir
estímulos sensoriales.
La vista y el
oído siempre han sido los sentidos principales del
ser humano y la principal ventana al mundo y a la percepción.
Trasladado a las nuevas tecnologías, la evolución
de los interfaces humanos para audio y video en los ordenadores
han dado lugar a un sinfín de aplicaciones que ahora
se consideran simplemente imprescindibles: nadie imaginaría
hoy un ordenador con monitor monocromo y sin tarjeta de
sonido, o incluso sin ratón.
Ahora, la tecnología de los ordenadores, en lo referente
a su comunicación con los usuarios, evoluciona y
se desarrolla hacia la conquista de la percepción
sensitiva integral. El olfato, el tacto y el gusto son las
nuevas fronteras a conquistar.
Aunque en la especie humana el olfato es quizá el
sentido menos desarrollado, existen estudios que demuestran
que “los
poderes de la nariz”, como les llama la revista
divulgativa Muy
Interesante, tienen un fuerte influjo sobre el comportamiento
y los sentimientos.
Ya en el año 2000 la empresa estadounidense Aromajet
desarrolló artilugios como Pinoke,
para oler aromas relacionados con juegos de ordenador; Olfactometer,
para uso médico en la detección de desordenes
mentales, y E-Commerce
Kiosk, orientado al uso en grandes almacenes para la
creación y prueba de fragancias nuevas. Pero es la
posibilidad de proporcionar sensaciones olfativas directamente
desde Internet lo que ha relanzado el desarrollo de estas
tecnologías.
En febrero de 2004, el servidor de comunicaciones británico
Telewest
creo el servicio ScentMail,
que permitía el envío de olores por Internet
y su recepción, por parte del usuario, a través
del periférico que ellos mismos proporcionaban.
La empresa japonesa K
Opti.com puso a prueba durante el verano de 2004 el
servicio Kaori
scent Web, con el que los usuarios de los cybercafés
optic@fe podían disfrutar de olores asociados a páginas
web. Este sistema fue desarrollado conjuntamente por la
escuela nipona de hostelería y restauración
Tsuji
Wellness y el departamento de I+D
de France Telecom, como informó el portal
sobre tecnología TechJapan.
Y a finales del pasado año USA
Today informó de la presentación, también
en Japón, del Internet
Aromatherapy Service, un sistema con el que el usuario
podía recibir olores asociados a la fecha, el horóscopo
o los contenidos consultados en la Red. Los diferentes olores
eran producidos por una esfera
de cristal que contenía hasta 36 esencias diferentes,
como eucalipto, aceites naturales o lavanda, y eran emitidos
por una paleta difusora. El software y el periférico
fueron desarrollados por la empresa japonesa Mirapro
Co y presentados por la empresa de telecomunicaciones
japonesa NTT
Communications.
Otros periféricos que proporcionan sensaciones aromáticas
han sido desarrollados por la empresa norteamericana Trisenx,
especializada en sistemas sensoriales, como el Senx
Sampler, dispositivo de uso promocional que genera un
solo aroma y comercializan por poco más de un dólar.
Una de las dificultades que presenta el acceso a las sensaciones
reside en los estándares de programación,
los lenguajes informáticos y los periféricos
que hacen llegar, finalmente, la sensación al usuario.
Buscando la conquista de la sensación olfativa asociada
a las aplicaciones informáticas, un grupo de investigadores
de las universidades de Huelva,
Sevilla
y Granada,
encabezados por Francisco José Martínez López,
catedrático de Gestión de los Recursos de
la Información, han desarrollado un lenguaje informático
que permite transmitir y, por tanto, “imprimir”
olores vía Internet. Este lenguaje, el XML Smell,
permite estandarizar la transmisión del olor en bytes
codificados y, según informa el periódico
digital universitario CampusRed,
los investigadores están trabajando en la creación
de un periférico que contenga una paleta de olores
que reproduzca los diferentes aromas.
