El valor de la simplicidad
Todos conocemos la sensación de hastío que produce enfrentarse a un nuevo y voluminoso manual de instrucciones. Es estonces cuando se hace más necesaria que nunca la reivindicación de la simplicidad. Un modo de entender la simplicidad como una apuesta por lo útil. Como un intento de huir de todo lo que, en el diseño, la tecnología, la comunicación o las artes, resulta innecesario.Hace tres años, en el número 1 de Flylosophy, hablamos de SIMPLICITY, un programa de investigación que acababa de nacer en el MIT y que planteaba un retorno al orden y la simplicidad en el convulso campo del diseño multimedia. Con el paso del tiempo, SIMPLICITY ha ido adquiriendo una mayor dimensión y sus planteamientos se han extendido del diseño a otros campos. De hecho, la simplicidad se ha revelado como uno de los valores más queridos por usuarios y consumidores, que encuentran en ella el equilibrio que ha perdido el mercado. Más allá de modas y estilos, la simplicidad pretende ser un modo de estar en el mundo opuesto a la confusión y el ruido. Simple no significa pobre. Es simple aquel diseño, aquella interfaz, aquella forma de comunicarnos nacida de la necesidad y en la que todo tiene un sentido. SIMPLICITY en el MIT Media LaboratoryJohn Maeda es profesor de Artes y Ciencias de la Comunicación en el MIT Media Lab. Pero también es un reputado diseñador gráfico y uno de los tecnólogos más influyentes del mundo. En palabras de Nicholas Negroponte “ John tiene un punto de vista diferente de casi todo” y eso, sin duda, se percibe en sus planteamientos. Desde sus primeros trabajos, Maeda ha promovido un acercamiento humanista a la tecnología. En 2004 fundó el programa SIMPLICITY, en el que se han implicado empresas como Lego, Toshiba, Samsung, Johnson & Johnson y Time. En palabras del propio Maeda “Nuestro cometido consiste en definir el valor de la simplicidad en la comunicación, la sanidad y el ocio. Juntos diseñamos prototipos de sistemas y tecnologías que señalan que la clave del éxito en el mercado pasa por la simplicidad de los productos”. Un enfoque nada común, ahora que el mercado se apoya, más que nunca, en los complejos entramados simbólicos que rodean a los productos y las marcas. SIMPLICITY aspira a superar la visión de la tecnología como un mundo cerrado y ajeno a nuestra experiencia. Para ello, Maeda y su equipo buscan un enfoque más positivo y centrado en el usuario. En 2006, Maeda escribió Las Leyes de la Simplicidad, un libro en el que plantea cómo favorecer la simplicidad en el diseño, la tecnología, los negocios y la vida. Maeda nos propone 10 leyes y 3 claves: - Reducir. La manera más sencilla de alcanzar la simplicidad es mediante la reducción razonada. - Organizar. La organización permite que un sistema complejo parezca más sencillo. - Tiempo. El ahorro de tiempo simplifica las cosas. - Aprendizaje. El conocimiento lo simplifica todo. - Diferencias. La simplicidad y la complejidad se necesitan entre sí. - Contexto. Lo que se encuentra en el límite de la simplicidad también es relevante. - Emoción. Es preferible que haya más emociones a que haya menos. - Confianza. Confiamos en la simplicidad. - Fracaso. En algunos casos nunca es posible alcanzar la simplicidad. - La única. La simplicidad consiste en quitar aquello que es obvio y añadir lo específico. Clave 1. Lejos. Más aparenta ser menos, simplemente alejándose, alejándose mucho. Clave 2. Abrir. La apertura simplifica la complejidad. Clave 3. Energía. Utiliza menos, gana más. La simplicidad y el mercadoLos objetos que nos rodean son cada vez más complejos, aun cuando la mayor parte de sus funciones no nos interesan demasiado. De hecho, sabemos