La realidad se ha evaporado por obra y gracia de la publicidad. En su lugar, se abre paso una hiperrealidad mucho más espectacular.
Contra este “nuevo orden” actúan activistas y artistas urbanos, que mediante acciones de guerrilla tratan de frenar estos procesos.
El Culture Jamming surgió en los años 80 como un movimiento de resistencia cultural frente a la comercialización de la sociedad, mediante acciones de guerrilla.
El Culture Jamming trata de instalarse en los medios de masas de manera clandestina, produciendo mensajes críticos basados en los mismos sistemas de signos y códigos que emplean los propios medios.
De este modo, si la publicidad es el lenguaje con el que se expresa la cultura popular, el Culture Jamming se apropia de sus recursos para reformularlos y devolverlos a la sociedad en forma de mensajes subversivos.
En este proceso, la unidad básica de comunicación es el meme, un condensado de imagen, palabra o música fácilmente reconocible y transmisible de manera viral.
Así, el sabotaje cultural utiliza memes comerciales que nos son tan familiares como el logo de Nike o el “happy meal” de McDonald’s, para conseguir que los consumidores se replanteen sus hábitos de consumo.
Según Kalle Lasn, el mejor sabotaje cultural es el que introduce el meta-meme, un mensaje a dos niveles que se dirige a una imagen comercial específica, pero de una forma que pone en cuestión y desafía la cultura de dominación empresarial.
Algunos teóricos del Culture Jamming plantean que esta interferencia mediática es una manera democrática de ejercer los derechos de los ciudadanos, recuperando así el espacio que usurpan las marcas.
Cualquier acto que distorsione la onda expansiva de la cultura popular puede considerarse Culture Jamming: la intrusión mediática (media hacking), el terrorismo artístico (terror-art), las acciones de guerrilla cultural, las parodias publicitarias, el happening….
A pesar de que nada de esto es nuevo, ya que bebe de fuentes como el dadaísmo o el détournement de los situacionistas, hoy está en pleno auge gracias a Internet. La Web es el medio natural de este tipo de acciones, que la emplean como un nuevo espacio social desde el que transmitir sus acciones.
Unos de los representantes más influyentes de este tipo de movimientos son los canadienses Adbusters. Se definen como una red de activistas, escritores, parodiadores, estudiantes y empresarios que quieren impulsar un nuevo movimiento social contra los medios de comunicación.
Por ejemplo, en 2004 vendieron, con una cuidada campaña de marketing, 25.000 pares de zapatillas con la imagen de Nike, pero hechas de cáñamo y neumáticos reutilizados.
The Yes Men es otro grupo de activistas que practican la "corrección de identidad". Suplantan la personalidad de poderosos para aparecer en los medios de comunicación y lanzar comentarios denigrantes sobre trabajadores y consumidores. Con ello, tratan de mostrar cómo, en vez de causar sorpresa o enojo, sus provocaciones son recibidas positivamente por la audiencia. Han pretendido ser portavoces de organizaciones tales como la OMC, McDonald's y Dow Chemical Company, entre otras.
Church of the Subgenius se describe a sí misma como una organización para gente que se considera fuera de la corriente dominante y que en realidad se burla de la religión y su descarado afán recaudatorio. También, Church of Stop Shopping y Discordianism son otras modernas y subversivas religiones que utilizan la parodia para criticar el consumo y la religión.
La Cacophony Society está formada por terroristas culturales que se dedican a organizar eventos transgresores como el llamado Santa Rampage, donde miles de personas disfrazadas de Santa Claus se emborrachan en público. Uno de los más conocidos integrantes de esta sociedad es Chuck Palahniuk, autor de El Club de la Lucha.
El Shopdropping consiste en manipular los productos del supermercado, introduciendo entre ellos sus creaciones artísticas para después devolverlos a las estanterías. No se busca tanto una forma de autopromoción como una crítica del sistema. Uno de sus más afamados representantes es Banksy.
Para ello utilizan técnicas como el FloodNet, una forma de net art en la que muchos usuarios se conectan simultáneamente a una web para bloquearla, o el fax jam, que hace lo mismo mediante el envío de faxes, y los phone zappings, a través de llamadas de teléfono.
WTO/GATT es un sistema que apoya el sabotaje inteligente de materiales producidos y distribuidos masivamente. Una de sus acciones consistió en cambiar las voces de Barbie y G.I. Joe para que fueran las muñecas las que amenazaran y retaran al consumidor, mientras que los muñecos expresaban su deseo de ser madre.
Dowethics es un grupo que ha suplantado la web de Dow Chemical Company para acusarles de todo tipo de fechorías con el medio ambiente y responsabilizarles del accidente de Bhopal. También en G.W. Bush 0.4 suplantan la web oficial del presidente Bush.
Cars Suck reivindica el derecho de los peatones a disfrutar de las calles sin coches. Algunas de sus acciones consisten en siluetear los lugares donde han sido atropellados peatones y analizar las causas de los accidentes de tráfico.
Space Hijackers se reconocen como un grupo de “anarquitectos” secuestradores de espacios públicos que se oponen a la jerarquía que imponen los arquitectos, los planificadores y los propietarios en los espacios públicos.
En Francia, destacan Resistance à l’Agression Publicitaire y la Brigada Anti Pub, ambas con bastante influencia. Las dos se oponen al ingreso de la publicidad en las escuelas con una campaña nacional, llamada "una escuela sin marcas". En 2005, invitaron a los ciudadanos a conservar preciosamente la publicidad que les llegaba a casa para después, todos juntos, ponerla de vuelta en el correo central.
Alemania también tiene movimientos de este tipo. El más conocido es LB/a.f.r.i.k.a. Gruppe, que no es un grupo ni un movimiento organizado, sino un “pop star” colectivo. Todos los activistas del grupo tienen el mismo nombre, Luther Blissett. No suelen atacar al sistema directamente sino que trabajan dentro de los mass-media produciendo noticias falsas, leyendas urbanas e intentando cortocircuitar sus contradicciones internas.