La
posibilidad de recibir aromas por e-mail permitiría
oler los productos comercializados por Internet antes de
comprarlos: el olor vía ordenador al servicio del
marketing de las empresas.
Aunque éste no es su único uso. En el ámbito
médico puede ser muy útil para el diagnóstico
a distancia de enfermedades como el Alzheimer,
ya que las sensaciones olfativas son las que más
fielmente se recuerdan.
En cuanto al tacto, han aparecido sistemas que emulan en
la pantalla del ordenador sensaciones táctiles recogidas
por el ratón. Y con la vista puesta en la venta on-line
de ropa, Nicola Davison ha diseñado
un software llamado Click
2 Touch capaz de reproducir a través de imágenes
en 3D en la pantalla hasta 10
texturas de la superficie de un tejido, para dar idea
de su tacto.
Aunque el verdadero reto es el de encontrar un dispositivo
que reproduzca realmente las sensaciones táctiles
en la piel del usuario.
En esta dirección el New
York Hall of Science, junto con otros museos de ciencia
de diferentes partes del mundo, exhibieron la instalación
Internet
Arm Wrestling Challenge, de la que se hizo eco PCMag.com.
La aplicación permitía echar un pulso vía
Internet, mediante un brazo y una mano de aluminio conectados
a un ordenador a través de engranajes mecánicos,
sintiendo la fuerza del oponente como si estuviera presente.
El proyecto ha sido desarrollado por Allison
Okamura, profesora de Ingeniería Mecánica
de la Universidad
Johns Hopkins de Baltimore (EE.UU.) en su laboratorio
de realidad virtual Haptics,
como informa
el diario de ciencia y tecnología La
Flecha.
La Universidad
de Buffalo, en su laboratorio
de realidad virtual, ha desarrollado el sistema Virtual
Clay que permite experimentar la sensación táctil
a través de un ordenador. Y basado en este sistema,
un dispositivo conectado al ordenador y similar a un brazo
robótico, llamado Phamton
y desarrollado por Sensable,
permite al usuario sentir el contorno, la rigidez o la elasticidad
de un objeto proporcionando el “tacto”
de las lecturas en 3D. El sistema puede también transmitir
las sensaciones al usuario a través de un dedal.
Las posibilidades que abren estos sistemas en el campo de
la medicina, con las operaciones quirúrgicas a distancia;
en el comercial, con la posibilidad de sentir la textura
de lo que se va a comprar, o en el ocio por Internet, y
no únicamente en sus usos relacionados con el placer,
son casi son inimaginables.
La transmisión del gusto por bytes es una frontera
difícil de superar aunque ya es posible “imprimir
sabores”. El restaurante Moto,
de Chicago, utiliza software y hardware para imprimir sus
platos de sushi, por supuesto comestibles. Esta cocina
imaginativa, realizada por el chef Homaro
Cantú, se basa en el uso de un papel especial,
de soja y harina de maíz, tintas a base de diferentes
salsas… ¡y de una impresora Canon
i560!
Y aunque empiezan a aparecer tecnologías que aúnan
varias percepciones, como color, olor y sabor, el problema
sigue siendo hacer llegar al cerebro humano los datos que
se obtienen. Con el proyecto wine-panel,
promovido por las bodegas Matarromera,
se ha conseguido una nariz electrónica que permite
“catar” un vino como lo haría
una nariz humana.
Aunque a simple vista pudieran parecer sólo gadgets,
estos desarrollos tecnológicos pueden utilizarse
para facilitar la accesibilidad de los discapacitados.
Victor
Wong estudiante invidente de la estadounidense Cornell
University ha desarrollado un software que transforma
los colores de los mapas meteorológicos en notas
musicales. Su esperanza es que esto pueda aplicarse en un
futuro también a la fotografía y a otras imágenes.