que esas funciones más que dar respuesta a nuestras necesidades, buscan únicamente despertar en nosotros el deseo de poseerlos. Quizás por eso, son cada vez más los usuarios que, agotados, aspiran a una tecnología sencilla. Algunas empresas han reparado en ello y están intentando explorar este camino. Philips es una de las compañías que ha apostado más claramente por la simplicidad. Especialmente a través de su línea Sense and Simplicity, desarrollada en colaboración con el Simplicity Lab, bajo la supervisión del propio Maeda. Según Sense and Simplicity, “La vida ya es suficientemente complicada y la tecnología no debería complicarla aún más. El compromiso de Philips es crear tecnología con sentido común. Tecnología que sea fácil de usar. Tecnología diseñada para nuestra forma de vivir y trabajar. En otras palabras, tecnología que sea pura simplicidad”. Pero Sense and Simplicity, además del diseño de productos de consumo, aspira a tener una dimensión mayor. El propio Maeda lo subraya cuando explica cómo, a pesar de su desconfianza inicial, ha comprobado que Philips pretende no tanto crear una nueva línea de productos o reforzar su imagen de marca, como crear un nuevo concepto empresarial basado en la simplicidad. Un modelo de negocio más sencillo y eficaz. También otras empresas se sienten atraídas por el poder de la simplicidad. De hecho, este concepto está muy presente en productos tecnológicos de referencia, como el iPod, el iPhone o la consola Wii; objetos que satisfacen nuestras necesidades a través de un funcionamiento intuituvo y un aspecto muy, muy sencillo. Estos objetos se muestran ante nosotros tan limpios y desnudos como una hoja de papel en blanco. Frente a la lógica de las marcas, en ellos la marca está casi escondida, sin la menor intención de imponerse al usuario. Son objetos que se nos ofrecen como acompañantes sensibles y dispuestos a adaptarse a nuestra personalidad, a convertirse en parte de nuestra identidad. Un paso más allá se situa Muji, abreviatura de Mujirushi Ryohin (en japonés, productos de calidad sin marca). Muji es una empresa japonesa que en apenas 25 años se ha extendido por toda Europa, convirtiendo sus tiendas en auténticos centros de peregrinación. Después de abrir su primera tienda española en Barcelona, hace poco inauguraron otra en Madrid. Muebles, juguetes, regalos, accesorios de cocina, productos de belleza, objetos de papelería, gadgets, ropa de casa y de la otra... componen un catálogo formado por más de 7000 productos. Siempre funcionales, prácticos y con un diseño tan exquisito como simple.
En general, están creados empleando materiales sencillos, frecuentemente reciclados y mediante procesos de fabricación respetuosos con el medio ambiente. Su embalaje se limita a un sencillo cartón o un simple plástico. En Muji prescinden de todo lo innecesario y por cierto... no son caros.  Pero el interés por la simplicidad no es una exclusiva de las grandes empresas. Nuestro querido Flores en el Ático ofrece montones de ejemplos de pequeñas empresas que basan su trabajo en esta idea.
Compañías como Nume, fabricante de juguetes de cartón; la japonesas Vinta y Floyd, con productos tan “simplicity” como la Lamp Shaped Lamp, o los hoteles Básico, en Playa del Carmén (México), y Casa Camper en Barcelona, son una muestra de la influencia de la simplicidad en la decoración y el diseño industrial. Salvando las distancias (por ejemplo, en relación a sus políticas de precios), se trata de objetos que como el iPod o la Wii, responden a una idea muy precisa de perfección: Objetos y lugares esenciales y perfectamente lisos, tanto desde el punto de vista material, como desde el simbólico.