El Memefest es un macrofestival de producciones audiovisuales críticas con la incitación al gasto compulsivo que se celebra todos los años en Eslovenia.
La forma de sabotaje cultural más extendida es el subvertising o contrapublicidad. Básicamente, consiste en utilizar la expresividad de los textos y las imágenes publicitarias para subvertirlos y producir interferencias semánticas.
Tiene sus antecedentes en la cultura pop de los años 50 y 60, que empleaban como forma de expresión la descontextualización, la incongruencia, la provocación y el humor.
Podría definirse como: “La pintada en la pared, la pegatina en la farola, la frase modificada de una valla publicitaria, la camiseta-parodia ... La clave está en la redefinición y reconquista de nuestro entorno arrancándolo de las manos de las grandes empresas.”
En general, la contrapublicidad imita la imagen y el significado del anuncio, provocando un shock visual en el espectador/consumidor. El subvertising lucha contra la hegemonía de las marcas y el consumo que establecen las jerarquías de prioridad de la atención colectiva.
Un tipo especial de contrapublicidad es el que realizan los snipers, francotiradores semióticos que practican el bandidaje publicitario. Su objetivo es cambiar, corregir o aclarar los mensajes de la publicidad. Para ello, usan paredes o fachadas que intervienen mediante graffiti y otras técnicas. La mayoría de las acciones de snipers representan una invasión del espacio privado.
Con humor, ingenio y tergiversaciones sutiles consiguen sus objetivos. En general, los insultos y las consignas planas carecen de especial fuerza subversiva.
Una de las técnicas que utilizan es el “hitlerizing”, que consiste en algo tan básico como pintar un bigote como el de Hitler en las caras de los carteles, especialmente durante las campañas electorales. Otros actos “sniper” consisten en añadir granos a los rostros de las modelos publicitarias para que su belleza se vuelva más “natural”.
Como representante destacado de este tipo de activismo destaca The Billboard Liberation Front, que cuestiona el uso exclusivo de los soportes publicitarios por las marcas y reclama su utilización pública.
También California Department of Corrections busca la subversión en las vallas publicitarias. Para ello, propone una gestión eficiente y eficaz de la publicidad a fin de incluir la atención, el tratamiento, la disciplina, la formación y el empleo. En Filadelfia actúa un grupo similar llamado SCRUB.
B.U.G.A. U.P. es un grupo australiano que se vale del graffiti para atacar las vallas publicitarias que muestran publicidad de tabaco y alcohol. Por su parte, The Buble Proyect propone que, mediante la colocación de pegatinas en blanco sobre los anuncios, el monólogo impuesto por los anunciantes se transforme en un diálogo en el que todos puedan opinar.
Pero el acto de subvertir los espacios públicos no tiene por qué ser practicado sólo por colectivos artísticos y activistas. La organización eco-action da todo tipo de explicaciones y posibilidades para que cualquiera pueda aficionarse a esta práctica.
También en Web Urbanist se encuentran algunas recetas de cómo librarnos nosotros mismos de la publicidad molesta tanto en la web, con AddArt y Adblock, como en el entorno real. Freewayblogger, muy centrada en reivindicaciones políticas, muestra paso a paso cómo hacer sus propios y modestos carteles de protesta.
Mención especial merece la apropiación de lugares públicos, por puro amor al arte, sin tener por qué llevar implícito un activismo político o anticonsumo. Aún así, los resultados no son siempre fáciles de diferenciar de los del Culture Jamming.
En general, el arte urbano busca la recuperación del espacio usurpado por las empresas y la publicidad. Una de sus formas de expresión favorita es el graffiti y su evolución al postering, stickering, stensiling… Se trata de un tipo de arte inmerso en la era de la reproducción técnica de la que habló Walter Benjamin, que trata de convertir las calles en el espacio donde los artistas ejercen su particular secuestro del lenguaje publicitario.
Internet se ha convertido en una extensión de la calle para estos artistas. De un extremo a otro del mundo, intercambian opiniones e incluso juegan al llamado Bomb the World, en el cual un yo virtual puede pintar trenes y observarlos a miles de kilómetros de distancia.
Hay tantos artistas que practican esta disciplina que es imposible enumerarlos, pero entre los más conocidos por su talento o por su capacidad reivindicativa no se puede dejar de mencionar a:
- Banksy, el artista urbano más conocido y cotizado en la actualidad. Sus obras son de carácter anárquico y provocador, con gran carga de humor. Utiliza imágenes populares, muchas veces de la propia historia del arte, que manipula para darle un sentido contrario al original. Sus creaciones han alcanzado cifras astronómicas en subastas y los ayuntamientos empiezan a conservar y restaurar sus obras.
- Zevs, que ha popularizado los graffiti limpios, en los que en vez de pintura utiliza agua a presión que aplica en superficies muy sucias. Actualmente trabaja una serie llamada Liquidated Logos.
- Ron English, un artista que libera vallas con sus propios mensajes. Ha actuado contra Joe Camel, McDonalds y Disney. Es considerado el padre del agit-pop.
- The Decapitator, que retoca anuncios sustituyendo las cabezas por sangrientos muñones. El retoque tiene tanta calidad que las imágenes finales no parecen intervenidas.
- Docteur Gecko modifica anuncios con pintura sensible a la luz artificial de manera que al iluminarnos deja ver macabros personajes.
Hay que mencionar también a The Splasther, un crítico que ha cubierto de salpicaduras de pintura las más importantes obras de street art que ha encontrado entre Williamsburg y Soho. También Street Art Blows critica a los artistas urbanos que no hacen graffiti y se dedican a pegar reproducciones en serie por las paredes.
En España, tenemos intervenciones de gran calidad realizadas por los artistas Sam3, Noaz y Spy.
