Second Life: como la vida misma

Second Life. Tras oir que consistía en "una especie de vida virtual donde la gente hasta se afilia a grupos terroristas y la arma frente a centros comerciales" dije: "Vale, no hay por qué esperar a que salga Grand Theft Auto IV." Con gran ilusión instalé el sencillo programa en mi equipo y me lancé a una poligónica aventura llena de mendigos y pervertidos que, naturalmente, me incluía.


Tras dedicar un buen rato a pasar un tedioso tutorial -justificado por mis enormes ansias de inmolarme frente a un McDonald's- descubro que me encuentro sin blanca y con un aspecto de pardillo bastante cercano a la cruda realidad. Mi elección de una versión gratuita del programa, en vez de la de suscripción vía Visa o Mastercard domiciliada automáticamente cada mes a mi cuenta bancaria, me había convertido sistemáticamente en un indeseable castigado de por vida a dar la brasa a cada "fashion victim" o fea/gorda camuflada bajo un avatar de despampanante colegiala hentai, preguntando cómo habían conseguido esos fantásticos atuendos y recibiendo la brillante respuesta de "Con mucho trabajo, tiempo y dinero".

Todo este conocimiento me daba autoconfianza para -a pesar de mis pintas de espantapájaro- aventurarme a invitar a una bien modelada incauta a una copa (con una de las limosnas que me había dado uno que pasaba por allí). Y cuál fue mi sorpresa cuando descubro que resulta tan difícil hacerse con ella como en la vida misma (es decir, difícil).

Tras una inevitable sucesión de calabazas, encuentro un músico ambulante al cual no dudo en interrogar, hasta que averiguo que se tira horas delante del ordenador para "ganar dinero" que le echa la gente... También me encuentro apasionados camareros, que en su vida real también trabajan de camareros, y que se pasan el día empleados en un bar virtual para... servir copas virtuales.

Y hay casinos. Casinos montados por algún grupo de listos para sacar los 4 duros que llevan los que pasan por ahí. Y si me fío poco de las tragaperras del bar de mi barrio, imagínense las tragaperras virtuales estas.

El caso es que soy un nostálgico del "Vice City". Así que tras indagar un poco descubro que no sólo no hay motosierra ni katana, sino que tampoco se puede desgraciar a tortas a cualquier despistado caminante. Eso sí... sexo hay a raudales. Hay incluso "Clubs" nocturnos (y no tan nocturnos) donde -si alguien se deja- se puede uno echar una carcajada viendo al monigote en acción. Así que sexo sí, pero nada de bombas ni ir por ahí matando a gente. De hecho, si se ve alguna anomalía, existe un Departamento que da la bienvenida a cualquier denuncia.

Así que tras varias horas de investigación, mi profunda decepción al no encontrar la auténtica libertad me lleva a desinstalar el juego a toda prisa. Second Life no se trata más que de una segunda oportunidad para todos aquellos que suspiran por el Sueño Americano. Y aún así, hay gente que lo fastidia. Consiguen quitarse el careto y las pintas que tienen para sustituirlas por unas de Action Man y actor de Hollywood (aunque, naturalmente, hay excepciones). Así que mucha gente viviría otra vez sólo para comprarse todo aquello que no pudo comprarse en su vida de oficinista de 8 a 5.

Existen trabajos, existen propiedades sólo para aquellos que "han trabajado mucho", existe el sexo, los coches, los bares. Todo lo imaginable orientado al dinero. Second Life es la América que Bush querría levantar. Una tierra sin bombas, sin violencia, con una sumisión absoluta de una población zombi alimentada por el dinero y la fantasía estética y material: ropas, joyas, coches y propiedades. Pero, como en la vida misma, una tierra sin libertades reales. Un sitio donde no puedes realmente decidir si quieres invadir la libertad otro. Un sitio donde no puedo partirte la cara si me da la gana y te tengo cerca. Una lástima. Porque, ¿de qué demonios sirve vivir otra vez para poner copas a gente que confunde el juego con un website de contactos?

Second Life no se queda sino en un buen intento de desarrollar una realidad virtual, pero su completo cinismo -muy propio de una cultura que aborrece los besos en el cine pero que cuenta con la mayor industria pornográfica del mundo- la sepultan en la categoría de "sistema de mensajería instantánea con algo más que emoticonos".

Habrá que esperar a que salga GTA IV. Viva.

Dani Caracas

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Los otros buscadores

Los grandes buscadores son los amos de la Red. Lideran todos los rankings y su influencia se extiende mucho más allá de su capacidad para encontrar información. Se han convertido en auténticas plataformas mediáticas, enormes centros de poder sin los que no puede entenderse la evolución de la sociedad digital.

Sin embargo, a la hora de la verdad, los buscadores genéricos ofrecen un enorme volumen de información no siempre demasiado relevante. Si de verdad necesitas búsquedas de calidad, hay opciones mucho más recomendables que la simple consulta a Google.