Supernormal y los objetos humildes
Supernormal es una exposición que recoge más de 200 objetos de uso cotidiano, en la mayoría de los casos de autor desconocido, y que gracias a su eficacia se han convertido en imprescindibles. Comisariada por Naoto Fukasawa, creador desde su empresa Plusminuszero de diseños para Muji, Nike y Toshiba, y por Jasper Morrison, creador de productos para Alessi, Capellini y Vitra, la exposición se ha presentado hasta ahora en Tokio, Londres y Milán. Supernormal nos presenta objetos cercanos y que a fuerza de verlos cada día, se han vuelto invisibles. Objetos como el boli y el encendedor Bic, la cafetera Bialetti, el clip o el tradicional vaso liso, presente en todo bar español que se precie. En una entrevista realizada con ocasión de la exposición, Morrison y Fukasawa explican cómo, frecuentemente los objetos que nos rodean tienden a alejarse de la simplicidad y la utilidad. “Nos disgusta la tendencia de los jóvenes diseñadores, en particular, a crear objetos espectaculares y superficiales para generar cobertura mediática, más que para ser usados. Ahora, se crean nuevas versiones de objetos ya inventados para hacerlos parecer más excitantes y atractivos, sin considerar si son necesarios o no. No nos oponemos a que los viejos objetos sean reemplazados sino a los diseños pensados sólo para atraer la atención del público. Los diseñadores no piensan en crear lo ordinario, temen todo el tiempo que sus objetos sean tildados de normales ya que ese término ha derivado en aburrido”. Muy similar es el planteamiento de Humble Masterpieces, exposición organizada por el MOMA en 2005 y comisariada por Paola Antonelli. La exposición presenta una selección de casi 120 objetos sencillos, desde el Post-It al Tampax pasando por la cremallera, la navaja multiusos o el walkman. Objetos anónimos e imprescindibles, nacidos de la necesidad y que muestran un extraordinario equilibrio entre forma y función. Objetos que nos invitan a entender el diseño como un ejercicio de honestidad y no como el alarde de egocentrismo al que nos tienen acostumbrados los diseñadores de renombre. En estos objetos humildes, no es la personalidad del diseñador la que se proyecta sobre el producto, sino que somos nosotros quienes modelamos su identidad. Sin duda, en un entorno tan complejo como el actual, en el que la información y los productos se suceden en un ciclo vital cada vez más corto, redescubrir la simplicidad se convierte en un paso fundamental para poder administrar con sentido nuestra relación con los objetos, nuestra forma de comunicarnos y nuestro modo de estar en el mundo. Etiquetas: hiperconsumo, lifestyle, sostenibilidad, tecnologia, tendencias
Los otros buscadores
 Los grandes buscadores son los amos de la Red. Lideran todos los rankings y su influencia se extiende mucho más allá de su capacidad para encontrar información. Se han convertido en auténticas plataformas mediáticas, enormes centros de poder sin los que no puede entenderse la evolución de la sociedad digital.
Sin embargo, a la hora de la verdad, los buscadores genéricos ofrecen un enorme volumen de información no siempre demasiado relevante. Si de verdad necesitas búsquedas de calidad, hay opciones mucho más recomendables que la simple consulta a Google.
Hablemos un poco acerca de ellas.
El liderazgo de los grandes buscadores parece indiscutible. Puede que a medio plazo aparezcan nuevas plataformas capaces de competir con Google o Yahoo (¿qué tal MySpace o Baidu? El buscador chino ya figura en el puesto 7 del ranking mundial), pero por el momento, nadie está en disposición de medirse con ellos. Además, su hiperactiva política de adquisiciones, los sitúa en el centro de todo lo que se cuece en Internet. Si algo cambia en la Red, ellos están allí.
Si no existes en estos buscadores, simplemente no existes. La obsesión por estar bien posicionado en estos buscadores ha favorecido la proliferación de empresas SEO (Search Engine Optimization), que mediante métodos más o menos éticos y más o menos eficaces ofrecen aparecer en los primeros puestos.
Sin embargo, en la práctica no se puede hacer demasiado para conseguirlo. Los grandes buscadores como Google, Yahoo!, Altavista, Windows Live o Ask y las infinitas variantes desarrolladas a partir de sus motores de búsqueda, son aplicaciones que rastrean la red indexando información en sus enormes bases de datos. Para ello se valen de un software específico, los llamados robots o spiders, que recopilan información sobre los contenidos, la estructura y las palabras clave de las webs que encuentran a su paso.
Los principales motores de búsqueda cuentan con robots propios (como Googlebot y Msnbot) que rastrean la información según diferentes criterios. Éstos pueden atraer visitas a un sitio, pero también pueden colapsarlo a través de su insistente búsqueda de datos. De hecho, una medida SEO básica para preservar la privacidad de nuestros contenidos, consiste en crear un archivo, robot.txt, que indique a los robots qué partes de nuestro sitio pueden explorar y cuáles les están vedadas.
Al hacer una consulta en uno de estos buscadores, la aplicación revisa las bases de datos creadas con la información recopilada por los robots y, en función de ella, genera automáticamente un listado de resultados.
En este listado, los enlaces aparecen ordenados según el nivel de relevancia otorgado a cada sitio por los algoritmos propios de cada buscador. Éstos valoran aspectos como el tráfico, la cantidad y calidad de los links dirigidos al sitio y hasta 200 variables más. Los algoritmos constituyen el alma del buscador y lógicamente son secretos. Además, están sometidos a continuos cambios que tratan de mejorar la calidad de sus criterios de relevancia y, de paso, despistar a los listillos. Al fin y al cabo, de su fiabilidad e independencia depende el prestigio del buscador.