Por otra parte, la incorporación activa de sentidos
que no son la vista y el oído al campo del entretenimiento
no es nueva y sigue siendo otro gran objetivo. El IMAX
de Viena ha tomado esta vía y exhibe, desde este
año, proyecciones acompañadas de olor gracias
a un sistema controlado por ordenador, según informó
El
Mundo en septiembre de 2004.
En esencia, la percepción no es más que el
procesado por el cerebro de los estímulos recibidos
por los sentidos. Si la tecnología no tiene problemas
para captarlos ya está recorrido la mitad del camino,
sólo falta hacerlos llegar al cerebro a través
de un interface humano adecuado. Vista y oído van
por delante; tacto, olfato y gusto son ahora el objetivo
de la tecnología sensorial a la busca de nuevas aplicaciones
y oportunidades de negocio: marketing sensorial, mercado
del entretenimiento, incluso medicina y accesibilidad para
discapacitados.
Aunque, como dice Allison
Okamura, “se puede mostrar algo visualmente
sin afectarlo, pero si se quiere mostrar algo mediante el
tacto es necesario interactuar con éste, de modo
que es algo mucho más complejo”. Los
límites casi los pone la imaginación humana…
y, quizá, la amortización comercial de los
proyectos.
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El amor es un gran negocio
Ser “single” es un lujo y cada vez son más
los que se resisten a desertar de las filas de este colectivo.
Para luchar contra ello, han nacido multitud de empresas
que se empeñan en hacer negocio facilitando el
proceso de encontrar la media naranja que, se supone,
todos necesitan. Portales de Internet que venden imaginativas
formas de contacto, programas de televisión, libros
de autoayuda, mensajes a móviles… todo vale
para que en la aldea global no quede ninguna oveja sin
su pareja. Previo pago, claro.
Para Wikipedia
"single"
es equivalente a soltero, aunque en un sentido más amplio.
Se usa para definir a los individuos que no tienen una relación
de pareja estable. Según dice Conchi Para,
fundadora y directora de la Revista
Impar, en El
Mundo Magazine, impar
es la palabra española que mejor define al "single".
Se trata de “personas de más de 30 años, hombres
y mujeres solteros, separados, divorciados o viudos, que
no cuentan en ese preciso momento de su vida con una pareja
convencional, que son activos laboral y económicamente,
en su mayoría de clase social media, y residentes en núcleos
urbanos”.
En la web de Ahige
(Asociación de Hombres por la Igualdad
de Género) Gonzalo Cerezo, sociólogo
de Synovate,
expone que en España hay ya casi
tres millones de hogares unipersonales. Sin embargo,
jóvenes solteros hay muchos más, unos cinco
millones de personas entre los 25 y los 49 años,
según el Instituto
Nacional de Estadística. Un 26% de españoles
y un 16% de españolas están solteros, 10%
más que hace una década, y la tendencia es
que este porcentaje siga aumentando, como ya sucede en otros
países
europeos. Por ejemplo, en Holanda las
estadísticas que recoge el Eurostat
indican que los hogares
unipersonales son más de un tercio del total.
Parece evidente que existe un creciente grupo de personas,
con buena posición económica,
que viven solos, muchos por decisión
propia y otros porque no encuentran el tiempo necesario
o la manera adecuada de estrechar lazos con otros. El "single"
constituye un sector del mercado muy apetecible
al que muchas empresas intentan dirigirse mediante estrategias
cada vez mas imaginativas. Dice Fernando Ceberio,
director de El
Mundo del Single, que “el single español
tiene sus necesidades básicas cubiertas, pero necesita
satisfacer sus necesidades de relación”.
El trabajo de estas empresas consiste en proporcionarles
entornos amables para que se conozcan. Al mismo tiempo,
ponen a su alcance toda una serie de ventajas que les hagan
sentirse exclusivos.
Las empresas que más abundan y que generan mayores
beneficios son las que ofrecen servicios de “dating”.