Es fácil sucumbir ante los encantos de la arquitectura de grandes proyectos. Todos recordamos nombres de famosos arquitectos y tenemos en la cabeza imágenes impactantes de edificios imposibles, pero hay otra arquitectura que pasa de puntillas sin llamar la atención. Es el trabajo de unos pocos profesionales que, con poco presupuesto, gran conocimiento de la técnica y de los materiales, sensibilidad por el medio ambiente y mucho ingenio, intentan aportar soluciones habitacionales para momentos de crisis extrema.
Su trabajo lo encontramos sobre todo en concursos o exposiciones y en la mayoría de los casos, no llega a materializarse.
Frente a la arquitectura que corta la respiración y nos deja con la boca abierta, la realidad está dejando ver que otro tipo de construcción es necesaria: aquella que de verdad se preocupe por mejorar las condiciones de vida en situaciones extremas.
El cambio climático, las catástrofes naturales, las guerras y hambrunas hacen que cada vez sea más común toparnos con imágenes de campos de refugiados improvisados, sin las mínimas condiciones de salubridad; asentamientos que se pensaron para situaciones provisionales, pero que hace tiempo se convirtieron en definitivos.
Además, en las grandes ciudades, donde conviven sin mezclarse el primer mundo y un cuarto mundo en precarias condiciones, también es necesario un planteamiento serio para diseñar estrategias de construcción sostenibles en los suburbios empobrecidos.
Y no es fácil para los arquitectos, ingenieros, diseñadores y por supuesto, gobiernos coger el toro por los cuernos de la crisis habitacional. Según Josse van der Rest, Director de SELAVIP, las políticas de vivienda miran el problema habitacional desde el punto de vista del que las construye, en vez de ponerse del lado de los que sufren la falta de un techo.
Se suele pensar más en las casas en sí que en sus habitantes. Éstos, mientras tanto, tienen sus miras puestas en tener un techo urgentemente, no en hacer una casa que se vea bonita. Primero habitan y con el tiempo hacen mejoras.
Según Josse, el principal desafío para una política de viviendas para sectores empobrecidos es controlar los intereses creados. Los políticos quieren conseguir votos, los bancos prestar la mayor cantidad de dinero y muchos arquitectos prefieren construir proyectos vistosos en vez de atender con mayor urgencia las necesidades acumuladas de los que viven provisionalmente en campamentos.
No hace falta profundizar mucho en la realidad mundial para detectar que, en los últimos años, ha crecido exponencialmente el número de desplazados y refugiados que necesitan este tipo de construcciones.
Guerra en Kosovo, Irak y Palestina, hambrunas enÁfrica, terremotos en Irán y Pakistán, tsunamis en Asia, imparables movimientos migratorios de los habitantes del Tercer Mundo en busca de mejores condiciones de vida, ya hacían urgente trabajos en este campo.
Pero han tenido que producirse los dramáticos huracanes en Estados Unidos para que gobiernos, instituciones y profesionales se hayan dado de bruces con este tipo de realidad, más propia de países en estado de emergencia que de sólidas economías que presumen de altos estándares de calidad de vida. De repente, parece que todo el mundo se está poniendo manos a la obra con el objetivo de mejorar las condiciones de habitabilidad en situaciones de emergencia.
Los que llevaban mucho tiempo trabajando sobre el tema ven cómo su trabajo se reconoce, se les escucha, se les premia e incluso sus proyectos comienzan a salir a la luz.
Además, jóvenes profesionales con poca fama y buenas ideas encuentran su hueco en un panorama arquitectónico donde interesa sobre todo ser ingenioso, conocer los materiales, y tener gran conocimiento de la realidad social para la que se construye.
Una de las instituciones que más tiempo lleva trabajando en este sentido es Architecture for Humanity. Fundada en 1999, ha creado un canal mediante competiciones, talleres, foros educativos e Internet, para que arquitectos de todo el mundo puedan ayudar a las comunidades necesitadas. Ha colaborado en Kosovo, África Subsahariana, Siyathemba, Tanzania, Sumatra y, por supuesto, en las zonas afectadas por el Huracán Katrina.
Ha publicado el libro Design Like You Give A Damn, donde se hace una selección de proyectos innovadores para situaciones de crisis. Además, con su proyecto Silver Lining y bajo una licencia de Creative Commons, plantea compartir, con todos los profesionales que lo necesiten, herramientas libres de derechos para ser utilizadas en construcción humanitaria.
La asociación The Americam Institute of Architectseduca a sus asociados sobre la enorme responsabilidad que tienen los arquitectos en casos de desastres y cómo deben asumir sus nuevas responsabilidades.
También arquitectos de prestigio, muestran interés por estos planteamientos. One Smal Projects, una iniciativa del arquitecto Wes Janz, da a conocer soluciones ingeniosas que personas anónimas han ideado para solucionar su problema habitacional. En la exposición Building Solutions, se muestran soluciones constructivas humanitarias para las zonas afectadas por el Katrina.
El consagrado arquitecto Shigeru Ban ha sido el creador de los pabellonesiglesias y casas de tubos de cartón que fueron utilizados en el terremoto japonés de Kobe en 1995. También ideó las casas de papel para los campos de refugiados de Ruanda.
Desde 1992 hasta su muerte, Samuel Mockbee (Sambo) construyó casas en su taller Rural Studio utilizando materiales reciclados donados o muy baratos, llevando al límite la arquitectura en términos estéticos, técnicos y medioambientales.
A la convocatoria Reinventing the Crescent para rehabilitar espacios públicos de Nueva Orleans, han acudido nombres tan relevantes en el panorama arquitectónico actual como Frank Gehry, Zaha Hadid Reiser + Umemoto o Daniel Libeskind.
Pautas para la construcción humanitaria
Según el artículo There's No Place Like Home, de la revista Slate, para construir en estados de crisis hay que tener en cuenta varios puntos:
- que se va a producir una movilización y evacuación de grandes poblaciones hasta que la situación de peligro cese.
- que a esta población hay que reubicarla en edificios comunitarios no diseñados para esos fines.
- que hay que construir pensando en la provisionalidad para evitar una incorrecta utilización definitiva y que además, estas edificaciones provisionales deben ser reutilizables, desmontables y fáciles de transportar y adaptar a otros terrenos.