Hablemos un poco acerca de ellas.


El liderazgo de los grandes buscadores parece indiscutible. Puede que a medio plazo aparezcan nuevas plataformas capaces de competir con Google o Yahoo (¿qué tal MySpace o Baidu? El buscador chino ya figura en el puesto 7 del ranking mundial), pero por el momento, nadie está en disposición de medirse con ellos. Además, su hiperactiva política de adquisiciones, los sitúa en el centro de todo lo que se cuece en Internet. Si algo cambia en la Red, ellos están allí.

Si no existes en estos buscadores, simplemente no existes. La obsesión por estar bien posicionado en estos buscadores ha favorecido la proliferación de empresas SEO (Search Engine Optimization), que mediante métodos más o menos éticos y más o menos eficaces ofrecen aparecer en los primeros puestos.

Sin embargo, en la práctica no se puede hacer demasiado para conseguirlo. Los grandes buscadores como Google, Yahoo!, Altavista, Windows Live o Ask y las infinitas variantes desarrolladas a partir de sus motores de búsqueda, son aplicaciones que rastrean la red indexando información en sus enormes bases de datos. Para ello se valen de un software específico, los llamados robots o spiders, que recopilan información sobre los contenidos, la estructura y las palabras clave de las webs que encuentran a su paso.

Los principales motores de búsqueda cuentan con robots propios (como Googlebot y Msnbot) que rastrean la información según diferentes criterios. Éstos pueden atraer visitas a un sitio, pero también pueden colapsarlo a través de su insistente búsqueda de datos. De hecho, una medida SEO básica para preservar la privacidad de nuestros contenidos, consiste en crear un archivo, robot.txt, que indique a los robots qué partes de nuestro sitio pueden explorar y cuáles les están vedadas.

Al hacer una consulta en uno de estos buscadores, la aplicación revisa las bases de datos creadas con la información recopilada por los robots y, en función de ella, genera automáticamente un listado de resultados.

En este listado, los enlaces aparecen ordenados según el nivel de relevancia otorgado a cada sitio por los algoritmos propios de cada buscador. Éstos valoran aspectos como el tráfico, la cantidad y calidad de los links dirigidos al sitio y hasta 200 variables más. Los algoritmos constituyen el alma del buscador y lógicamente son secretos. Además, están sometidos a continuos cambios que tratan de mejorar la calidad de sus criterios de relevancia y, de paso, despistar a los listillos. Al fin y al cabo, de su fiabilidad e independencia depende el prestigio del buscador.

El resultado de este proceso es una enorme cantidad de información que, como es bien sabido, resulta imposible gestionar. Cualquier búsqueda genera cientos de miles de resultados, lo que en la práctica supone que el usuario consultará como mucho los 10 ó 20 primeros enlaces. De este modo, el inmenso volumen de información suministrado por el sistema, no implica necesariamente resultados más precisos. Los grandes buscadores genéricos y sus sofisticados algoritmos se convierten así en herramientas menos precisas de lo que a simple vista podría esperarse.

Buscadores Verticales


Para solucionar este problema surgen los buscadores verticales o temáticos. Buscadores especializados en sectores específicos y que por tanto ofrecen menos resultados, pero más precisos. Los robots de los buscadores verticales rastrean únicamente sitios con contenidos relacionados con un tema concreto, lo que además de favorecer búsquedas más eficaces, les permite rastrearlos con más frecuencia y en consecuencia, ofrecer datos más actualizados.

Además, estos buscadores, pueden incluir en su interfaz recursos y herramientas acordes a las necesidades del sector específico que tratan, lo que en ocasiones puede ser de gran utilidad (por ejemplo, en el caso de los buscadores de imágenes o de vídeos, como el popular Youtube).

Ejemplos de este tipo de aplicaciones son los buscadores de blogs, como el remozado Technorati, su rival Google Blog Search, Icerocket o el español Agregax, los mencionados buscadores de vídeos o los buscadores de imágenes como Picsearch, Pikeo o el imprescindible Flickr, por citar únicamente algunos de los más conocidos. También sitios como Shoomo, Kelkoo, Twenga y Gooster, dedicados a comparar precios, son considerados buscadores especializados. Incluso los agregadores de contenidos como Bloglines, Rojo, Feedburner o Netvites, que a través de la sindicación a una serie de sitios seleccionados por el usuario, permiten acceder a sus contenidos sin necesidad de visitar cada uno de ellos, plantean un modelo de búsqueda vertical, dotada de una importante componente social.


En realidad, hay tantos buscadores verticales que empiezan a proliferar los “buscadores de buscadores”, como el español Buscopio, que tratan de poner orden entre tanta variedad.