Poseen una amplia base de datos de "singles"
con fotos y características personales que están
a disposición de los usuarios por una módica
cuota. También organizan actividades y viajes. DatingDirect
nació hace 5 años y hoy cuenta con 350.000
miembros activos. Nielsen-NetRatings
la considera la
empresa de dating más visitada en Inglaterra.
Su base de datos es gratuita pero, cuando se quiere contactar
con otro miembro, las tarifas varían de las 5 a las
100 libras. El usuario recibe un carnet llamado “Premium”
que, dependiendo de cuánto se desembolse, da derecho
a un número mayor o menor de citas.
Match, la otra gran empresa de dating,
tiene una media de visitas de 4
millones al mes y opera en 270
países. También cobra una tarifa por acceder
a posibles citas, por lo que sus ganancias son sustanciosas.
Una forma de conocer gente que todas las empresas de dating
ofertan es el Speed
Dating. Jamás se hubiera podido imaginar el rabino
de Los Ángeles, Rabbi Yaacov Deyode,
que su inocente idea para relanzar los matrimonios entre
los judíos de la comunidad Aish
HaTorah se iba a convertir en la fórmula de contacto
personal más extendida del mundo. La empresa SpeedDating
ofrece la posibilidad de conocer a tu media naranja en 7
minutos. Para ello, cita en un local a 7 chicas
y a 7 chicos con edades similares y un perfil más
o menos afín. Obviamente, no se conocen de nada.
Sentados por parejas, tienen exactamente 7 minutos para
intentar gustar a la persona con quien están hablando.
Transcurrido el tiempo, suena un gong y los participantes
cambian de mesa para intentar seducir a otra persona. Por
supuesto, también hay veladas con participantes del
mismo sexo.
8minuteDating
convocó a miles
de "singles" en junio del
2004 para batir el Record
Guinness en una sesión de Speed
Dating por toda América. Cada participante
pagó 25 dólares.
Países tan diferentes entre sí como México,
EEUU,
Irlanda
o Australia
ofrecen servicios de este tipo, con pequeñas diferencias
en sus normas y funcionamiento. El tiempo de cada cita se
sitúa entre los 3 y los 8 minutos y los precios varían
entre 25 y 35 dólares. A España llegó
en el 2003 con la empresa 7minutos7,
creada por Valerie
Jacob. Cuando lo hizo, medios como El
País o El
Mundo informaron sobre el acontecimiento.
Un año después, además de la ya nombrada,
conviven multitud de empresas de Speed Dating
como Cita
Flash, Fiesta
Dating o 10citas
que intentan ofrecer alguna variante que les haga más
apetecibles. Según La
Opinión Digital, tienen pocos gastos fijos y
un margen de ganancia considerable. Parece que los "impares"
no escatiman en gastos con tal de encontrar a su príncipe
o princesa
Si se tiene en cuenta que en cada encuentro se reúnen
unas 50 personas, que el precio por participar es de unos
30 dólares y que las empresas de Speed Dating
con mayor prestigio llegan a realizar más de cien
eventos al mes, las cuentas salen. ¿Es o no es negocio?
Porque, además, hay que valorar que también
hace su agosto el empresario que cede su local. No es de
extrañar que muchos sitios con prestigio, como Torre
Rosa, Planet
Hollywood u Hotel
Horizonte, se unan a la iniciativa ya que, además
de una buena caja, consiguen promoción y futuros
clientes.
Otra modalidad es el Slow
Dating, una variación tan radical del Speed
Dating que sacrifica la esencia de éste:
la lucha contra el reloj. Esta variante lenta consiste en
una cena glamourosa que cuesta 80 euros para las mujeres
y 100 para los hombres. Se comparte con un montón
de solteros que tienen las mismas intenciones, encontrar
a alguien especial. Su creadora es la francesa Florence
Klein que, tras participar en numerosos Speed
Datings y no conseguir pareja, decidió organizar
un método más relajante, sin prisas y con
un ambiente más cálido. A estas cenas no puede
asistir cualquiera. Las personas que quieran participar
están obligadas a pasar un casting donde tratan de
demostrar si son personas relajadas y abiertas. En España
el Club
Impar está organizando este tipo de veladas
para "singles" con alto poder
adquisitivo.