El resultado de este proceso es una enorme cantidad de información que, como es bien sabido, resulta imposible gestionar. Cualquier búsqueda genera cientos de miles de resultados, lo que en la práctica supone que el usuario consultará como mucho los 10 ó 20 primeros enlaces. De este modo, el inmenso volumen de información suministrado por el sistema, no implica necesariamente resultados más precisos. Los grandes buscadores genéricos y sus sofisticados algoritmos se convierten así en herramientas menos precisas de lo que a simple vista podría esperarse.
Buscadores Verticales
 Para solucionar este problema surgen los buscadores verticales o temáticos. Buscadores especializados en sectores específicos y que por tanto ofrecen menos resultados, pero más precisos. Los robots de los buscadores verticales rastrean únicamente sitios con contenidos relacionados con un tema concreto, lo que además de favorecer búsquedas más eficaces, les permite rastrearlos con más frecuencia y en consecuencia, ofrecer datos más actualizados. Además, estos buscadores, pueden incluir en su interfaz recursos y herramientas acordes a las necesidades del sector específico que tratan, lo que en ocasiones puede ser de gran utilidad (por ejemplo, en el caso de los buscadores de imágenes o de vídeos, como el popular Youtube). Ejemplos de este tipo de aplicaciones son los buscadores de blogs, como el remozado Technorati, su rival Google Blog Search, Icerocket o el español Agregax, los mencionados buscadores de vídeos o los buscadores de imágenes como Picsearch, Pikeo o el imprescindible Flickr, por citar únicamente algunos de los más conocidos. También sitios como Shoomo, Kelkoo, Twenga y Gooster, dedicados a comparar precios, son considerados buscadores especializados. Incluso los agregadores de contenidos como Bloglines, Rojo, Feedburner o Netvites, que a través de la sindicación a una serie de sitios seleccionados por el usuario, permiten acceder a sus contenidos sin necesidad de visitar cada uno de ellos, plantean un modelo de búsqueda vertical, dotada de una importante componente social. En realidad, hay tantos buscadores verticales que empiezan a proliferar los “buscadores de buscadores”, como el español Buscopio, que tratan de poner orden entre tanta variedad. La influencia de estos nuevos buscadores no se limita a su capacidad para ofrecernos información. En algunos sectores, como el turístico, los buscadores verticales se han convertido en herramientas capaces de imponer nuevas formas de consumo. Este es el caso de buscadores de viajes como Kayak, Mobissimo, eDreams, Vueling o de buscadores de vuelos como Cheapflight, SideStep, Farecast, Skyscanner o el español Trabber, tremendamente populares y responsables de una auténtica transformación del sector. El propio Google parece haber tomado conciencia de la necesidad de ofrecer búsquedas más especializadas y ha lanzado Google Custom Search Engine y Google Co-op, aplicaciones que permiten integrar y construir buscadores personalizados a partir del motor de Google. En el caso de Google Co-op, además de escoger las url’s en que se desea buscar información, se incluyen herramientas colaborativas, que permiten ajustar los criterios de selección a través de la “inteligencia colectiva” de los usuarios. Todo muy, muy 2.0. El hombre contra la máquinaLlegados a este punto, los buscadores se han convertido en herramientas demasiado valiosas como para dejarlas en manos de robots y algoritmos. Además, es evidente que a fecha de hoy ningún buscador puede competir con la capacidad de selección y análisis semántico de un especialista “humano”(aunque quizás no del tipo de Ms. Dewey). De hecho, todo apunta a que el futuro de los buscadores pasa por combinar la búsqueda automática y la basada en criterios humanos. En el caso de los buscadores verticales, cuando tratan temáticas muy especializadas, tan sólo la selección humana puede dotar de sentido a la información. En estos casos, las tecnologías de búsqueda automatizada suelen complementarse con el criterio de los usuarios que clasifican la información mediante tags. Desde otro enfoque, pero