La influencia de estos nuevos buscadores no se limita a su capacidad para ofrecernos información. En algunos sectores, como el turístico, los buscadores verticales se han convertido en herramientas capaces de imponer nuevas formas de consumo. Este es el caso de buscadores de viajes como Kayak, Mobissimo, eDreams, Vueling o de buscadores de vuelos como Cheapflight, SideStep, Farecast, Skyscanner o el español Trabber, tremendamente populares y responsables de una auténtica transformación del sector.

El propio Google parece haber tomado conciencia de la necesidad de ofrecer búsquedas más especializadas y ha lanzado Google Custom Search Engine y Google Co-op, aplicaciones que permiten integrar y construir buscadores personalizados a partir del motor de Google. En el caso de Google Co-op, además de escoger las url’s en que se desea buscar información, se incluyen herramientas colaborativas, que permiten ajustar los criterios de selección a través de la “inteligencia colectiva” de los usuarios. Todo muy, muy 2.0.

El hombre contra la máquina


Llegados a este punto, los buscadores se han convertido en herramientas demasiado valiosas como para dejarlas en manos de robots y algoritmos. Además, es evidente que a fecha de hoy ningún buscador puede competir con la capacidad de selección y análisis semántico de un especialista “humano”(aunque quizás no del tipo de Ms. Dewey). De hecho, todo apunta a que el futuro de los buscadores pasa por combinar la búsqueda automática y la basada en criterios humanos.

En el caso de los buscadores verticales, cuando tratan temáticas muy especializadas, tan sólo la selección humana puede dotar de sentido a la información. En estos casos, las tecnologías de búsqueda automatizada suelen complementarse con el criterio de los usuarios que clasifican la información mediante tags.

Desde otro enfoque, pero también buscando la integración de las búsquedas automáticas y las humanas, están apareciendo nuevos buscadores que intentan arañar a Google parte de su cuota de mercado. Éste es el caso de Mahalo, un buscador cuyos resultados se redactan manualmente por un equipo de 40 editores especializados. Estos “nuevos mártires de la información” seleccionan las consultas más frecuentes y escriben los resultados uno a uno. Hasta el momento han creado 4.000 páginas para unas 50.000 búsquedas diferentes. El truco reside en que los resultados se complementan con los de Google (los chicos de Mahalo los llaman “our friends at Google”), de modo que incluso cuando se realiza una búsqueda que no ha sido desarrollada por los esforzados editores, el usuario siempre dispondrá de los resultados de Google.
Similar es el funcionamiento de ChaCha, un buscador en fase beta, que combina resultados obtenidos mediante un algoritmo con otros sugeridos por “guías” que forman parte de una comunidad de asesores de búsqueda retribuidos por el buscador.

Así, tras introducir el término de búsqueda y pulsar la opción "Search With Guide", se inicia una sesión en una sala de chat, donde un “guía” que previamente ha recibido una alerta en su equipo, nos asesora en la búsqueda. Nuestro nuevo amigo investiga, nos ofrece los resultados y tras comprobar que se adecuan a nuestras necesidades, se despide atentamente. A continuación, el sistema nos muestra los recursos utilizados por nuestro asistente y nos invita a calificar su trabajo mediante un sistema de puntuación. Quienes desconfíen de la “humanidad” de su guía o quieran conocer más acerca de él, pueden consultar su perfil.


Desde un enfoque diferente, Hakia, también en fase beta, intenta combinar las búsquedas automatizadas con los criterios humanos. Hakia se define como "el primer buscador basado en significados”, ya que emplea un sistema semántico propietario que prioriza los resultados de las búsquedas en función su significado y no de los criterios empleados por los buscadores genéricos.

De este modo, Hakia permite realizar búsquedas escritas en lenguaje común (fundamentalmente en inglés, aunque se defiende en otros idiomas) y no mediante las típicas cadenas de “keywords”. Al preguntar: “What is population of Japan?” Hakia responde: “The population of Japan is about 125,000,000, including approximately two million foreign residents. See this page. Al introducir esta misma pregunta en Google, el resultado es el consabido listado de links, en el que tras la correspondiente revisión podremos encontrar el dato. En la misma línea se encuentra Powerset, otro buscador semántico basado en lenguaje natural, que aún no ha sido presentado oficialmente.

Aunque en muchos casos se trata de proyectos en fase beta y los resultados aún no son tan espectaculares como podría esperarse, todos estos sitios muestran la voluntad de gestionar la información de un modo más natural, eficiente y fluido. Se trata de potenciar el significado y la calidad de la información frente a su volumen. Un enfoque muy cercano al concepto de Web semántica o Web 3.0., la dirección hacia la que apunta el futuro de Internet.

Buscadores sociales

En este contexto, los buscadores sociales se están revelando como una de las alternativas más interesantes. Se trata de buscadores, donde los resultados además de basarse en criterios de relevancia definidos mediante un algoritmo, se apoyan en la opinión de los usuarios.