Parece que estas premisas no se tuvieron en cuenta en el caso del huracán Katrina. El FEMA adquirió 100.000 unidades de caravanas como viviendas provisionales a las cuales no se pudieron dar uso porque se olvidaron de una estricta prohibición federal contra la utilización de viviendas móviles en zonas con riesgo de inundación.
Una vez superada la situación de emergencia, hay que pensar en la reconstrucción o la edificación de nuevos hogares. En este caso, hay que plantear una edificación barata, aunque duradera, sostenible, respetuosa con la naturaleza y, si se puede, que contenga algún rasgo identificable con la arquitectura autóctona.
Otra situación de conflicto humanitario donde la arquitectura tiene mucho que aportar es en el alojamiento de los centenares de millones de habitante rurales que se mueven a las grandes urbes en busca de un futuro mejor.
Estos inmigrantes no viven exactamente en el centro urbano, sino en inmensos suburbios sin la infraestructura necesaria para ser habitables y en la que muchas veces se recurre a la ocupación ilegal de la vivienda.
Ejemplos de esta tipología de ciudad son las grandes urbes de Asia, masificadas y estandarizadas, sin calidad, basadas en la rápida construcción de rascacielos que destruyen a su paso tejido histórico y campos de cultivo; o los extrarradios franceses, que crecieron sin conexión de transporte ni espacios públicos para aislar y controlar a los que no se quería tener cerca.
Algunas soluciones habitacionales pasan por mejorar la calidad de la edificación de estas zonas deprimidas de la ciudad, monumentalizar las zonas comunes, facilitar la accesibilidad al centro, realizar eventos que fomenten la integración y, además, dar color a la arquitectura huyendo del triste gris.
Casos prácticos
Gran parte de las propuestas arquitectónicas humanitarias han surgido tras el huracán Katrina y, en la mayoría de los casos, no han visto ni verán la luz.
La Pallet-House fue construida para la guerra de Kosovo con palés de mercancía, lo que la hace ser barata, fácil de instalar y ecológica.
La Architectural Record y la Tulane University’s School of Architecture han organizado un concurso para soluciones habitacionales en Nueva Orleans. Destacan el Eight Inc, un edificio proyectado para zonas donde se necesita gran concentración de casas, y la Michelle Jellison, una casa de dos plantas a partir de elementos prefabricados que respeta el tipo de construcción autóctona. Similar es el planteamiento de la casa prefabricada HELP, del arquitecto Carib Daniel Martin, consigue, gracias a su porche de madera, un aspecto de lo más acogedor.
El senado americano ha comprado 20.000 unidades del Katrina Cottage, un modelo de casa de construcción barata, fácil de montar y que se parece a las construcciones tradicionales de la zona.
La exposición de 2004, House of the Future, sorprendió por la innovación de sus propuestas de casas prefabricadas. Casas fáciles de transportar, comprometidas con el medio ambiente, con sistema de agua reciclada, uso de la energía solar y una moderna apariencia. Los 6 prototipos presentados fueron: Steel House, Concrete House, Timber House, Glass House, Clay House y Cardboard House.
Un año más tarde, en 2005, la Federation of American Scientists (FAS) construyó un modelo de casa para trasladar a África. Con dos habitaciones estaba fabricada en ThermaSAVE, un material resistente a los terremotos y huracanes y que conserva la energía.
Una de las casas con más repercusión mediática ha sido la Future Shack, de Sean Godsell. Es un contenedor reciclado al que se le ha añadido un tejado exento a dos aguas. Se adapta a situaciones de desastres naturales y por su fácil montaje es muy apto para campos de refugiados.
Cuatro ejemplos de casas provisionales que tienen en común la rapidez de su montaje son la construida con el sistema BiniShelter, de instalación inmediata y que tiene aspecto de casa tradicional con tejado a dos aguas; la japonesa, con apariencia más tecnológica y redondeada, que se construye en un día; la africana, de materiales reciclados y de deshecho, se monta exactamente en 5 minutos, y por último, la casa de papel, utilizada cuando el terremoto de Pakistán y el huracán de la Isla de Granada, que se monta en 15 ó 20 minutos y dura unos 18 meses.
Los arquitectos españoles Cubo Arquitectos han diseñado la ingeniosa House Made Of Doors, cuyo principal elemento de construcción es la puerta básica, comprada en un almacén de construcción.
En las grandes ciudades se pueden encontrar algunas propuestas para suburbios deprimidos que están funcionando con éxito, aunque la mayoría no pasarán del proyecto.
En los Docklands de Londres se han materializando las Containers Cities, edificios construidos con módulos de contenedores reciclados que han sido ensamblados para formar una pequeña comunidad en la que se habita o trabaja dentro de los espacios diáfanos de estos coloridos módulos prefabricados.
La iniciativa Global Peace Containers da sentido al uso de los contenedores con una misión: reciclarlos y utilizarlos como escuelas, clínicas, centros para la comunidad y, por supuesto, casas.
Hasta la compañía de bolsas Freitag se ha sumado a la idea de reciclar contenedores, esta vez para construir con ellos su tienda en Zurich.
En algunas ciudades de Holanda se están instalando las Spacebox un tipo de casa semipermanente, parecida a un contenedor, con muy buenos acabados, y que se puede transportar con relativa facilidad. Se está pensando utilizarlas para dar alojamiento a los vagabundos de Ámsterdam.
También Ikea está ampliando su negocio a la construcción de casa prefabricadas. Sus BoKlok están diseñadas con una filosofía similar a la de sus muebles: tecnología avanzada y estética a un precio barato, ideales para suburbios con espacio.
Otras propuestas como la casa O2 Sustainability Treehouse, colgada de un árbol; la cuidad Waltropolis, contenida dentro de una construcción tipo WalMart; o el proyecto Habidite, que plantea construir en fábricas pisos en serie, son proyectos que, bajo una apariencia más bien artística, esconden soluciones de edificación muy interesantes.