también buscando la integración de las búsquedas automáticas y las humanas, están apareciendo nuevos buscadores que intentan arañar a Google parte de su cuota de mercado. Éste es el caso de Mahalo, un buscador cuyos resultados se redactan manualmente por un equipo de 40 editores especializados. Estos “nuevos mártires de la información” seleccionan las consultas más frecuentes y escriben los resultados uno a uno. Hasta el momento han creado 4.000 páginas para unas 50.000 búsquedas diferentes. El truco reside en que los resultados se complementan con los de Google (los chicos de Mahalo los llaman “our friends at Google”), de modo que incluso cuando se realiza una búsqueda que no ha sido desarrollada por los esforzados editores, el usuario siempre dispondrá de los resultados de Google. Similar es el funcionamiento de ChaCha, un buscador en fase beta, que combina resultados obtenidos mediante un algoritmo con otros sugeridos por “guías” que forman parte de una comunidad de asesores de búsqueda retribuidos por el buscador. Así, tras introducir el término de búsqueda y pulsar la opción "Search With Guide", se inicia una sesión en una sala de chat, donde un “guía” que previamente ha recibido una alerta en su equipo, nos asesora en la búsqueda. Nuestro nuevo amigo investiga, nos ofrece los resultados y tras comprobar que se adecuan a nuestras necesidades, se despide atentamente. A continuación, el sistema nos muestra los recursos utilizados por nuestro asistente y nos invita a calificar su trabajo mediante un sistema de puntuación. Quienes desconfíen de la “humanidad” de su guía o quieran conocer más acerca de él, pueden consultar su perfil. Desde un enfoque diferente, Hakia, también en fase beta, intenta combinar las búsquedas automatizadas con los criterios humanos. Hakia se define como "el primer buscador basado en significados”, ya que emplea un sistema semántico propietario que prioriza los resultados de las búsquedas en función su significado y no de los criterios empleados por los buscadores genéricos. De este modo, Hakia permite realizar búsquedas escritas en lenguaje común (fundamentalmente en inglés, aunque se defiende en otros idiomas) y no mediante las típicas cadenas de “keywords”. Al preguntar: “What is population of Japan?” Hakia responde: “The population of Japan is about 125,000,000, including approximately two million foreign residents. See this page.” Al introducir esta misma pregunta en Google, el resultado es el consabido listado de links, en el que tras la correspondiente revisión podremos encontrar el dato. En la misma línea se encuentra Powerset, otro buscador semántico basado en lenguaje natural, que aún no ha sido presentado oficialmente. Aunque en muchos casos se trata de proyectos en fase beta y los resultados aún no son tan espectaculares como podría esperarse, todos estos sitios muestran la voluntad de gestionar la información de un modo más natural, eficiente y fluido. Se trata de potenciar el significado y la calidad de la información frente a su volumen. Un enfoque muy cercano al concepto de Web semántica o Web 3.0., la dirección hacia la que apunta el futuro de Internet. Buscadores sociales En este contexto, los buscadores sociales se están revelando como una de las alternativas más interesantes. Se trata de buscadores, donde los resultados además de basarse en criterios de relevancia definidos mediante un algoritmo, se apoyan en la opinión de los usuarios.
Responden a tipologías muy diferentes que van desde los sitios centrados en búsquedas como Eurekster (beta) y Rollyo a las wikis como Wikipedia, Zimbio y Squidoo, los buscadores de tags como Thagoo o los marcadores sociales como Del.icio.us. Pero quizás los que cuentan con mayor proyección son los agregadores de noticias, sitios como Digg, Menéame, Gennio, Fresqui, Reddit… tremendamente activos y cada día más populares.
En estos sitios los usuarios se convierten en los grandes protagonistas del proceso de selección y clasificación de contenidos. Son ellos quienes promocionan a aquellos que consideran interesantes y penalizan a los que no les parecen suficientemente buenos.