Responden a tipologías muy diferentes que van desde los sitios centrados en búsquedas como Eurekster (beta) y Rollyo a las wikis como Wikipedia, Zimbio y Squidoo, los buscadores de tags como Thagoo o los marcadores sociales como Del.icio.us. Pero quizás los que cuentan con mayor proyección son los agregadores de noticias, sitios como Digg, Menéame, Gennio, Fresqui, Reddit… tremendamente activos y cada día más populares.

En estos sitios los usuarios se convierten en los grandes protagonistas del proceso de selección y clasificación de contenidos. Son ellos quienes promocionan a aquellos que consideran interesantes y penalizan a los que no les parecen suficientemente buenos.

Los sistemas de votación son variados y en general combinan el número de votos recibidos, con la “cualificación” de los usuarios que han votado. Ésta se establece en función de su grado de participación y del éxito de los contenidos que proponen.


Cuando un contenido obtiene un número elevado de votos, es promovido a la página principal, lo que se refleja en un considerable aumento del tráfico en la fuente original. Este crecimiento (se considera que una portada en Digg supone entre 20.000 y 50.000 visitas y en Menéame en torno a las 4.000) se concentra en pocas horas, pero mantiene su “onda expansiva” durante meses. De este modo, estos sitios se han convertido en el objeto de quienes desean potenciar su presencia on line.

Sin embargo, las comunidades generadas en torno a estos buscadores son muy celosas de su independencia. Cuentan con una fuerte identidad, que se refleja en un protocolo propio en el que no se contempla la utilización de estos soportes como herramienta promocional. El autobombo y el spam están penalizados y los sistemas de control actúan violentamente con aquellos que se sirven del sistema para promocionar su propio sitio.

Esto limita la utilización de los buscadores sociales en acciones de eMarketing y SEO. No obstante, son muchas las iniciativas que intentan explorar las posibilidades comerciales de unas plataformas dotadas de enorme energía, un fuerte carácter viral y que pueden resultar tremendamente eficaces en la monitorización y en la detección del clima social de una marca.

Como ocurre con frecuencia, en relación a este tema se dan curiosas paradojas. Cada vez son más frecuentes los rumores sobre sitios que ofrecen dinero a usuarios avanzados para que promuevan noticias y consigan portadas. Sin embargo, todo puede ser mucho más sencillo. Estas plataformas, que actúan dentro de la nueva economía de la atención, ponen el máximo énfasis en los contenidos. Puede que sea algo más laborioso e implique buenas dosis de paciencia, pero de momento, allí donde no llegan las trampas, lo hacen los contenidos de calidad.

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Política 2.0

deanforamerica

La evolución de Internet está transformando nuestro modo de comunicarnos. Los ciudadanos, los usuarios, los clientes, ya no nos conformamos con consumir la información que otros nos ofrecen. Queremos opinar y participar.

Esta transformación, que afecta a todos los campos de la comunicación, influye también en la relación que se establece entre los ciudadanos y la política. Es la Política 2.0.

Los partidos políticos aún no parecen conscientes de la creciente influencia de Internet en la formación de la opinión de los ciudadanos. Sin embargo, en un contexto en el que los medios de comunicación tradicionales y las campañas de comunicación masiva tienen cada vez menos credibilidad, dirigir la mirada hacía la Red parece más que oportuno.

Hasta ahora, el acercamiento de los políticos a la Web 2.0 ha sido más cosmético que real. En general, se ha basado en la imitación superficial de modelos muy comentados y poco estudiados (fundamentalmente la campaña de Howard Dean en las primarias demócratas de 2004), y no en una verdadera voluntad de adaptarse a las nuevas formas de comunicación.

La campaña de Dean, organizada en torno al sitio deanforamerica.com (lanzado casi un año antes de las elecciones y redirigido tras estas al dominio blogsforamerica.com) se basó en la utilización de la Web como plataforma participativa, como medio para movilizar y organizar a los ciudadanos. Algo más que infrecuente a día de hoy, cuando el planteamiento más común se limita a asumir, con desigual fortuna y nivel de compromiso, la creación de un blog personal.

deanforamerica

Estos blogs suelen ser entendidos como un recurso más que se añade a un esquema de comunicación tradicional. Así, del mismo modo que el candidato asiste a mítines, convoca ruedas de prensa o visita a los militantes, se ve en la obligación de mantener un blog (o de encargar a alguien que se lo mantenga). Con frecuencia, esta actividad se limita a la campaña electoral. Los blogs se presentan cuando comienza ésta y se cierran al finalizar el recuento de votos. Su finalidad es absolutamente instrumental.

Sin duda, en esta predilección de los políticos por los blogs, juega un papel muy importante el hecho de que estos son algunos de los soportes 2.0 que mejor se adaptan a la pervivencia de un modelo de comunicación tradicional. Un blog sin diálogo, no se diferencia en exceso de la columna de un periódico o de una newsletter.