La Instant-Home, de Valeska Peschke, es una casa hinchable de 12 m2. La Cartonhouse, de Oskar Leo Kaufmann, es una estructura de cartón con forma de casa tradicional. Mobile linear House, de Acconci Studio, propone un conjunto habitacional de 6 viviendas ensambladas unas a otras contenidas en un camión de gran tonelaje. El Módulo de emergencia, de C. Ugarte y J. G Brugnol, parte de 5 estructuras modulares que se recubren de lonas, telas y productos baratos y fáciles de encontrar en cualquier país.
Ante necesidades habitacionales extremas, el ingenio es parte de la solución, ya venga de arquitectos, artistas o particulares. Lo que de verdad importa es que el resultado sea una vivienda digna, donde personas que están pasando la peor experiencia de sus vidas, puedan desarrollarse con cierta dignidad.
Remedios Vincent de4Reasons, publica Flores en el Ático, blog dedicado a la arquitectura y la decoración.
Parece incuestionable que el acceso al agua es un derecho de todos los habitantes de la Tierra, pero la realidad es menos “ideal”. El Oro Azul es un bien económico-comercial a la altura del petróleo, uno de los motores de la nueva economía y una mercancía que aumenta su valor, según se recrudece el mercado de la sed en los países más pobres.
Podemos vivir sin muchas cosas consideradas de primera necesidad, pero es imposible hacerlo sin el agua.
La ONU reconoce que el acceso al agua es un derecho de todo ser humano y establece que cada persona necesita un mínimo de 20 litros diarios, pero estos objetivos están muy lejos de la realidad y para alcanzarlos hay que llegar a un modelo de mercado en el que no se haga negocio de la necesidad.
Esta premisa es difícil de cumplir por varias circunstancias. La demanda mundial de agua dulce se duplica cada 20 años, un gran problema que se agrava debido a que los recursos híbridos están mal repartidos. El 60 % del agua está localizada en 9 países (Estados Unidos, Rusia, Canadá, Brasil, China e Indonesia). El resto, 80 naciones que reúnen el 40 % de la población mundial, se enfrentan a una desoladora penuria hídrica.
La mala explotación de esos recursos acrecienta el problema. Por ejemplo, en Latinoamérica se da una paradoja: hay escasez de agua en una tierra con importantes recursos acuáticos naturales. Más de 130 millones de personas carecen de suministro de agua potable en sus hogares.
Pero es África la que se lleva la peor parte. Según un informe de Manos Unidas, tiene un 13% de la población mundial total, el 40% de los conflictos armados se producen allí, mujeres y niños tienen que recorrer muchos kilómetros para abastecerse de agua, la mayoría de los gobiernos son corruptos y las ayudas llegan muy mermadas.
En países que están mejorando su nivel económico como China o India el consumo de agua ha aumentando alarmantemente; la higiene y la dieta occidental incrementan el consumo de comida y agua.
Mientras tanto, en los países derrochadores de agua como EE.UU., el precio del agua es tan barato que no hay conciencia de ahorro. Las grandes industrias la compran a precios muy bajos y cada persona gasta más de 1000 litros al día.
Europa consume el 70% del agua del mundo, de la cual la mitad se desaprovecha con sistemas de irrigación poco eficaces, el pésimo estado de las conducciones de agua y las malas costumbres de los usuarios.
Los gobiernos y el agua
El agua como objeto de disputa entre gobiernos no es algo nuevo. Según datos de Manos Unidas, existen 261 cuencas hidrográficas que atraviesan las fronteras políticas de dos o más países, afectan a cerca del 40% de la población del mundo y representan aproximadamente el 60% de las corrientes fluviales del mundo. 145 naciones tienen una parte de su territorio en cuencas internacionales y 21 están metidos dentro de dichas cuencas. Todo esto ha motivado que en los últimos 50 años se hayan tenido que firmar 200 acuerdos para evitar conflictos.
Entre los 15 países con mayor "estrés de agua" están Arabia Saudita, Yemen, Egipto, Israel, Corea, Irak, Madagascar, España, Irán, Marruecos, Pakistán, Alemania, Italia, Sudáfrica y Polonia. Algunos expertos afirman que, las futuras guerras por el agua, sólo se producirán si esto forma parte de las aspiraciones políticas de los gobiernos. Un ejemplo es el caso de Palestina, donde Israel ha invadido las cuencas del Jordán como parte de su proyecto colonialista.
Para intentar mejorar este sombrío panorama, la ONU ha proclamado del 2005 al 2015 el Decenio para la Acción “Agua Fuente de Vida”. En este periodo, el reto es reducir a la mitad el número de personas que viven sin acceso al agua potable y detener la explotación no sostenible de los recursos hídricos.
Pero lograr esos resultados exige una inversión de entre 14.000 y 30.000 millones de dólares por año. Según la ONU, se deberían utilizar los recursos financieros del sector privado y ampliar los servicios, a la vez que reducir la carga que pesa sobre los limitados recursos públicos.
El agua como mercancía
Partidarios
Como defensores de la privatización de los recursos hídricos están el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y, por supuesto, las grandes multinacionales del sector.
El Banco Mundial pone, como condición para la asignación de créditos para infraestructuras relacionadas con el agua, que participen en estos proyectos empresas privadas que avalen la rentabilidad y los beneficios económicos. Su punto de vista es considerar el agua como un bien económico, a la vez que como un derecho social. En vez de subsidiar el suministro de agua, opinan que hay que cobrar su costo real y luego, ayudar a los pobres a pagar la factura.
Fredrik Segerfeldt, académico sueco autor del libro "El agua a la venta", apoya estas teorías y las ilustra con ejemplos concretos. Según el autor, la experiencia obtenida en Camboya, Guinea, Gabón y Casablanca revela que se pueden obtener buenos resultados de la participación privada en la provisión del agua.
Según estas ideas neoliberales, el paso siguiente en la privatización de la explotación de los recursos hidráulicos pasaría por fijar derechos de propiedad sobre el agua, es decir, acotar quién tiene el título de propiedad sobre el agua.