Los sistemas de votación son variados y en general combinan el número de votos recibidos, con la “cualificación” de los usuarios que han votado. Ésta se establece en función de su grado de participación y del éxito de los contenidos que proponen.  Cuando un contenido obtiene un número elevado de votos, es promovido a la página principal, lo que se refleja en un considerable aumento del tráfico en la fuente original. Este crecimiento (se considera que una portada en Digg supone entre 20.000 y 50.000 visitas y en Menéame en torno a las 4.000) se concentra en pocas horas, pero mantiene su “onda expansiva” durante meses. De este modo, estos sitios se han convertido en el objeto de quienes desean potenciar su presencia on line. Sin embargo, las comunidades generadas en torno a estos buscadores son muy celosas de su independencia. Cuentan con una fuerte identidad, que se refleja en un protocolo propio en el que no se contempla la utilización de estos soportes como herramienta promocional. El autobombo y el spam están penalizados y los sistemas de control actúan violentamente con aquellos que se sirven del sistema para promocionar su propio sitio. Esto limita la utilización de los buscadores sociales en acciones de eMarketing y SEO. No obstante, son muchas las iniciativas que intentan explorar las posibilidades comerciales de unas plataformas dotadas de enorme energía, un fuerte carácter viral y que pueden resultar tremendamente eficaces en la monitorización y en la detección del clima social de una marca. Como ocurre con frecuencia, en relación a este tema se dan curiosas paradojas. Cada vez son más frecuentes los rumores sobre sitios que ofrecen dinero a usuarios avanzados para que promuevan noticias y consigan portadas. Sin embargo, todo puede ser mucho más sencillo. Estas plataformas, que actúan dentro de la nueva economía de la atención, ponen el máximo énfasis en los contenidos. Puede que sea algo más laborioso e implique buenas dosis de paciencia, pero de momento, allí donde no llegan las trampas, lo hacen los contenidos de calidad. Etiquetas: SEO, tecnologia, web 2.0
Google Maps y Google Earth. La imagen del mundo
El éxito de Google Maps y Google Earth pone de manifiesto cómo la información globalizada sólo alcanza todo su significado al integrarse en un contexto local. Más allá de los espectaculares mapas con imágenes tomadas por satélite, cada día, miles de usuarios enriquecen estas aplicaciones con sus modificaciones, mostrando cómo la creación colaborativa puede ser una valiosa estrategia empresarial."… En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisfacieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él...” Jorge Luis Borges, El Hacedor.Cuando en Abril de 2005 Google Maps comenzó a ofrecer en sus mapas imágenes por satélite (provenientes de la firma Keyhole, adquirida por Google) ya existían otros servicios que ofrecían mapas similares: Yahoo! Maps, MSN Virtual Earth o World Wind de la NASA eran los principales. Algunos de estos servicios ofrecían más recursos que Google Maps o los desarrollaban con mayor detalle. Por ejemplo, World Wind ofrece un mapa de la Luna mucho más completo que el limitadísimo Google Moon. Sin embargo, Google Maps ha conseguido convertirse en la referencia de este tipo de servicios. Sin duda en su éxito ha influido la visión estratégica de Google al ofrecer la posibilidad de realizar modificaciones sobre su sistema, las llamadas Google Maps Hacks. A través de Google Maps API (Application Programmers Interface), podemos extraer gratuitamente los datos de sus mapas para implementarlos en cualquier sitio web con la única condición de que sea de acceso gratuito. Google Maps se convierte de este modo en una plataforma de programación que permite crear nuevas aplicaciones.  Según el jovencísimo Bret Taylor, product manager de Google Maps, su equipo no puede pensar en todo lo que se pueden hacer con estos mapas, por lo que dejan las posibles aplicaciones en manos de los usuarios. Como señala Elástico, abrir tu código al mundo y permitir modificaciones, multiplica las virtudes del proyecto original en un tiempo récord. Esta filosofía ha reportado a Google grandes beneficios: cada día hay nuevas modificaciones y la Googlemapsmanía se está convirtiendo en un fenómeno de masas. Por el momento, Google ha conseguido asentar su liderazgo a través de su omnipresencia y en el futuro se reserva el derecho a insertar publicidad en sus mapas. Existen Google Maps Hacks de todo tipo. Desde las desarrolladas con la única intención de pasar el rato, a las que funcionan como soporte para proyectos sociales o empresariales. Aunque es complicado seleccionar entre tanta variedad, aquí os presentamos algunas de las más interesantes: Chicago Crime Map, se trata de una aplicación basada en cruzar la base de datos de la Policía de Chicago (de libre acceso) con Google Maps. Es uno de los primeros Google Maps Hacks y probablemente el más conocido. Al seleccionar el distrito, la hora y el tipo de delito se sitúan sobre el mapa de Chicago (la ciudad con mayor criminalidad de EEUU) las marcas correspondientes. 