Como apunta Juan Freire: “al final, estos blogs son nuevos formatos para viejas prácticas. El blog es un nuevo elemento de marketing tradicional (de uno a muchos y, en la práctica, unidireccional). Se convierten en una curiosidad dentro de la maquinaria de los partidos, una forma de demostrar la modernidad estética de las organizaciones y las personas.”

El blog del President

Pascual Maragall

Cuando en Flylosophy solicitamos a nuestras ”moscas” colaboración para desarrollar este post, llegaron hasta nosotros muchos e-mails apuntando al blog del President Maragall como uno de los ejemplos más flagrantes de pésima utilización de Internet por parte de un político.

El blog de Maragall fue presentado en Febrero de 2006 en un acto considerado por muchos el comienzo oficioso de la campaña del referéndum sobre la Reforma del Estatut de Cataluña. El blog formaba parte del rediseño del sitio maragall.org, y ha estado operativo hasta la investidura de José Montilla como President.

La controversia surgió cuando El Punt Digital publicó una información donde la Generalitat reconocía haber pagado por el blog del President 21.000 euros. Maragall publicó únicamente 14 post, de manera que cada uno de ellos costó al presupuesto público en torno a 1500 euros. Como no podía ser de otra forma, la publicación de estas cifras supuso un notable escándalo, especialmente en la blogosfera.

Sin embargo, más allá del derroche de dinero público (realmente insignificante en relación a los presupuestos de la mayor parte de las campañas de publicidad institucional), el caso del blog de Maragall pone de manifiesto algunos de los errores más comunes en la aproximación de los políticos a la Web.

Aló Presidente/algathafi.com

Sin duda, el más importante es la ausencia de cualquier voluntad de diálogo. En el post que abría el blog, titulado “Reflexionar per construir presents”, Maragall decía en catalán, castellano, gallego y euskera:

"Espero que (este blog) permita un diálogo sincero y directo de nuestra realidad social, de nuestras preocupaciones e ilusiones. Y también que sea una herramienta útil para construir los presentes que iremos teniendo ante nosotros."

Sin embargo, aunque el blog permitía elaborar comentarios, estos no eran publicados (de hecho no existía un solo comentario en él). De este modo, el prometido “diálogo sincero y directo” se convirtió en un monólogo espasmódico y ajeno de los intereses de los ciudadanos.

Sin duda, tras este caso (y tantos otros similares en todo el mundo) reside un enorme desconocimiento del medio y de sus posibilidades reales. Como señala Fernando Polo de eTc, en su post 7 preguntas antes de arrancar su blog corporativo, convertir un blog en una herramienta útil a la comunicación corporativa (o institucional) exige compromiso, un notable esfuerzo y sobre todo una total transparencia.

Se trata de condiciones sólo aptas para apasionados de la comunicación. La utilización de un blog como un medio para adquirir rápidamente una imagen innovadora, suele volverse contra el interesado y, como en el caso que nos ocupa, termina erosionando su credibilidad.

Ocasiones pérdidas

pp.es/psoetv.es

Poco después de las elecciones generales españolas de Marzo de 2004, Neus Arqués de Manfatta y David Boronat de Multiplica presentaron en el Internet Global Congress 2004 el estudio “La campaña electoral en Internet: una ocasión perdida”. En él se analiza la influencia de la comunicación on line en la estrategia electoral de los partidos políticos españoles. Para ello se analizaron sus sitios web y los sitios de candidatos desarrollados independientemente a las páginas de los partidos (en concreto los desaparecidos marianorajoy.es y zapateropresidente.com)

Según este estudio, en mayor o menor medida, todos los partidos españoles utilizaban Internet como “altavoz” mediático, pero ninguno lo hacía como un modo de recoger el feedback del electorado.

En el tiempo transcurrido desde la publicación de este estudio, muchas cosas han cambiado en la comunicación on line. Internet ha experimentado un importante salto cualitativo, que en los sitios de los partidos se refleja en un leve incremento de los canales de diálogo y participación. Sin embargo, como se recoge en el estudio ¿Utilizan los partidos políticos catalanes sus webs de manera persuasiva?, realizado por Multiplica con motivo de las elecciones catalanas de noviembre de 2006, los partidos políticos siguen sin definir una estrategia a largo plazo que intente aprovechar las verdaderas posibilidades que ofrece la red.

Este problema no es exclusivamente español, ni tan siquiera europeo. EE.UU. sigue siendo la referencia, y con pequeños matices la situación es similar en todos los países desarrollados. En general, los partidos de la oposición suelen mostrar algo más de audacia que los que gobiernan y los avances suelen coincidir con los períodos electorales. De hecho, se continúa apostando por webs de campaña y, aunque se empiezan a crear foros y otras vías de participación, por lo general los sitios no favorecen un diálogo en profundidad entre ciudadanos y dirigentes.