Los bancos de agua se plantean como el sistema idóneo para gestionar estos derechos de agua. La primera ventaja que aportan es que ponen un precio real y fijo al agua y, aunque no crean recursos, ayudan a cuidar los que existen.
Ya lo hay en Chile, Australia o Canadá. En Europa no son aún muy utilizados. En España, concretamente, se están implantando.
Detractores
En contra de esta política de privatización, ha surgido un nuevo movimiento social integrado por campesinos, indígenas, trabajadores, consumidores y un amplio rango de organizaciones ciudadanas comprometidas con la lucha por el agua. Se constituyó oficialmente en Florencia, paralelamente al Foro Mundial en Kyoto, bajo el nombre Foro Alternativo del Agua.
Consideran que estas ideas liberalizadoras son injustas con los recursos naturales. La ley de la oferta y la demanda se basa en que a mayor consumo, mayores ganancias, con lo que se prima el derroche y no el ahorro.
En una política de privatización, el acceso al agua es considerado una necesidad vital, pero no un derecho humano esencial. Poner un precio a este servicio significaría dejar en manos de unas pocas multinacionales la gestión de este recurso.
Muchos ejemplos avalan estas teorías. En EE.UU., la privatización empeoró la calidad del agua potable. En Uruguay, la mala gestión de compañías privadas ha obligado a reconocer, mediante referéndum, el agua como bien necesario para los ciudadanos. En Bolivia hubo un auténtico levantamiento popular en el 2000 para conseguir quitar la gestión del agua a las empresas privadas.
Soluciones intermedias
¿Existe término medio entre estas posturas tan alejadas? La ONU se atreve a sugerir que una solución sería transformar el papel de los gobiernos, que pasarían de financieros exclusivos y proveedores de servicios de infraestructura a facilitadores y reguladores de los servicios proporcionados por empresas privadas.
En todos los casos, los gobiernos deberán participar en la supervisión y la reglamentación general, ajustar los precios y garantizar el abastecimiento.
En algunos países, el estado está subvencionando parte de la facturación de agua a ciudadanos necesitados, mientras se tarifa por tramos el consumo de agua para uso doméstico, grabando a los que gastan más de lo necesario. Ésta podría ser una solución a la polémica iniciativa del gobierno español de grabar el consumo superior a 60 litros de agua por persona y día.
Otra medida intermedia es la de la concesión. Por ejemplo, en España es la manera más extendida y suele funcionar en ayuntamientos que ceden la explotación a empresas privadas durante un tiempo de entre 15 y 25 años.
¿En manos de quíen está el agua?
Con el continuo proceso de privatización y la perspectiva del reparto de grandes beneficios en un medio aún poco explotado, el agua pasa a ser, en el mercado mundial, un bien muy cotizado sobre todo para las grandes multinacionales que se convierten en “cazadores de agua”. Del mismo modo que el petróleo fue el «oro negro» del siglo XX, el agua será el oro del siglo XXI, pero esta vez de color azul.
Dos empresas dominan el agua privada en el mundo y las dos son francesas: Veolia y Ondeo/Suez. Estas empresas, a su vez, se han asociado con otras más pequeñas para abastecer de agua a más de 100 millones de personas en el mundo.
Veolia, en el 2005, ya facturaba más de 25,2 billones de euros. Ondeo Suez, con sus dos divisiones agua y energía, ha obtenido 41.5 billones de beneficios.
Más nombres importantes en el mundo del agua son la alemana RWE y su filial inglesa Thames Water, además de la estadounidense Bechtel.
Otro grupo de grandes empresas que comercian con el agua son las multinacionales del agua embotellada, uno de los negocios más rentables y menos regulados del mundo. Su venta genera ganancias de entre 50 y 100 billones de dólares y aumenta un 10% al año.
El país que más botellas de agua consume es EE.UU., con 26 billones de litros en 2004. México es el segundo, con 18 billones, seguido de China y Brasil con 12 billones. Países en vías de desarrollo como India o Emiratos Árabes son los que más están incrementando su consumo por año.
Nestlé, con 68 marcas, es el líder del sector, seguido de Pepsi Cola, Coca Cola y Danone. La principal división de productos Nestlé es Nestlé Pure Life que, según estudios, es en realidad agua del grifo purificada a bajo coste con adición de minerales. Lo mismo pasa con Aquafina, de Pepsi, que se limitan a sacar agua del grifo y a añadir minerales antes de venderla envasada.
El agua embotellada es más cara que el petróleo. En Estados Unidos, el galón de gasolina se compra por 2,92 dólares, mientras que el galón de agua se adquiere en el supermercado a 4 dólares.
Esto está claro para empresas como Coca Cola. Basta recordar la polémica suscitada en el Reino Unido en la que la propia empresa reconoció estar envasando agua potable de Londres, para venderla como agua mineral a 3 euros el litro.
Según un estudio sobre aguas embotelladas, realizado por la asociación americana Natural Resources Defense Council, el agua embotellada ha aumentado su venta en América en los últimos años gracias a la imagen saludable que venden estas empresas. Analizadas más de 100 marcas se vio que, aunque la mayoría eran sanas, algunas estaban contaminadas con química, bacterias y arsénico.
A nivel internacional, por ejemplo en 1999, algunos envases de BonAqua de Coca-Cola en Brasil tuvieron que ser retirados porque contenían moho y otras bacterias.
En muchos países se están emprendiendo acciones contra el envasado de agua y otros productos derivados.
En India se han prohibido los productos de Coca-Cola y Pepsi por ser dañinos para la salud y el medio ambiente. Además, cada litro de refrescos contamina 10 litros de agua y en los lodos tóxicos producidos se han encontrado altos niveles de cadmio y plomo.
Pero en el negocio del agua embotellada no sólo se consume agua, sino también mucho combustible. Mientras el agua del grifo gasta poca energía para su distribución, el agua embotellada consume gran cantidad de petróleo en su transporte.