HotMaps, este sitio constituye una de las mejores fusiones de Google Maps con los sitios de redes sociales. De hecho es el resultado de cruzar la base de datos del servicio de citas on line Craiglist (uno de los más populares del mundo) y Google Maps. Al hacer click sobre las señales del mapa, se despliega una viñeta con la fotografía y los datos de la persona seleccionada.
Housing Maps es una aplicación inmobiliaria que utiliza Google Maps para anunciar viviendas. Basta con seleccionar las opciones deseadas en el buscador (número de habitaciones, venta o alquiler, etc.) y las viviendas que corresponden a nuestras necesidades aparecen en el mapa.
En Madrid, Habitamos ofrece un servicio muy similar. En estos servicios, al seleccionar uno de los anuncios se abre una viñeta que muestra el interior de la vivienda y nos facilita el contacto con el vendedor.
Google Maps at Nighttime ofrece la hermosa versión nocturna de los mapas de Google Maps. Está desarrollado a partir de imágenes de la NASA y, aunque por el momento cuenta tan sólo con 7 niveles de zoom, cuando aumente su definición resultará indispensable.
Mapwow es una de las aplicaciones más originales ya que utiliza el motor de Google Maps sustituyendo las imágenes de la Tierra, por un mapa del universo Warcraft. Hará las delicias de los fanáticos.
Katrina 
El 3 de Septiembre de 2005 en plena resaca post Katrina, Google anunció que en Google Maps, al visualizar imágenes de New Orleans, se incluiría un botón rojo con la leyenda 'Katrina'.
Al pulsar sobre ese botón, se ofrecían imágenes de satélite de la zona tomadas el miércoles 31 de agosto, justo después de que el Huracán Katrina arrasase la ciudad. Las fotografías provenían de la compañía DigitalGlobe.
El botón 'Satellite' mostraba las imágenes obtenidas antes de la catástrofe, siendo posible comparar las imágenes pre y post Katrina. De este modo, muchos ciudadanos de New Orleans pudieron conocer casi en directo el estado de sus casas tras el huracán. Una de las imágenes más impresionantes es la del tristemente famoso Superdrome.
Paralelamente a este servicio aparecieron varias modificaciones de Google Maps que ofrecían recursos relacionados con el Katrina. Entre las principales destacan Flhurricane, que muestra el itinerario del huracán Katrina en su paso por la costa sur de EEUU; New Orleans Flood Map, que describía la situación actualizada de la ciudad, incluyendo las inundaciones causadas por el huracán Kate y Katrina Housing, actualmente deshabilitado, que ofrecía un localizador detallado de alojamiento para las víctimas del desastre.
Curiosamente tan rápido como se instaló el botón, fue posteriormente deshabilitado. Al poco tiempo del paso de Katrina, no quedaba rastro del botón rojo. Sin embargo, la utilización de esta herramienta para la prevención, análisis y cobertura de crisis similares es un importante valor añadido a sus aplicaciones relacionadas con el ocio y el negocio.
Google Earth 
Google Earth es un software gratuito, que muestra en 3d las mismas imágenes que Google Maps, aunque a diferencia de éste, no es un sitio web, sino una aplicación que se ejecuta en nuestro equipo.
Google Earth cuenta con una interfaz aún más atractiva y dinámica que la de Google Maps. La navegación que ofrece Google Earth, con “vuelos” directos desde el espacio exterior hasta cualquier punto del planeta, supone una experiencia completamente adictiva.
Sin embargo, igual que ocurre con Google Maps, la mayor aportación de Google Earth reside en el modo en el que se ha convertido en la plataforma sobre la que se desarrolla un proceso de creación colaborativa.
Google Earth permite georreferenciar información, situarla en los mapas y compartirla con otros usuarios. Desde sitios como Google Earth Community, Google Earth Hacks, Ogle Earth y Gearthblog cada día se enriquece el producto original con nuevos archivos creados por usuarios de todo el mundo. Los archivos tienen extensión .kmz y son documentos en formato KML (Keyhole Markup Lenguage) que permiten la inserción de datos complementarios.