Cambio de rumbo

Tony Blair's campaing diary/webcameron.org

Todavía, la comunicación de los partidos e instituciones políticas tiende a utilizar estrategias massmediáticas, que difícilmente consiguen captar el interés de los ciudadanos, y mucho menos su confianza.

Las campañas electorales son percibidas con hastío y únicamente convencen a aquellos que ya estaban convencidos previamente. El bombardeo de marketing electoral, el continuo rediseño de logos y slogans (El caso de la Comunidad de Madrid, y su slogan “La suma de todos” que empieza a desplazar al propio logo oficial, sería un buen ejemplo) tiende a interpretarse por los ciudadanos como un gasto inútil, que además, sale de su propio bolsillo.

Segonele Royal blog/ Angela Merkel Podcast


Cuando en el mundo empresarial comienza a asumirse que “Los mercados son conversaciones”, la figura del político subido al estrado lanzando un discurso construido por su equipo de asesores, empieza a resultar anacrónica. El escándalo generado en torno a la participación de Sarkozy y François Bayrou en Le Web 3. debe interpretarse en este sentido. Lo que indignó a los bloggers reunidos en París, pronto también resultará intolerable al resto de los ciudadanos.

Si los partidos políticos y las instituciones, verdaderamente aspiran a ser interlocutores válidos para los ciudadanos, deben cambiar su forma de comunicarse con ellos. Un cambio que no puede limitarse a la adopción, más o menos oportuna, de las tecnologías de moda. Las nuevas herramientas, no son un fin en sí mismas, sino un medio de favorecer una relación con los ciudadanos más sincera, más personal, más flexible y, sobre todo, más atenta a sus necesidades.

Sin esta reorientación, el divorcio entre la clase política y los electores es cuestión de tiempo.

Actualizacion

Febrero 2007



Recientemente Hillary Clinton y Barak Obama acaban de presentar en Internet sus candidaturas a las primarias demócratas. La elección de este medio, en absoluto casual, refleja la importancia que tiene la Web para los políticos norteamericanos.

Obama apuesta desde hace tiempo por los podcast, Edwards colgó su video de presentación en Youtube y muestra sus fotos de campaña en Flickr y Tom Vilsack emplea en su campaña sitios de redes sociales como My Space o Linkedln. Además, en mayor o menor medida, todos los candidatos programan encuentros digitales con los ciudadanos y ofrecen numerosos canales de participación.

Pero quizás el caso más llamativo en este arranque de campaña es el de Hillary Clinton, que en su mensaje de presentación “I’m in”, resume, casi literalmente, los principios que guían esta nueva forma de entender la comunicación política; “No estoy iniciando una campaña, estoy iniciando una conversación”

Todo parece indicar que, la larga campaña para las primarias demócratas (a 2 años vista) y la posterior campaña presidencial marcarán la evolución de las estrategias electorales en el resto del mundo, y por supuesto en España.

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Google Maps y Google Earth. La imagen del mundo

Google Earth

El éxito de Google Maps y Google Earth pone de manifiesto cómo la información globalizada sólo alcanza todo su significado al integrarse en un contexto local.

Más allá de los espectaculares mapas con imágenes tomadas por satélite, cada día, miles de usuarios enriquecen estas aplicaciones con sus modificaciones, mostrando cómo la creación colaborativa puede ser una valiosa estrategia empresarial.

"… En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisfacieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él...”

Jorge Luis Borges, El Hacedor.


Cuando en Abril de 2005 Google Maps comenzó a ofrecer en sus mapas imágenes por satélite (provenientes de la firma Keyhole, adquirida por Google) ya existían otros servicios que ofrecían mapas similares: Yahoo! Maps, MSN Virtual Earth o World Wind de la NASA eran los principales. Algunos de estos servicios ofrecían más recursos que Google Maps o los desarrollaban con mayor detalle. Por ejemplo, World Wind ofrece un mapa de la Luna mucho más completo que el limitadísimo Google Moon.

Sin embargo, Google Maps ha conseguido convertirse en la referencia de este tipo de servicios. Sin duda en su éxito ha influido la visión estratégica de Google al ofrecer la posibilidad de realizar modificaciones sobre su sistema, las llamadas Google Maps Hacks.

A través de Google Maps API (Application Programmers Interface), podemos extraer gratuitamente los datos de sus mapas para implementarlos en cualquier sitio web con la única condición de que sea de acceso gratuito. Google Maps se convierte de este modo en una plataforma de programación que permite crear nuevas aplicaciones.

World Wind Moon

Según el jovencísimo Bret Taylor, product manager de Google Maps, su equipo no puede pensar en todo lo que se pueden hacer con estos mapas, por lo que dejan las posibles aplicaciones en manos de los usuarios. Como señala Elástico, abrir tu código al mundo y permitir modificaciones, multiplica las virtudes del proyecto original en un tiempo récord.