Además, una cuarta parte de esta agua cruza fronteras para llegar a consumidores de otros países. Por ejemplo, en 2004, 1 millón y medio de litros de agua embotellada de los grifos de Finlandia fue vendida a Arabia Saudita.
Este transporte, además de consumir recursos, afecta al propio agua embotellada, que debe soportar cambios de temperatura que repercuten en las condiciones de los envases haciendo que el agua pierda propiedades.
También se utilizan combustibles fósiles para el envasado del agua. El material más utilizado para estas botellas de plástico es el PVC derivado del petróleo. En todo el mundo se fabrican 2,7 millones de toneladas de plástico para botellas. Este PVC es tóxico cuando se fabrica y cuando se consume.
Y ¿qué pasa con las botellas después de usadas? Deberían ser recicladas, pero en la práctica, por ejemplo en EE.UU., el 86 por ciento van a la basura o son incineradas. La incineración suelta a la atmósfera gases contaminantes y las botellas, como basura, tardan 1000 años en biodegradarse.
En el artículo “Geopolítica del agua embotellada” publicado por la revista FP, se habla del marketing y la venta de agua embotellada. Las campañas de publicidad han convencido a muchos occidentales de que el agua embotellada es de mucha más calidad y su consumo está bien visto socialmente.
Mientras, surgen campañas de marketing en contra de su uso. El Ayuntamiento de París, para disuadir del uso del agua embotellada, creó la campaña Eau de Paris. Con una botella de lujoso diseño, pero vacía, recordaba a la gente que el agua del grifo es igual de buena que la Evian o Perrier, las más consumidas en París.
Neau, (no en Inglés) es una botella que se vende vacía para que la llenes de agua del grifo. Es una campaña de la holandesa Neau Foundation, que tiene un doble objetivo: concienciar sobre el uso del agua del grifo y recaudar fondos para abastecimiento de agua potable en el Tercer Mundo.
¿Qué pasará con este negocio si, como vaticinan, en el futuro, el agua pasa a manos de un Gran Hermano del Agua encargado de administrarla según su criterio? ¿Seremos de los afortunados en seguir disfrutando de estos privilegios? Mientras esto llega o no, un consejo: agua que no has de beber… no la dejes correr.
Ofrecemos una versión más extensa de este artículo que puedes descargarte aquí.
La evolución de Internet está transformando nuestro modo de comunicarnos. Los ciudadanos, los usuarios, los clientes, ya no nos conformamos con consumir la información que otros nos ofrecen. Queremos opinar y participar.
Esta transformación, que afecta a todos los campos de la comunicación, influye también en la relación que se establece entre los ciudadanos y la política. Es la Política 2.0.
Los partidos políticos aún no parecen conscientes de la creciente influencia de Internet en la formación de la opinión de los ciudadanos. Sin embargo, en un contexto en el que los medios de comunicación tradicionales y las campañas de comunicación masiva tienen cada vez menos credibilidad, dirigir la mirada hacía la Red parece más que oportuno.
Hasta ahora, el acercamiento de los políticos a la Web 2.0 ha sido más cosmético que real. En general, se ha basado en la imitación superficial de modelos muy comentados y poco estudiados (fundamentalmente la campaña de Howard Dean en las primarias demócratas de 2004), y no en una verdadera voluntad de adaptarse a las nuevas formas de comunicación.
La campaña de Dean, organizada en torno al sitio deanforamerica.com (lanzado casi un año antes de las elecciones y redirigido tras estas al dominio blogsforamerica.com) se basó en la utilización de la Web como plataforma participativa, como medio para movilizar y organizar a los ciudadanos. Algo más que infrecuente a día de hoy, cuando el planteamiento más común se limita a asumir, con desigual fortuna y nivel de compromiso, la creación de un blog personal.
Estos blogs suelen ser entendidos como un recurso más que se añade a un esquema de comunicación tradicional. Así, del mismo modo que el candidato asiste a mítines, convoca ruedas de prensa o visita a los militantes, se ve en la obligación de mantener un blog (o de encargar a alguien que se lo mantenga). Con frecuencia, esta actividad se limita a la campaña electoral. Los blogs se presentan cuando comienza ésta y se cierran al finalizar el recuento de votos. Su finalidad es absolutamente instrumental.
Sin duda, en esta predilección de los políticos por los blogs, juega un papel muy importante el hecho de que estos son algunos de los soportes 2.0 que mejor se adaptan a la pervivencia de un modelo de comunicación tradicional. Un blog sin diálogo, no se diferencia en exceso de la columna de un periódico o de una newsletter.
Como apunta Juan Freire: “al final, estos blogs son nuevos formatos para viejas prácticas. El blog es un nuevo elemento de marketing tradicional (de uno a muchos y, en la práctica, unidireccional). Se convierten en una curiosidad dentro de la maquinaria de los partidos, una forma de demostrar la modernidad estética de las organizaciones y las personas.”
El blog del President
Cuando en Flylosophy solicitamos a nuestras ”moscas” colaboración para desarrollar este post, llegaron hasta nosotros muchos e-mails apuntando al blog del President Maragall como uno de los ejemplos más flagrantes de pésima utilización de Internet por parte de un político.
El blog de Maragall fue presentado en Febrero de 2006 en un acto considerado por muchos el comienzo oficioso de la campaña del referéndum sobre la Reforma del Estatut de Cataluña. El blog formaba parte del rediseño del sitio maragall.org, y ha estado operativo hasta la investidura de José Montilla como President.
La controversia surgió cuando El Punt Digital publicó una información donde la Generalitat reconocía haber pagado por el blog del President 21.000 euros. Maragall publicó únicamente 14 post, de manera que cada uno de ellos costó al presupuesto público en torno a 1500 euros. Como no podía ser de otra forma, la publicación de estas cifras supuso un notable escándalo, especialmente en la blogosfera.
Sin embargo, más allá del derroche de dinero público (realmente insignificante en relación a los presupuestos de la mayor parte de las campañas de publicidad institucional), el caso del blog de Maragall pone de manifiesto algunos de los errores más comunes en la aproximación de los políticos a la Web.