Además del Speed Dating, existen
otro tipo de eventos que también son negocio. El
Mundo del Single organiza excursiones, charlas, encuentros
con hijos, clases de padel, de cocina y hasta de cata de
vinos. Existe, incluso, la posibilidad de disfrutar de una
tarjeta de crédito, la Single
Card, con la que se consiguen descuentos
en viajes, hoteles, cines, gimnasios, etc. Parece bastante
interesante el volumen de negocio que se mueve únicamente
a través de comisiones. Otras empresas, ya más
especializadas, son GayMatchMaker,
para homosexuales, JewishMatch,
dirigida a la comunidad judía, Solteros
de Viaje, que organiza salidas a cualquier lugar del
mundo o TurSingular,
que propone, entre otras actividades, rodar un cortometraje.
También hay lugar para las más “extrañas”,
como AnimalAtracction,
que reúne a los solteros amantes de los animales
o It’s
Just Lunch, que permite a los "singles
estresados" aprovechar la hora de
la comida para encontrar pareja.
A este filón se han sumado muchos medios
de comunicación. El canal de televisión
alemán RTL
está asociado con el servicio
de búsqueda de parejas ‘on line’
Match, líder de encuentros entre los solteros.
A su vez, Match.com
España, que cuenta con más de 1.200.000
afiliados, según Noticiasdot,
está asociada a Wanadoo
España y ofrece contactos a sus usuarios en fechas
señaladas, como San
Valentín. También American
Online, gigante de las comunicaciones, es propietario
de Love,
portal de encuentro entre solteros. Así, los 50 millones
de clientes del servicio de mensajes instantáneos
de AOL pueden ligar con otros usuarios. Los beneficios,
tanto de unos como de otros, son evidentes.
En verano, según Terra,
algunas mujeres en China hacen negocio con los solteros.
Por precios que oscilan entre los 180 (18 dólares)
y los 800 yuanes (96 dólares) por día, se
puede conseguir una falsa
novia que apacigüe el interés de los progenitores
por ver a su hijo comprometido.
Según la BBC,
más barato les sale a los japoneses tener una novia
o novio virtual a través de móvil. Los
enamoradizos usuarios pueden elegir su pareja entre varias
personalidades y fijar sus citas virtuales a través
de mensajes SMS. En realidad se trata de un servicio de
conversaciones eróticas entre una persona y un software
creado por Bandai,
inventora del Tamagotchi.
El negocio del "single" ha llegado
también a la industria del gadget.
¿Qué mejor que reposar la cabeza en un buen
regazo para sentirse querido? Pero ¿y si nadie te
quiere? En Iblnews
podemos leer que los japoneses venden como rosquillas una
almohada
con forma de mujer para solteros. Las
mujeres solitarias también tienen su versión,
como muestra el portal de noticias Japón
en Español. El mundo editorial no iba a ser menos
y ya se ha hecho eco de este fenómeno. Cada vez aparecen
más libros sobre el universo "single"
y en Amazon
son poco menos que best-sellers.
Pero no todo iban a ser bueno para los impares. Según
publica El Mundo, ser
soltero puede ser tan peligroso para la salud como el tabaco.
Las personas que viven solas tienden a llevar un estilo
de vida poco sano que acaba por recortar su longevidad.
El estudio, llevado a cabo por el profesor Andrew
Oswald de la Universidad de Warwick,
descubrió que las personas solteras, separadas o
divorciadas viven menos que las que tienen pareja.
Aún así, no sería de extrañar
que en unos años podamos ver en los cristales de
los coches una pegatina con la inscripción: “Soltero
a bordo”. Si estás pensando en la
conveniencia o no de mantenerte impar,
ponlo en la balanza.
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