Esta filosofía ha reportado a Google grandes beneficios: cada día hay nuevas modificaciones y la Googlemapsmanía se está convirtiendo en un fenómeno de masas. Por el momento, Google ha conseguido asentar su liderazgo a través de su omnipresencia y en el futuro se reserva el derecho a insertar publicidad en sus mapas.

Existen Google Maps Hacks de todo tipo. Desde las desarrolladas con la única intención de pasar el rato, a las que funcionan como soporte para proyectos sociales o empresariales. Aunque es complicado seleccionar entre tanta variedad, aquí os presentamos algunas de las más interesantes:

Chicago Crime Map, se trata de una aplicación basada en cruzar la base de datos de la Policía de Chicago (de libre acceso) con Google Maps. Es uno de los primeros Google Maps Hacks y probablemente el más conocido. Al seleccionar el distrito, la hora y el tipo de delito se sitúan sobre el mapa de Chicago (la ciudad con mayor criminalidad de EEUU) las marcas correspondientes.

HotMaps

HotMaps, este sitio constituye una de las mejores fusiones de Google Maps con los sitios de redes sociales. De hecho es el resultado de cruzar la base de datos del servicio de citas on line Craiglist (uno de los más populares del mundo) y Google Maps. Al hacer click sobre las señales del mapa, se despliega una viñeta con la fotografía y los datos de la persona seleccionada.

Housing Maps es una aplicación inmobiliaria que utiliza Google Maps para anunciar viviendas. Basta con seleccionar las opciones deseadas en el buscador (número de habitaciones, venta o alquiler, etc.) y las viviendas que corresponden a nuestras necesidades aparecen en el mapa.

En Madrid, Habitamos ofrece un servicio muy similar. En estos servicios, al seleccionar uno de los anuncios se abre una viñeta que muestra el interior de la vivienda y nos facilita el contacto con el vendedor.

Google Maps at Nighttime ofrece la hermosa versión nocturna de los mapas de Google Maps. Está desarrollado a partir de imágenes de la NASA y, aunque por el momento cuenta tan sólo con 7 niveles de zoom, cuando aumente su definición resultará indispensable.

Mapwow es una de las aplicaciones más originales ya que utiliza el motor de Google Maps sustituyendo las imágenes de la Tierra, por un mapa del universo Warcraft. Hará las delicias de los fanáticos.

Katrina

Katrina

El 3 de Septiembre de 2005 en plena resaca post Katrina, Google anunció que en Google Maps, al visualizar imágenes de New Orleans, se incluiría un botón rojo con la leyenda 'Katrina'.

Al pulsar sobre ese botón, se ofrecían imágenes de satélite de la zona tomadas el miércoles 31 de agosto, justo después de que el Huracán Katrina arrasase la ciudad. Las fotografías provenían de la compañía DigitalGlobe.

El botón 'Satellite' mostraba las imágenes obtenidas antes de la catástrofe, siendo posible comparar las imágenes pre y post Katrina. De este modo, muchos ciudadanos de New Orleans pudieron conocer casi en directo el estado de sus casas tras el huracán. Una de las imágenes más impresionantes es la del tristemente famoso Superdrome.

Paralelamente a este servicio aparecieron varias modificaciones de Google Maps que ofrecían recursos relacionados con el Katrina. Entre las principales destacan Flhurricane, que muestra el itinerario del huracán Katrina en su paso por la costa sur de EEUU; New Orleans Flood Map, que describía la situación actualizada de la ciudad, incluyendo las inundaciones causadas por el huracán Kate y Katrina Housing, actualmente deshabilitado, que ofrecía un localizador detallado de alojamiento para las víctimas del desastre.

Curiosamente tan rápido como se instaló el botón, fue posteriormente deshabilitado. Al poco tiempo del paso de Katrina, no quedaba rastro del botón rojo. Sin embargo, la utilización de esta herramienta para la prevención, análisis y cobertura de crisis similares es un importante valor añadido a sus aplicaciones relacionadas con el ocio y el negocio.

Google Earth

Iraq_afghan_casualties


Google Earth es un software gratuito, que muestra en 3d las mismas imágenes que Google Maps, aunque a diferencia de éste, no es un sitio web, sino una aplicación que se ejecuta en nuestro equipo.

Google Earth cuenta con una interfaz aún más atractiva y dinámica que la de Google Maps. La navegación que ofrece Google Earth, con “vuelos” directos desde el espacio exterior hasta cualquier punto del planeta, supone una experiencia completamente adictiva.

Sin embargo, igual que ocurre con Google Maps, la mayor aportación de Google Earth reside en el modo en el que se ha convertido en la plataforma sobre la que se desarrolla un proceso de creación colaborativa.