Sin duda, el más importante es la ausencia de cualquier voluntad de diálogo. En el post que abría el blog, titulado “Reflexionar per construir presents”, Maragall decía en catalán, castellano, gallego y euskera:
"Espero que (este blog) permita un diálogo sincero y directo de nuestra realidad social, de nuestras preocupaciones e ilusiones. Y también que sea una herramienta útil para construir los presentes que iremos teniendo ante nosotros."
Sin embargo, aunque el blog permitía elaborar comentarios, estos no eran publicados (de hecho no existía un solo comentario en él). De este modo, el prometido “diálogo sincero y directo” se convirtió en un monólogo espasmódico y ajeno de los intereses de los ciudadanos.
Sin duda, tras este caso (y tantos otros similares en todo el mundo) reside un enorme desconocimiento del medio y de sus posibilidades reales. Como señala Fernando Polo de eTc, en su post 7 preguntas antes de arrancar su blog corporativo, convertir un blog en una herramienta útil a la comunicación corporativa (o institucional) exige compromiso, un notable esfuerzo y sobre todo una total transparencia.
Se trata de condiciones sólo aptas para apasionados de la comunicación. La utilización de un blog como un medio para adquirir rápidamente una imagen innovadora, suele volverse contra el interesado y, como en el caso que nos ocupa, termina erosionando su credibilidad.
Ocasiones pérdidas
Poco después de las elecciones generales españolas de Marzo de 2004, Neus Arqués de Manfatta y David Boronat de Multiplica presentaron en el Internet Global Congress 2004 el estudio “La campaña electoral en Internet: una ocasión perdida”. En él se analiza la influencia de la comunicación on line en la estrategia electoral de los partidos políticos españoles. Para ello se analizaron sus sitios web y los sitios de candidatos desarrollados independientemente a las páginas de los partidos (en concreto los desaparecidos marianorajoy.es y zapateropresidente.com)
Según este estudio, en mayor o menor medida, todos los partidos españoles utilizaban Internet como “altavoz” mediático, pero ninguno lo hacía como un modo de recoger el feedback del electorado.
En el tiempo transcurrido desde la publicación de este estudio, muchas cosas han cambiado en la comunicación on line. Internet ha experimentado un importante salto cualitativo, que en los sitios de los partidos se refleja en un leve incremento de los canales de diálogo y participación. Sin embargo, como se recoge en el estudio ¿Utilizan los partidos políticos catalanes sus webs de manera persuasiva?, realizado por Multiplica con motivo de las elecciones catalanas de noviembre de 2006, los partidos políticos siguen sin definir una estrategia a largo plazo que intente aprovechar las verdaderas posibilidades que ofrece la red.
Este problema no es exclusivamente español, ni tan siquiera europeo. EE.UU. sigue siendo la referencia, y con pequeños matices la situación es similar en todos los países desarrollados. En general, los partidos de la oposición suelen mostrar algo más de audacia que los que gobiernan y los avances suelen coincidir con los períodos electorales. De hecho, se continúa apostando por webs de campaña y, aunque se empiezan a crear foros y otras vías de participación, por lo general los sitios no favorecen un diálogo en profundidad entre ciudadanos y dirigentes.
Cambio de rumbo
Todavía, la comunicación de los partidos e instituciones políticas tiende a utilizar estrategias massmediáticas, que difícilmente consiguen captar el interés de los ciudadanos, y mucho menos su confianza.
Las campañas electorales son percibidas con hastío y únicamente convencen a aquellos que ya estaban convencidos previamente. El bombardeo de marketing electoral, el continuo rediseño de logos y slogans (El caso de la Comunidad de Madrid, y su slogan “La suma de todos” que empieza a desplazar al propio logo oficial, sería un buen ejemplo) tiende a interpretarse por los ciudadanos como un gasto inútil, que además, sale de su propio bolsillo.
Cuando en el mundo empresarial comienza a asumirse que “Los mercados son conversaciones”, la figura del político subido al estrado lanzando un discurso construido por su equipo de asesores, empieza a resultar anacrónica. El escándalo generado en torno a la participación de Sarkozy y François Bayrou en Le Web 3. debe interpretarse en este sentido. Lo que indignó a los bloggers reunidos en París, pronto también resultará intolerable al resto de los ciudadanos.
Si los partidos políticos y las instituciones, verdaderamente aspiran a ser interlocutores válidos para los ciudadanos, deben cambiar su forma de comunicarse con ellos. Un cambio que no puede limitarse a la adopción, más o menos oportuna, de las tecnologías de moda. Las nuevas herramientas, no son un fin en sí mismas, sino un medio de favorecer una relación con los ciudadanos más sincera, más personal, más flexible y, sobre todo, más atenta a sus necesidades.
Sin esta reorientación, el divorcio entre la clase política y los electores es cuestión de tiempo.
Actualizacion
Febrero 2007
Recientemente Hillary Clinton y Barak Obama acaban de presentar en Internet sus candidaturas a las primarias demócratas. La elección de este medio, en absoluto casual, refleja la importancia que tiene la Web para los políticos norteamericanos.
Obama apuesta desde hace tiempo por los podcast, Edwards colgó su video de presentación en Youtube y muestra sus fotos de campaña en Flickr y Tom Vilsack emplea en su campaña sitios de redes sociales como My Space o Linkedln. Además, en mayor o menor medida, todos los candidatos programan encuentros digitales con los ciudadanos y ofrecen numerosos canales de participación.
Pero quizás el caso más llamativo en este arranque de campaña es el de Hillary Clinton, que en su mensaje de presentación “I’m in”, resume, casi literalmente, los principios que guían esta nueva forma de entender la comunicación política; “No estoy iniciando una campaña, estoy iniciando una conversación”
Todo parece indicar que, la larga campaña para las primarias demócratas (a 2 años vista) y la posterior campaña presidencial marcarán la evolución de las estrategias electorales en el resto del mundo, y por supuesto en España.