 Así por ejemplo, la opción "buildings" incluida por defecto en Google Earth y que permite visualizar edificios en 3d en 38 ciudades de EEUU, ha sido implementada por miles de usuarios que crean nuevos archivos en los que se ofrecen desde edificios singulares (como las Petronas Towers en Kuala Lumpur, el desaparecido WTC en Nueva York o el Cristo de Corcovado en Río de Janeiro) a ciudades completas como Gibraltar o el casco histórico de Buenos Aires).
Incluir en Google Earth el movimiento actualizado de las nubes que rodean el planeta, seguir la trayectoria de los vuelos con origen o destino en los principales aeropuertos norteamericanos (actualizada cada 15 segundos) o situar sobre su lugar de nacimiento la fotografía, nombre y rango de cada uno de los muertos de las fuerzas de la Coalición Internacional en Irak y Afganistán son algunas de las posibilidades de esta herramienta.
Empiezan a surgir incluso proyectos artísticos desarrollados integramente sobre este soporte. Es el caso del trabajo del brasileño Rick Silva, Satellite Jockey, que ofrece inspiradas composiciones basadas en modificaciones sobre Google Earth. De nuevo, vía Elástico.
Su aplicación al mundo de la empresa parece inevitable. Ya ha comenzado a introducirse en los sectores turístico e inmobiliario. También en el campo de la automoción, la integración de Google Earth en los navegadores que incorporan los vehículos de Honda y Volkswagen muestra cómo la rentabilidad de este producto no ha hecho más que empezar.
Pero quizás la principal aplicación empresarial de las modificaciones de Google Maps y Google Earth se desarrolla en el campo de la publicidad. Compañias como, Jeep, Adidas, la revista Maxim o la cadena de televisión HBO (para su serie The Sopranos) están explorando con éxito las posibilidades publicitarias de estos servicios.
AJAX 
Técnicamente Google Maps y Google Earth se consideran dos de los mejores ejemplos del nuevo tipo de navegación por contenidos basada en AJAX.
AJAX (Asynchronous JavaScript And XML) es una combinación de tecnologías preexistentes (básicamente HTML, Javascript y XML) que permite una navegación mucho más rápida e intuitiva. Constituye uno de los pilares de la controvertida Web 2.0.
En los sistemas desarrollados mediante AJAX, la interacción no se basa en la solicitud de documentos aislados a un servidor, sino que a través del sistema los contenidos se actualizan dinámicamente, en tiempo real. Por tanto no es necesario esperar ya que un motor de navegación intercambia datos con el servidor de modo continuo.
Google ha sido hasta ahora el mayor impulsor de AJAX, al usar esta tecnología en algunas de sus principales aplicaciones, como Google Groups, Google Suggest o Gmail, además de Google Maps y Google Earth.
De hecho, desde Google se muestran muy orgullosos de este nuevo sistema de navegación “draggable”, que elimina la tradicional navegación mediante clicks y que a juicio de algunos cambiará nuestro modo de viajar a través de la información.
Think global, Do local 
Los mapas han sido siempre nuestro modo de retratar el mundo, el reflejo más preciso de nuestra forma de entenderlo. Tradicionalmente, los mapas han reflejado mucho más que el perfil geográfico de la Tierra. Más allá de nuestras certezas, los mapas han mostrado nuestros límites. A través de lugares como Finisterre se mostraba no sólo el fin del mundo conocido, sino sobre todo, el fin de la experiencia.
En los mapas antiguos se representaban monstruos en las zonas oscuras, en los lugares donde habitaba lo desconocido. Hoy Google Maps y Google Earth nos sitúa ante un mundo sin zonas oscuras, ante un mundo transparente, donde los monstruos ya no habitan en un lugar concreto. Cada rincón de nuestro planeta se muestra con escalofriante nitidez, terriblemente bien iluminado. Estos servicios que apenas han empezado a funcionar, son además de grandes herramientas, extraordinarios soportes para pensar el presente.
Sin duda, una de las primeras reflexiones que surge ante ellos y ante la tendencia a la obsesiva creación de mapas es la necesidad de reapropiación de los lugares en los que vivimos.
En un contexto globalizado, surge la necesidad de reubicarnos, de encontrar nuestro lugar. Lo local, liberado de atavismos, se revaloriza. La información globalizada sólo adquiere sentido al ser integrada en un contexto local.
Sin duda, los mapas de Google nos transmiten un mensaje muy claro “Global es, o debe ser, Local”.
Etiquetas: mundos virtuales, tecnologia, web 2.0
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