Google Earth permite georreferenciar información, situarla en los mapas y compartirla con otros usuarios. Desde sitios como Google Earth Community, Google Earth Hacks, Ogle Earth y Gearthblog cada día se enriquece el producto original con nuevos archivos creados por usuarios de todo el mundo. Los archivos tienen extensión .kmz y son documentos en formato KML (Keyhole Markup Lenguage) que permiten la inserción de datos complementarios.


NY skyline con WTC

Así por ejemplo, la opción "buildings" incluida por defecto en Google Earth y que permite visualizar edificios en 3d en 38 ciudades de EEUU, ha sido implementada por miles de usuarios que crean nuevos archivos en los que se ofrecen desde edificios singulares (como las Petronas Towers en Kuala Lumpur, el desaparecido WTC en Nueva York o el Cristo de Corcovado en Río de Janeiro) a ciudades completas como Gibraltar o el casco histórico de Buenos Aires).

Incluir en Google Earth el movimiento actualizado de las nubes que rodean el planeta, seguir la trayectoria de los vuelos con origen o destino en los principales aeropuertos norteamericanos (actualizada cada 15 segundos) o situar sobre su lugar de nacimiento la fotografía, nombre y rango de cada uno de los muertos de las fuerzas de la Coalición Internacional en Irak y Afganistán son algunas de las posibilidades de esta herramienta.

Empiezan a surgir incluso proyectos artísticos desarrollados integramente sobre este soporte. Es el caso del trabajo del brasileño Rick Silva, Satellite Jockey, que ofrece inspiradas composiciones basadas en modificaciones sobre Google Earth. De nuevo, vía Elástico.

Su aplicación al mundo de la empresa parece inevitable. Ya ha comenzado a introducirse en los sectores turístico e inmobiliario. También en el campo de la automoción, la integración de Google Earth en los navegadores que incorporan los vehículos de Honda y Volkswagen muestra cómo la rentabilidad de este producto no ha hecho más que empezar.

Pero quizás la principal aplicación empresarial de las modificaciones de Google Maps y Google Earth se desarrolla en el campo de la publicidad. Compañias como, Jeep, Adidas, la revista Maxim o la cadena de televisión HBO (para su serie The Sopranos) están explorando con éxito las posibilidades publicitarias de estos servicios.

AJAX

Google Maps Nighttime

Técnicamente Google Maps y Google Earth se consideran dos de los mejores ejemplos del nuevo tipo de navegación por contenidos basada en AJAX.

AJAX (Asynchronous JavaScript And XML) es una combinación de tecnologías preexistentes (básicamente HTML, Javascript y XML) que permite una navegación mucho más rápida e intuitiva. Constituye uno de los pilares de la controvertida Web 2.0.

En los sistemas desarrollados mediante AJAX, la interacción no se basa en la solicitud de documentos aislados a un servidor, sino que a través del sistema los contenidos se actualizan dinámicamente, en tiempo real. Por tanto no es necesario esperar ya que un motor de navegación intercambia datos con el servidor de modo continuo.

Google ha sido hasta ahora el mayor impulsor de AJAX, al usar esta tecnología en algunas de sus principales aplicaciones, como Google Groups, Google Suggest o Gmail, además de Google Maps y Google Earth.

De hecho, desde Google se muestran muy orgullosos de este nuevo sistema de navegación “draggable”, que elimina la tradicional navegación mediante clicks y que a juicio de algunos cambiará nuestro modo de viajar a través de la información.

Think global, Do local

FBOweb LAX

Los mapas han sido siempre nuestro modo de retratar el mundo, el reflejo más preciso de nuestra forma de entenderlo. Tradicionalmente, los mapas han reflejado mucho más que el perfil geográfico de la Tierra. Más allá de nuestras certezas, los mapas han mostrado nuestros límites. A través de lugares como Finisterre se mostraba no sólo el fin del mundo conocido, sino sobre todo, el fin de la experiencia.

En los mapas antiguos se representaban monstruos en las zonas oscuras, en los lugares donde habitaba lo desconocido. Hoy Google Maps y Google Earth nos sitúa ante un mundo sin zonas oscuras, ante un mundo transparente, donde los monstruos ya no habitan en un lugar concreto. Cada rincón de nuestro planeta se muestra con escalofriante nitidez, terriblemente bien iluminado. Estos servicios que apenas han empezado a funcionar, son además de grandes herramientas, extraordinarios soportes para pensar el presente.

Sin duda, una de las primeras reflexiones que surge ante ellos y ante la tendencia a la obsesiva creación de mapas es la necesidad de reapropiación de los lugares en los que vivimos.

En un contexto globalizado, surge la necesidad de reubicarnos, de encontrar nuestro lugar. Lo local, liberado de atavismos, se revaloriza. La información globalizada sólo adquiere sentido al ser integrada en un contexto local.

Sin duda, los mapas de Google nos transmiten un mensaje muy claro “Global es, o debe ser, Local”.

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